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Los Judíos de la Amazonia Su regreso al pueblo judío
“No existe tal cosa como el primer judío en llegar por Rabino Roberto Feldmann
Una
orquídea azul languidecía sobre el agua podrida de
la calzada. El aeropuerto de Iquitos detrás nuestro,
éramos tres rabinos de pié, escampando sudor ante la
bienvenida. Ante nosotros, y a todo lo largo de la
vereda del frente, más de doscientos hombres,
mujeres y niños de los más remotos meandros de la
Amazonía Peruana en sus mejores galas, nos cantaban
Haveinu Shalom Aleijem. - Bienvenido a Macondo
–pensé risueño, sintiéndome engullido por el
instante. Mientras balseaba emociones encontradas,
hice contacto visual con los rostros lugareños. Sus
almendrados ojos amarillos no irradiaban tanto la
canción, como una tímida alegría que traslucía un
vago orgullo. Esta es la historia de la conversión al judaísmo de un número de los así llamados Judíos del Amazonas que tuvo lugar entre el 26 y el 28 de diciembre, del año de 2004, en Iquitos, Perú. Cuatro rabinos, mi persona entre ellos, así como una tavlanit (14), un mohel (16) y un historiador doctorado, prestaron su ayuda junto a otras personas, a esta histórica empresa.
Apenas
hubo tiempo de dejar nuestro equipaje en nuestras
agradables habitaciones. Guillo1 quería empezar de
inmediato, dándose cuenta de la enormidad de la
tarea por delante.
-
“Familia Bensimón, por favor”, decía Marcelo3 por
micrófono en un tono cálido, cordial, haciendo más
amable el resabio de sala de espera de la atmósfera
inicial.
Más aún,
había años de retorno a sus raíces judías,
estudiando cualquier material que Guillo repartiera,
o que Ronald (4) enviara por correo fluvial. Había
sacrificios y un tremendo ímpetu en imbuirse de una
identidad judía hecha de lo residual. De hecho,
Latinoamérica es una melcocha de residuos, un
Frankenstein de identidades naufragadas que la selva
sincretiza en violentas embestidas de eros y
tánatos.
Los
judíos del Amazonas descienden de judíos marroquíes
de Tánger, Tetuán, Fez o Casablanca, que llegaron en
busca de un El Dorado durante la Fiebre del Caucho
alrededor de 1880. Cruzaron el Océano Atlántico
hacía Belém de Pará, Brasil, en el delta del
Amazonas. De allí, por barco fluvial, jóvenes
aventureros remontaron el inmenso río, flanqueado
por la mayor selva del mundo, soñando con hacer
fortunas. Su ambición sin embargo no eclipsó un
terco sentido de ser judíos. Así, cuando ya sea se
casaron con mujeres amazónicas, o simplemente
esparcieron su simiente, consecuentemente
insistieron a sus hijos mestizos: “Recuerda, eres
judío”. El mismo susurro ardiente que pronunciaron
cripto-judíos de España y Portugal entre los siglos
XVI y XIX. Pero ese “recuerda, eres judío” tenía
poco o nada de contenido tangible o puntos de
referencia, y en su lugar, la fantasía, la
imaginación y los objetos judíos traídos a estas
costas distantes su fundieron y amalgamaron esta
identidad en un sincretismo religioso tropical,
donde los límites eran inciertos, y los contenidos
tan múltiples y mitológicos como pudieron producir
individuos que anhelaban expresar ese “recuerda,
eres judío”.
Ariel
realizó su doctorado en Historia Latinoamericana
aprendiendo de los judíos de la Amazonía, y
escribiendo su tesis sobre ellos. Y tal como yo, que
realicé mi tesis rabínica aprendiendo de un grupo de
incierto origen cripto-judío en tierras Mapuche, en
el sur de Chile, él se involucró tanto en su
experiencia que llegó a sentirse en casa entre
ellos. Don Ariel es un maestro en la comunidad judía
local y ha enseñado judaísmo e historia del pueblo
judío cada vez que está en Iquitos. Un ser humano
sensible con una mente científica, su subjetividad y
compromiso personal resultaron irrefrenables. Así es
la selva: envuelve, funde y mezcla.
“¿Quiénes son tus ancestros judíos?” era nuestra
pregunta habitual al comenzar. A menudo abría
borbotones de antiguas emociones, y era la única que
repetíamos. “…Bohabot, Bendayán, Toledano, Assayac,
Cohen, Levi, Nahmías, Sarfati, Azulay... mi abuelo…
mi madre… su hermana a su vez... mi tío y hermana
viven en Beer Sheva, en Ashdod, en Arad, en
Jerusalén... queremos unirnos a ellos...”
Y luego,
crucialmente, entrevistamos algunas personas
mayores, prácticamente analfabetas, que sin embargo
han estado haciendo enormes esfuerzos para afirmar
su identidad judía en un contexto difícil. ¿Acaso la
antropología no juega un rol aquí? ...¿Identidad
judía?... Y así nuestro propio cansancio ante la
intensidad de todo aquello lo hacía aún más
complejo. Nos empeñábamos en encontrar nuestro
centro como Bet Din (2), tanto como ellos se
empeñaban en aprobarlo. El rabino Marcelo Bronstein vino de Nueva York con su hija Dana, - la Tavlanit14, para la Mikvá – o inmersión en agua - de las mujeres. El rabino Guillermo Bronstein vino de Lima, Perú, y fue nuestro Mara de Atra15. Vino junto al Dr. David Schneiderman, el Mohel (16), quién realizó la Hatafat Dam Brit (17) para los varones, previamente circuncidados clínicamente. Y yo, también un rabino de Santiago de Chile. Cada uno de los seres humanos que entrevistamos tuvo una breve pero significativa conversación con nosotros; minutos íntimos para hablarse mirándonos a los ojos, para horadar hacía lo esencial del ser judíos y tornar ese imperativo recuerda, eres judío de sus ancestros en una pregunta en su pleno y tremendo peso: ¿Realmente quieres ser judío? ¿Entiendes lo que eso significa, lo que implica, lo que conlleva? La pregunta rebotaba en nosotros, fragmentándose en mil otras. El martes en la tarde, fuimos en buses a una laguna no lejos de Iquitos. Dana Bronstein fue con las mujeres y niñas y nosotros los rabinos fuimos a un lugar distante con los hombres y los niños. No todos sabían nadar, muchos ni siquiera sumergirse la cabeza en el agua, que en la selva no conviene tragar. Pero todos se sumergieron. Mijael Pinto, un joven secretario de la comunidad, llegó el martes en la noche a la ceremonia de clausura, pálido y sudando copiosamente. Le pregunté si se sentía bien. Había tragado agua en la laguna y me respondió con una frase que bien podría ser de Gabriel García Márquez, y que no olvidaré: “No se preocupe por mi malaria, rabino, es lo de menos por el privilegio de ser judío por fin. Estoy tan feliz.” Esta será probablemente la última conversión de los Judíos de la Amazonía. Inquieto por gente con otros propósitos en mente, le pregunté a Ronald Reategui Levy, presidente de la Comunidad Israelita de Iquitos acerca de ello. “Aquí en Loreto (el distrito amazónico del Perú) todos nos conocemos. Sabemos quién es de descendencia judía” – me tranquilizó. El martes en la noche, después de una presentación de danzas israelíes por parte de las muchachas, de nuestros discursos en una noche insoportablemente calurosa y húmeda; luego de entregar los certificados uno por uno deseándonos Mazal Tov mutuamente, luego de cenar pescado frito y tostones, intercambiar direcciones, recibir preciosos y generosos regalos de madera bermeja; después de posar como novias para cientos de fotos y, por supuesto, entonar el solemne Hatikva final, nos despedimos conmovidos. Hoy siento que ayudé realizando una Mitzvá. Es una mayor en envergadura que la que mi limitado entendimiento humano puede aprehender. Pero no así para mi intuición profunda, que me dice que bendiciones saldrán de esta experiencia: Pude ayudar a algunos judíos a regresar a casa.
1 “Guillo”: Apodo de mi amigo Rabino Guillermo Bronstein, un rabino conservador que sirve a la comunidad judía 1870 de Lima, Perú; y el educador y monitor del curso y el proceso de introducción al judaísmo para los candidatos a conversión de este artículo. 2 Bet Din: Tribunal Rabínico constituido por tres rabinos. 3 Marcelo: Nombre de mi querido amigo, Rabino Marcelo Bronstein, actualmente rabino de la congregación Bnai Jeshurun, en Manhattan, Nueva York. 4 Ronald: Sr. Ronald Reategui Levy, presidente de la Comunidad Judía de Iquitos, Perú. 5 Shejiná: La Presencia Divina, bajo cuyas alas –en una bella metáfora-los prosélitos hallan abrigo en el seno del pueblo de Israel. Convertirse al judaísmo es “entrar bajo las alas de la Shejiná”. 6 “JEWS OF THE AMAZON: Self-Exile in Paradise” (“Los Judíos de la Amazonía: Autoexilio en el Paraíso”). Libro del autor y reportero judío venezolano Ariel Segal, PhD en Historia Latinoamericana. Su libro es el destilado de sus investigaciones para su tesis doctoral, y está publicado en ingles por la Jewish Publication Society, JPS, Filadelfia, EE.UU., 1999. 7 Aliá: Literalmente “Elevación”: La realización del ideal sionista de emigrar al Estado de Israel. 8 Hatikvá. “La Esperanza”: Himno Nacional de Israel. 9 Tapir: Tapirus Terrestris. Mamífero endémico de Sudamérica, de la familia de los proboscidios y de aspecto similar a un gran y robusto cerdo salvaje. 10 Klal Israel. La mancomunidad de todo el Pueblo de Israel. 11 Fitzcarraldo. Explorador megalómano quién por mandar transportar un barco dolorosamente sobre una loma hasta el siguiente afluente amazónico mató a muchos indígenas. Un film de Werner Herzog, con la misma falta de escrúpulos en nombre del “arte”, hace el montaje real de esta bestialidad. 12 Yoré Yoré, Yadin Yadin… Fórmula clásica inscrita en la Smijá, o título rabínico, bendiciendo al rabino que se ordena para realizar su labor de enseñar Torá y sentar jurisprudencia en términos Halájicos, o de Ley Judía. 13 Kiryat Arbá. Sitio de profunda importancia histórica y religiosa para los judíos, donde se hallan enterrados en la cueva de Majpelá todos los patriarcas y matriarcas a excepción de Raquel. Hoy en día, en Cisjordania, parcialmente ocupada por Israel, alberga a una comunidad intensamente nacionalista de entre cuatrocientas y quinientas personas, que se ven a sí mismas como “redentoras de la tierra” y se oponen a la inclusión de este lugar bajo soberanía de un futuro estado palestino. 14 Tavlanit: Mujer que certifica la correcta inmersión y pronunciamiento de las bendiciones correspondientes a un converso durante el baño ritual. 15 Mara de Atra. Arameo para “Señoría del Lugar” o rabino anfitrión del Bet Din o tribunal rabínico de su ciudad o distrito. 16 Mohel. El encargado judío de realizar la Brit Milá, o circuncisión pactual.
17
Hatafat Dam Brit. Extracción de una gota de sangre
pactual, en caso de que una circuncisión clínica ya
está realizada en un prosélito varón, que torna a la
circuncisión meramente clínica en una religiosa,
incorporando al converso varón al Pacto de Abraham.
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