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Irán: Alerta roja
por Rubén Kaplan La indeclinable aspiración de la República Islámica de Irán de obtener bombas atómicas quedó certificada fehacientemente cuando el lunes 9 de agosto la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA) informó que Teherán ha puesto en funcionamiento nuevas máquinas de enriquecimiento de uranio con el fin de hacer más eficiente el proceso para la obtención de arsenal nuclear. Según trascendió, el régimen teocrático iraní, haciendo caso omiso de las sanciones impuestas por las Naciones Unidas, que la instaban a que suspenda el enriquecimiento de uranio y las actividades relacionadas, ha establecido una segunda serie de centrifugadoras en la planta de Natanz, donde enriquece uranio al 20 por ciento. “La AIEA puede confirmar que el 17 de julio, cuando los inspectores de la agencia estaban en la planta experimental, Irán enriquecía material nuclear para las dos cascadas interconectadas de 164 máquinas centrifugadoras”, declaró la portavoz de la AIEA Gill Tudor, que confirmó así la información publicada la semana pasada por el Instituto para la Ciencia y la Seguridad Internacional, con sede en Washington. Ya en 2002, un grupo de oposición iraní, reveló la existencia de una planta de enriquecimiento de uranio en Natanz, que constituyó la primera evidencia de un programa clandestino nuclear de Irán. Manteniendo dos cascadas, los técnicos iraníes pueden reutilizar las sobras de uranio poco enriquecido. Analistas extranjeros creen que la República Islámica ha alcanzado un nivel de enriquecimiento del 20 por ciento y que en cuestión de meses podría comenzar a producir bombas atómicas. En este sentido, el próximo mes entrará en funcionamiento la primera central nuclear iraní de Basher, después de varios años de retrasos. En la construcción del reactor de Basher ha participado Rusia activamente suministrando ingenieros y proveyendo a Irán un cargamento de 80 toneladas de combustible atómico para la planta. Moscú ha contribuido con el programa nuclear de Irán desde su comienzo. Cientos de científicos rusos con sus familias viven dentro de unas veinte instalaciones nucleares en el país persa, custodiados por los “Spetznaz”, soldados de una unidad de elite del Kremlin. Si bien es cierto que Irán también recibió alguna ayuda para fabricar sus misiles de parte de Corea del Norte, el diseño de los mismos, es copiado del esquema ruso. La responsable directa del avance nuclear en China, Corea del Norte e Irán, fue la ex Unión Soviética y continúa a través de Rusia. Sin pruritos, el presidente de la Organización de Energía Atómica de Irán, Ali Akbar Salehi, manifestó a la televisión estatal: “Ahora mismo se está inspeccionando el equipamiento de la central energética de Basher y anuncio definitivamente que estará operativa en septiembre”. Como colofón, haría falta un testeo para determinar si un dispositivo atómico eventualmente funcionaría. Para ello es menester detonarlo con una explosión que no deje huellas de uranio detectable por el mundo exterior. De hallarse esos rastros, se estaría ante la evidencia irreversible de un Irán peligrosamente convertido en una potencia nuclear.
En lo que parecería ser una reacción
tardía y una evidencia que las sanciones que se aplican contra Irán
son absolutamente inútiles, la semana pasada el jefe del Estado
Mayor Conjunto de Estados Unidos, el almirante Mike Mullen, dijo que
el ejército estadounidense tiene un
Irán, teniendo presente que en 1981, el reactor nuclear iraquí de Osirak fue destruido por la aviación israelí en un ataque preventivo, ha adoptado la práctica norcoreana de construir instalaciones masivas subterráneas localizadas en terrenos montañosos, protegidas por muchas capas de hormigón. El helicóptero israelí CH 53 que se desplomó por un accidente el 26 de julio en una región montañosa en las cercanías de la ciudad de Brasov, en el centro de Rumania, sugestivamente, realizaba maniobras conjuntas con el ejército rumano en una zona muy escarpada y de difícil acceso muy similar a donde se encuentran los reactores nucleares ocultos que tiene emplazados Irán.
La injustificada agresión de las
Fuerzas Armadas Libanesas al Ejército de Defensa de Israel (IDF ) en
la frontera entre Israel y Líbano, la cínica imputación de Nasrallah
el líder del Hezbollah quien, sostuvo que Israel estuvo detrás del
atentado a Rafik Hariri, los disparos de cohetes del Hamás desde
Gaza a territorio israeli, corrobora lo escrito en diciembre de 2009
por el autor de éste artículo: “A la par que Israel, por estrictas
razones de supervivencia, evalúa la posibilidad y consecuencias de
un ataque preventivo a las instalaciones nucleares de Irán,
Occidente piensa puerilmente en la estéril aplicación de mayores
sanciones económicas al fanático régimen teocrático que oprime a su
mismo pueblo. Es muy probable que los movimientos terroristas
Hezbollah en Líbano y Hamas en la Franja de Gaza, armados y
financiados por la República Islámica de Irán, comiencen las
agresiones y provocaciones contra el Estado judío, e incluso llegar
a desatar una guerra con el fin de distraer la atención y
posibilitar, de ese modo, que el siniestro Ahmadinejad pueda estar
en condiciones de disparar el gatillo nuclear.”
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