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Los
inversionistas de Gaza
por David Mandel
Los palestinos de Gaza, al igual
que la gente de cualquier otro país, buscan la forma de aumentar sus
ingresos. En países industrializados, donde constantemente se crean
nuevas compañías, los inversionistas compran acciones de firmas cuyo
potencial de crecimiento les promete recibir dividendos en un
futuro.
El problema en Gaza es que el régimen gobernante no está interesado
en que la región se industrialice y que la población mejore su
situación económica. Es preferible para Hamás que la gente continúe
en la pobreza, para así no cambiar su imagen de víctimas, y, a la
vez, continuar recibiendo los subsidios que las Naciones Unidas
otorgan a los refugiados desde hace 61 años.
La única industria (aparte de la fabricación de cohetes, que está en
manos de Hamás) que existe en Gaza es la excavación de túneles
debajo de la frontera entre Gaza y Egipto, que se utilizan para
introducir de contrabando explosivos, armamentos y otros artículos
de igual necesidad.
Excavar un túnel de 15 metros de profundidad y unos de 75 metros de
largo no es barato. Se calcula que el costo promedio de un túnel
llega a los $100,000 dólares. Y eso no incluye la licencia de
construcción de túneles por la cual Hamás cobra $2,950 dólares.
Los constructores de túneles necesitaban financiación, y los que
tenían dinero disponible querían invertirlo. 4,000 personas, durante
el año 2008, entregaron millones de dólares a intermediarios y
operadores de túneles. Durante la Guerra de Gaza, en enero del 2009,
gran parte de los túneles fueron bombardeados y destruidos por los
israelíes.
Según informó el Ministro de Economía de Hamás, los inversionistas
han perdido más de 60 millones de dólares. Tratando de recuperar lo
que se pueda las autoridades han arrestado a varios constructores,
acusándolos de fraude y robo. De uno de ellos han confiscado dinero
y propiedades por un valor de diez millones de dólares.
Los inversionistas, por su lado, exigen que Hamás les devuelva el
dinero perdido pues fue Hamás quien alentó y promovió las
inversiones en los túneles.
Está dentro de lo posible que aparezcan editoriales en los
periódicos europeos acusando a Israel de dañar la economía de Gaza
con la destrucción de los túneles. Lo que si es seguro es que nadie
va a mencionar como esta pobre gente, refugiados, viviendo de los
subsidios de las Naciones Unidas, tenían 500 millones de dólares
para invertir.
Fuente: mi enfoque
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