Reanudación de conversaciones de paz

por Eduardo Hadjes Navarro

Antes de iniciar este comentario, una aclaración muy importante. Como judío profundamente sionista, estoy infinitamente agradecido de Estados Unidos por todo el apoyo que nos ha brindado a través de los años. Independiente de la corriente política del Presidente de turno, siempre hemos tenido en él, al aliado más fiel y firme. En las Naciones Unidas, su voto se sabe favorable a Israel, aplicando en reiteradas oportunidades, su derecho a veto, para impedir las eternas condenas que los organismos internacionales, acuerdan en contra del Estado judío.

Pese a esto, no me puedo declarar incondicional de la gran potencia del norte. Así como Estados Unidos tiene el legítimo derecho a velar principalmente por sus intereses, Israel no puede claudicar a sus principios y a su seguridad, cada vez que a su gran aliado le acomode.

Hemos escuchado profusamente que, gracias a la intervención del Enviado para Medio Oriente de Barack Obama, George Mitchell primero y ahora del Vicepresidente Joe Biden, en estos momentos en Israel y Cisjordania, se han retomado las conversaciones en busca de la paz en la zona, entre israelíes y palestinos. Serán indirectas, ya que los palestinos se niegan a que ellas sean cara a cara.

Las declaraciones estadounidenses han sido plenamente favorables a Israel. Joe Biden ha dicho que tanto el proceso de paz como el programa nuclear iraní, tendrá el respaldo irrestricto de E.E: U.U. “La piedra angular de nuestra relación es nuestro compromiso absoluto, total y sin reservas a favor de la seguridad de Israel”.

Resulta clara la alusión a uno de los problemas más graves que enfrenta Israel en la actualidad, el programa nuclear que desarrolla Irán, el cual avanza a pasos agigantados, pese a las sanciones y declaraciones de los países occidentales. No se pude olvidar que Israel, en dos oportunidades ha tomado la iniciativa, bombardeando en 1981 la planta nuclear en Osirak, en la cual el depuesto y ejecutado Presidente iraquí, Saddam Hussein, pretendía fabricar su propia bomba atómica y, posteriormente, en 2007, al destruir una planta que Corea del Norte, estaba instalando en Siria.

Estados Unidos ha reiterado su solicitud a Israel de no intervenir, garantizándole que tomará medidas drásticas, si la diplomacia no resulta finalmente. No se sabe hasta donde podrían llegar estas medidas y si no será tarde para Israel, tomando en cuenta que las declaraciones de Ahmadinejad destaca sus fines pacíficos, siendo entre estos, el más importante y urgente, la destrucción total de Israel.

Pese a las rotundas declaraciones de tan destacados personeros norte americanos, creo que es legítimo preguntarse ¿hasta donde estaría dispuesto Estados Unidos a arriesgar el inicio de una conflagración nuclear, por defender a su tradicional aliado? ¿Comprenderán los americanos que también la seguridad de ellos está en juego si los iraníes logran la tecnología suficiente como para fabricar armas atómicas?

Estando Biden en Israel, Benjamín Netanyahu autorizó la construcción de 1600 casas en Jerusalén Este, en el barrio ortodoxo Ramat Shlomo. La declaración la acaba de hacer el Ministro del Interior. Esto, además del visto bueno para construir 112 viviendas en el asentamiento de Evitar Ilit, en Cisjordania, provocó la inmediata ira de Mahmoud Abbas, el cual hizo un llamado a Amr Musa, Presidente de la Liga Árabe, para que ejerza su influencia y logre una condena al “estado sionista”

Abbas se da el lujo de calificar a Jerusalén Este, territorio palestino, ocupado por Israel. Barack Obama, que pese a dar su respaldo a Israel en reiteradas oportunidades, estaría demostrando, acorde a la opinión de varios estadistas israelíes, no ser tan ferviente defensor, como sus antecesores, ha manifestado de inmediato, su rechazo a estas construcciones, incluidas las de Jerusalén, ya que ellos y la comunidad internacional, no aceptan que Israel efectúe adelanto alguno, en tierras que los palestinos reclaman como suyas.

Lo primero que debemos rechazar es que baste para el mundo que los palestinos reclamen algo, para que Israel deba someterse y aceptarlo. Netanyahu ha declarado tajantemente que Jerusalén es la capital de Israel, una e indivisible. Ante esta realidad, ¿Por qué tendría que solicitar la autorización de un tercero para construir esas 1.600 casas?

¿A qué nación, a través de toda la historia de la humanidad, habiendo ganado todas las guerras, se le ha pretendido exigir que acepte los deseos del derrotado, incluso en lo atingente a su capital y el respectivo desarrollo al cual legítimamente aspira?

Barack Obama, ante el anuncio de estas construcciones, cambió de inmediato su discurso, declarando que “daña la confianza que se necesita ahora para reactivar las negociaciones”

Creo que resulta lógico preguntarse, como se pretende exigir a Israel a someterse a los caprichos de los palestinos, cuando aun ni siquiera se reinician las tan anunciadas conversaciones de paz?

Si Israel está cediendo antes de sentare frente a un tercero, ¿qué se va a negociar después, salvo nuevas exigencias por parte de los Palestinos?

Por otra parte, si el actual gobernante de nuestro principal aliado, cambia tan fácilmente su discurso ¿Puede Israel aceptar condiciones que resultan peligrosas para su supervivencia, porque sus representantes anuncien que su respaldo a Israel es “total y absoluto”………. siempre que acepten todo lo que ellos le indiquen?

Los dejo con muchas interrogantes. Encuentren ustedes la respuesta adecuada. Yo, ya tengo la mía