Jazanut

basado en un texto de Abraham Ioshua Heshel

por el Jazan Ariel Foigel

Muchas veces me preguntaron que es lo que lograba al entrar a una sinagoga? Ya que en la búsqueda de aprendizaje podía tomar un curso o ir a una biblioteca, por búsqueda de enriquecimiento visual o estético, concurrir a un museo o por pura música ir a un concierto. Cuál era el propósito de ir a un shil?

Y yo contestaba que necesitaba conectarme con Dios, quería tener un momento de elevación espiritual, tenia necesidad de purificarme, olvidarme del trajín de la semana y tener una conciencia mas sensitiva de mi espíritu, estar dentro de una atmósfera que me de una experiencia religiosa, esto solo lo lograba dentro del templo y la música y el canto me ayudaban a conseguir todo esto y así de a poco me cautivo una de las cosas mas sagradas del ámbito sinagogal: “ La Jazanut ”

El Jazan profesional perfora la armonía de la indiferencia, conquista y crea inspiración para conectarse con D´s.

El corazón no se abre fácilmente y las melodías y sonidos cantados por el Jazan le dan a las palabras del libro de rezos un sentido más espiritual, las eleva, las magnifica.

El Jazan con titulo habilitante no es solo el que reza en voz alta, oficia y canta las plegarias, el es un cantor litúrgico, que acompaña y guía a los feligreses, es el Baal Tefilá (Dueño de la plegaria), representante del Minian ante D´s, el trata de crear el clima necesario para compenetrarse en la tefila, transmisor de kabaná (Intención), referente de la música judía, conocedor del significado, trascendencia y orden de las oraciones de rezo.

Es el Sheliaj Tzibur, enviado por la feligresía para ser el mensajero de las tefilot ante D´s, acompañando la función educativa del rabino.

Sus orígenes se remontan al Templo de Jerusalén, colaborando con los Kohanim y luego de la destrucción del templo y al no haber libro de rezos ni lugar donde realizar sacrificios de animales, comienza a ser el que reza en frente de todos en los servicios religiosos.

Su época de oro fue a partir de mediados del siglo 19 donde en Europa los Jazanim enriquecieron el Nusaj con composiciones litúrgicas que todavía hoy siguen vigentes y forman parte del tradicional modo formal de rezar, ahí los tenores o barítonos sin la tecnología que el sonido nos brinda hoy, llenaban los templos y conmovían con sus voces a toda la congregación. Es valido aclarar que desde otras partes del mundo la Jazanut también marco peso y con estilos parecido a los lugares de origen, ejemplo la rica liturgia sefardí.

El Jazan además de terminar su carrera debe poseer talento, técnica vocal y conocer de judaísmo e incluirlo con el sentimiento para crear un marco de compenetración en la tefilá, El Jazan combina la fuerza y potencia de su voz con la reverencia a D´s, combina la armonía de la música con el alma y el espíritu para embellecer la tefilá, genera emociones para sentir una comunicación mas cercana con el creador, el es el instrumento de la plegaria y su voz es el instrumento del alma.

El Jazan perfora la armonía de la indiferencia, conquista y crea inspiración para conectarse con D´s. El corazón no se abre fácilmente y las melodías y sonidos cantados por el Jazan le dan a las palabras del libro de rezos un sentido más espiritual, las eleva, las magnifica. Es la misión del cantor la de crear comunidad litúrgica, la de convertir una pluralidad de individuos que oran en una unidad de culto, de adoración.

Los jazanim dedican su vida al arte de conducir a nuestro pueblo en la oración, La llamada a la tefila muchas veces choca contra un muro de hierro; la asamblea no está siempre abierta y pronta para adorar. El jazan debe perforar la armadura de la indiferencia, tiene que luchar para obtener una respuesta, El canto litúrgico, no es solamente un acto de expresión, sino también un modo de hacer bajar el Espíritu del cielo sobre la tierra. El jazan conoce el secreto de la resurrección de las palabras, Verdaderamente, un cantor de pie frente al Arca desnuda toda su alma, y expresa todos sus secretos. El arte de ser cantor comprende la profundidad, la riqueza y la integridad de su existencia personal.

El rezo cotidiano, el ejercicio espiritual de cantarle a Dios de los judíos en todas las ocasiones propuso siempre la música como parte de el encuentro del espíritu con cada uno, desde Miriam invocando Shirat ha iam después de la salida de Egipto, pasando por los levitas y sus himnos en el Gran Templo, las grandes obras litúrgicas de la época de los judíos en los guetos, o las canciones sionista del naciente estado de Israel, la música acompaño el desarrollo de la historia hebrea.

La música judía va mas allá de lo objetivo o subjetivo, de lo racional o irracional ya que intervienen sensaciones, emociones, sentimientos y nostalgias, ella penetra en todos los rincones de nuestro ser y armoniosamente se funde con el alma haciendo vibrar nuestros corazones despertando lo mejor de nuestro ser interior.

La tefilá (oración de rezo) esta adentro de nosotros fluyendo y recorriendo nuestra sangre, buscando como salir, como darse a conocer, nuestra voz es el mejor instrumento para que nuestra alma se exprese y la música acompaña a todo esto dándole un marco de armonía y dulce sonoridad.

Nuestra tefilá al cantarla nos hace ver a nuestra existencia como parte de la creación.

El alma nunca desafina y nuestro corazón siempre canta una melodía a la que le vamos agregando instrumentos que son nuestras experiencias día a día, Cantamos rezando y rezamos cantando y al hacerlo lo hacen todas las generaciones que nos precedieron y las que vendrán, en medio de una crisis emocional, en nuestras horas de angustia y soledad, frente a la incertidumbre, cuando nos comen los nervios, Frente a una crisis existencial, cuando no sabemos qué respuesta dar, o qué camino elegir, cuando la vida nos dio duro, cuando nos está dominando la ira, o la pena, y porqué no, cuando nos sentimos felices y queremos compartirlo, cuando deseamos comunicarnos con Di-s, cuando pedimos ansiosos por un futuro promisorio, cuando tenemos la certeza de que "mañana es nuestro día", cuando estamos viviendo el mejor momento de nuestra vida, cuando empezamos a preguntarnos cuánto durará lo que tenemos, cuando nos damos cuenta de que nada de lo que tenemos nos pertenece y que a la vez, somos inmensamente prósperos, cuando estamos apáticos, aburridos, cuando no nos pasa nada.

Es decir, muchas veces en la vida, algunos más otros menos, todos sentimos alguno de estos sentimientos entonces buscamos esa armonía interior, ese "equilibrio emocional", ese sentimiento que nos da la música y la tefila, la necesidad de comunicarse con Di-s.



La música, como la danza y la poesía, es una puerta hacia el alma, y por ende, una camino directo hacia D's. Así la entendieron nuestros antepasados, Así surge de los Salmos, esos poderosos poemas litúrgicos que se cantaban y bailaban acompañados de arpas y cítaras, de panderos y flautas, de címbalos e instrumentos varios. Nuestros antepasados captaron el mensaje. Desarrollaron la cantilación de la Torá y la Haftará , y por supuesto, la Tefilá , nuestra plegaria, que hace vibrar hasta la fibra más íntima del ser, y que pretende llegar a D's, a través de lo más sublime de nuestra condición humana.

"El universo entero, cada ser viviente, canta, dice el salmista. Ni la alegría, ni el dolor sino el cántico es la base del ser. Alabar es poner de manifiesto la promesa y la presencia de lo divino. Vivimos por causa de un cántico. Alabamos el privilegio de existir".

Nuestra comunidad ha jerarquizado esta expresión como medio de transmisión del ser judío a través de sus jazanim.

Durante cada servicio de Jol, Shabat y festividades incluimos melodías Litúrgicas así como también canciones de nuestros poetas quienes describieron en diferentes épocas e idiomas la tierra de Israel, sus ríos y montes, sus distintas ciudades y regiones y sobre todo los hombres y Mujeres que conforman su pueblo.

Que tengamos la visión “Jazon” que nuestra investidura nos da, para cumplir con nuestro llamado y vocación.