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La invención
del GPS

El GPS es un invento muy antiguo tal como lo
demuestra el libro de Números, capítulo 9,
versículos 17 al 23:
Cuando se alzaba la nube del tabernáculo, los
hijos de Israel partían y en lugar donde la nube
paraba, allí acampaban los hijos de Israel. Al
mandato de Altísimo los hijos de Israel partían
y al mandato de Altísimo acampaban; todos los
días que la nube estaba sobre el tabernáculo,
permanecían acampados. Cuando la nube se detenía
sobre el tabernáculo muchos días entonces los
hijos de Israel guardaban la ordenanza de
Altísimo y no partían. Y cuando la nube estaba
sobre el tabernáculo pocos días, al mandato del
Altísimo acampaban, y al mandato del Altísimo
partían. Y cuando la nube se detenía desde la
tarde hasta la mañana, o cuando a la mañana la
nube se levantaba, ellos partían; o si había
estado un día, y a la noche la nube se
levantaba, entonces partían. O si dos días, o un
mes, o un año, mientras la nube se detenía sobre
el tabernáculo permaneciendo sobre él, los hijos
de Israel seguían acampados y no se movían; mas
cuando ella se alzaba ellos partían. Al mando
del Altísimo acampaban, y al mando del Altísimo
partían, guardando la ordenanza de Altísimo como
Altísimo lo había dicho por medio de Moisés.
Ayer de noche viajando en coche con un amigo por
el este de Jerusalén, por poco no acabamos en
Ramala a las dos de la mañana, su moderno GPS no
funcionaba bien. Hoy al mediodía, mientras me
preparaba un plato de fideos, abrí la Biblia y
justo di con este pasaje. Y entonces comprendí:
hay lugares para los que no hay aparato
electrónico que valga, más vale ponerse a rezar.
No pediríamos mucho, una nubecita chiquita nada
más. Y ya que está, dos raciones de maná caida
del cielo por favor, con gusto a shawarma si no
es mucha molestia, oh, Altísimo.
Fuente: Pensando Israel
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