Jerusalén, disputada por varios, es ciudad santa judía en primer lugar

por Leonardo N. Duarte

Cada vez que se menciona la situación de Israel y los árabes, en relación a la capital israelí, Jerusalén, se hace alusión a que esta localidad es la tercera ciudad santa del islam, pero rara vez o nunca se menciona que es la ciudad santa por excelencia del judaísmo.

La historia del pueblo judío encuentra sentido como nación en torno a Jerusalén. Es alrededor de esta ciudad que se conforma el Estado judío en la antigüedad, y es en ella donde su vida religiosa, aspecto primordial de su cultura, se desarrolla en toda su expresión.

La construcción de los dos Templos (en épocas sucesivas, tras sus respectivas destrucciones) marcaron decisivamente el rango de capital histórica, y ciudad santa por excelencia, del pueblo judío.

Este hecho no demerita la situación de cristianos y musulmanes, quienes la reclaman como una de sus ciudades santas. Pero unos y otros la consideran como una de las varias “ciudades santas” que poseen.

Los musulmanes son más estrictos en esta cuestión. La Meca y Medina son sus dos principales centros religiosos y Jerusalén es el tercero porque ellos afirman que desde ahí Mahoma ascendió a los cielos.

Por otro lado, los cristianos, que dan valor especial a los lugares donde la tradición ubica la vida de Jesús, tienen un concepto un poco diferente de “ciudad santa”. Roma, durante tanto tiempo centro de la cristiandad, fue desplazando la importancia de Jerusalén –donde según el cristianismo murió y resucitó Jesús– a la posición de una ciudad venerable, pero distante.

Además, varios otros lugares alrededor del mundo poseen significación religiosa para la cristiandad, católica, ortodoxa y protestante. Lugares de peregrinación y sedes religiosas, surgidos por diversos motivos, desde “milagrosos” hasta meramente administrativos.

Así pues, aunque musulmanes y cristianos tengan a Jerusalén como una ciudad santa y venerable, son los judíos los únicos que la tienen como la ciudad santa y venerable.

Además, aceptar tal situación no significaría mayores inconvenientes. Los cristianos y los musulmanes (los no radicales, los que yo no hablan de matar al infiel) tienen todo el derecho en la Jerusalén actual de compartir con los judíos, cada cual con sus valores religiosos, su veneración a esta ciudad.

El Estado de Israel permite a esas religiones el libre culto en todo su territorio.

Es cierto que los cristianos, desde ya hace tiempo, conviven pacíficamente con unos y otros. Pero varios musulmanes que sostienen que aún deben hacerse guerras santas, desean la eliminación física del Estado de Israel y la expulsión de los “infieles” de Jerusalén. Es evidente que es esta una posición fanática, propia de grupos radicales.

Resulta, por ello, difícil de comprender a ciertas personas que ordinariamente se manejan dentro de la razón, cuando pretenden menoscabar el derecho de los judíos a su ciudad santa por antonomasia, argumentando que es la “tercera” ciudad santa de otra religión o una “de las varias” localidades venerables de otra.

Estas consideraciones, basadas en el aspecto cultural de la religión, tienen su importancia en los planos político y social, cuando que, para restar mérito a los judíos sobre Jerusalén, se saca a relucir “el derecho” de los otros, pero pocas veces, o ninguna, alguien menciona el derecho de los judíos.

El valor histórico y religioso de la ciudad es parte fundamental en la discusión sobre el futuro político de Jerusalén. Con todo el respeto a las otras religiones, vaya mi simpatía a quienes aman a Jerusalén como la única, no como a una más.
 

Fuente: ABC.com.uy


 

 Comparta este articulo con sus contactos:

 Tweet   

 

 

 

Ir a página principal