El Kibutz mira hacia el futuro

(Quinta parte y final)

por David Manor

Cual es el limite que piden los veteranos para recibir nuevos? Nosotros queremos sangre nueva , nuevas ideas, nueva gente , una sociedad dinámica", los Arabes ¿serán recibidos? – preguntamos - Sinceramente, no lo creo- dice Dagan- Si bien 20 % de los obreros son árabes, no es lo mismo trabajar que vivir juntos. Estamos en un Estado Judío y quiero que mis hijos y nietos se casen con judíos. Lo más probable es que tampoco recibamos religiosos . Es nuestra prerrogativa elegir con quien queremos vivir"

Si se quiere tener un ejemplo vivo de la transformación por la que esta pasando el movimiento kibuitziano, sus empresas y sus miembros, no tenemos más que contemplar a Dubi BenAri (59), del Kibutz Kfar Blum.

Hace unos 12 años BenAri comenzó a usar corbata como Director que es del Hotel de su Kibutz . Sus javerim lo miraron como bicho raro y le preguntaron: "Tu crees que la corbata te traerá más clientes?" Pero el hecho es que en la ultima década y media, que es el periodo que le demoro a Kfar Blum realizar las reformas, el Hotel triplico su capacidad, el volumen de ventas se quintuplico y las ganancias aumentaron en centenares de porcientos. Y eso es solo la mitad del cuento: de un albergue juvenil ( que se auto llamaba Hotel familiar ) pasó a ser establecimiento de ambiente Pastoral en el que un corto fin de semana cuesta miles de shkalim y hay que pedir lugar con gran anticipación.

Salimos con el – vestido en traje gris y corbata violeta- a visitar el lugar, que cuesta 1.580.- shekel (más de 400 dólares) por habitación por noche durante el fin de semana, 1.800.- shekel una suite. Seguimos a pie hasta el Centro de Convenciones "SINFONIA" que se erigió en el lugar.

"Empresas de High Tech , el Gobierno, la directiva Empresarial del país, realizan aquí sus convenciones. Los participantes salen del salón, entran al SPA. Viaje por el país y por los principales centros europeos, Tome note e implemente algo mejor que los otros. Invertimos casi 3 millones de shkalim: spa, jakuzzi, sauna finlandesa, salón de lluvia. Muebles de la mejor calidad y a medida. Tenemos 4 salones y la demanda es enorme. Mucho dinero. Gente extraordinaria".

El ejemplo de "Pastoral" es el mismo en casi todo el cambiante movimiento kibbutziano: antes sencillez, sociedad cerrada, agricultura extensiva, cero en dirección económica. Hoy : fuerzas del mercado. Resultados finales, el cliente siempre tiene razón. Ben Ari describe el viejo albergue como un lugar en el que era un gusto trabajar junto con otros 36 javerim. Claro que lo dice con ironía: hoy son solo 7 javerim del kibutz que trabajan en el Hotel, el resto son empleados externos. Pero no hay nada que hacer: la efectividad esta por encima de todo.

Ben Ari fue en su juventud encargado de un grupo de jóvenes como educador, pero paso al Hotel cuando el Director anterior abandono el Kibutz . "No buscaron uno con preparación, buscaron alguien que estuviese desocupado" Los javerim no querían trabajar los sábados, nadie atendía el teléfono de la recepción, el registro de los gastos no era muy ordenado, total el Kibutz ya lo va a ordenar, se pensaba. Poco a poco comenzó a hacer cambios: comedor en lugar de restaurante, habitaciones mejores, lobby agradable, y por sobre todo cultura organizacional: Uniforme, sonrisa aun sin ganas, amabilidad a todos.

Ben Ari es un kibbutznik de tipo relativamente nuevo, que sabe dirigir negocios. Dagan también lo es, pero sus ideas van mucho más lejos ya que el no cree en igualdad, en sencillez colectiva ni en la santidad del trabajo como valor humano., por lo menos no en esta época, y lo dice sin vergüenza y en voz alta. Si se lo observa exteriormente, parece un kibbutznik de antes: alto, hace 15 largos de pileta antes del trabajo, compite en triatlon , se hizo varios "trekim" en Nepal, sirvió en el comando marítimo y fue herido en combate. Bajo todo esto se esconde un director que esta clavado entre el socialismo y el capitalismo, y le gusta adonde esta.

Dagan es el director de la Empresa "AMBAR" de alimento balanceado para aves que tuvo en el 2006 un volumen de ventas de un billón de dólares.

El jueves por la noche, comienza el fin de semana. Dagan esta sentado en su porche comiendo uvas con su padre, que fue el fundador de Guivat Hashlosha, del cual parte de sus miembros se separaron para fundar Einat. Ello ocurrió en 1951, cuando en parte del movimiento kibbutziano hubo una terrible discusión ideológica acerca de las diferencias entre el marxismo-leninismo o el marxismo y el leninismo.(por separado) .

La discusión ideológica llevo a un cisma y en la división de kibbutzim y familias. Hasta tal punto fue el fanatismo ideológico en esos tiempos.

Décadas después, cuando Dagan era el director de la fabrica de zapatos de Einat, y Guivat Hashlosha pidió asociarse, su padre le dijo" "No les creas una palabra?

Dagan cuenta esto con una sonrisa. Hoy , la línea de producción paso a la India , ya que la principal preocupación es la ganancia final,.

En la década del 90. Dagan comenzó el proceso de saneamiento económico del Kibutz y su primer paso fue cerrar las puertas del mismo a la absorción de nuevas familias. El kibutz no estaba en condiciones de recibir a sus hijos y construirles casas y ocuparse de la educación de los nietos, por falta de medios. Hoy han regresado más de 100 nacidos en Einat al Kibutz, como miembros, y construyen sus casas por cuenta propia.

"Hubo mucha oposición al cambio, pero al final de cuentas se hizo, nuevos javerim se agregan y ningún veterano abandonó. El futuro es más rosado de lo que se piensa y creemos que nos deparará muchas satisfacciones, termina Dagan.

Me revela que el momento que entendió que había que hacer cambios, ocurrió dos décadas antes, durante el almuerzo. Su suegra, que estaba delante de él en la fila, puso en el plato algunas albóndigas más para su hijo que llegaría más tarde de visita. Al ver las rígidas miradas a su plato, entendió que el sistema estaba en problemas. Hoy no solo que sus nietos son sus vecinos, sino que también los puede ayudar económicamente. "Ella me ve cada mañana llevar a sus bisnietos en bicicleta al Kinder. Su poblado se ha convertido en un lugar codiciado. 23 criaturas nacieron en 2008 y fueron presentados como las primicias humanas en la fiesta de Shavuot. Cuando mi hija estaba en el Kinder, solo 2 chicos nacieron. Solo por eso valió todo la pena."


(Traducido y compendiado por David Manor- Nitzanim )


 

 

El Kibutz mira hacia el futuro

(Cuarta Parte)

por David Manor

No nos equivoquemos: detrás de esta ingenua enunciación de Iris, se esconden intensas y a veces agrias luchas. Una de los alegatos de los oponentes a las reformas es que los dirigentes económicos son los mayores beneficiados: "si tu eres el director del kibutz y ganas como el simple obrero, y conduces a un cambio en el que ganaras 5 veces más , más vale que estés preparado a que el obrero no te abrase en el comedor común el viernes por la noche" - dice Mane Oberkovich - Me querían ahorcar durante el periodo que conduje el cambio con dos de mis amigos , uno de ellos es Israel Dagan ( 54) y el otro falleció, en mi opinión por el dolor que le causo el ambiente en el kibutz.

Hay otro caso trágico de muerte por los cambios : hace unos meses… Iosi Shreiber, miembro de Ramat Hakovesh, asesinó al director de la colectividad Guidi Cohen, suicidándose después. A consecuencia de este caso se publicaron vivísimas discusiones en los medios de comunicación interno del movimiento kibbutziano, justificando a unos y atacando a otros, cada uno según su convicción.

Pero a pesar de estos conflictos, las reformas continúan y a veces se profundizan. "La gente no es estúpida: cada uno ve adonde esta hoy y adonde estuvo hace dos décadas", dice Oberkovich mientras nos conduce a través de la Panadería "Dganit-Bar", la empresa más grande de Einat, en la que trabaja desde 1974, cuando comenzó como capataz de choferes de reparto hasta llegar a ser el Gerente General de esta empresa gigante, de 10 hectáreas de superficie, enormes hornos, aroma a masas y panes frescos que se deslizan por las cintas transportadoras desde el horno hasta el camión, previa envoltura en higiénico nylon: 85 toneladas diarias de panes son producidas diariamente por 450 empleados , la mayoría externos al kibutz, ya que los turnos nocturnos son bien difíciles.

"Los javerim no quieren hacer turnos noche- dice Oberkovitch- siempre nos basamos en Rosh Haiin y en las vecinas aldeas arabes"

A aquellos que no quieren los cambios, especialmente a los veteranos que sienten como si les robasen su kibutz, tanto Einat como los otros kibbutzim les ofrecen quedarse con el viejo sistema de presupuesto igualitario, comida y electricidad sin cargo y cien por ciento servicio medico y geriátrico. En Enat, menos de 10 miembros eligieron por esa opción. La mayoría prefiere protestar contra los dirigentes, quejarse del sistema, pero a la hora de votar lo hacen a favor del cambio. La principal razón es que la suma final a disposición de cada uno es mayor con el cambio Dice Dan Levanon: "Si no están conformes con nuestro trabajo, hagan un plenario y despídanme- .Sin duda que eso es lo que sucederá si fracasamos. Mientras todo funcione bien, nos dejaran seguir"
Y… ¿qué pasó con los ideales y los viejos valores de igualdad? (le preguntamos a Oberkovitch) – qién nos dice : "Cuando llegamos a Einat, hace más de 3 décadas, creímos que era una sociedad extraordinaria e igualitaria, y no lo era – La verdad es que ahora tenemos más igualdad que antes, una red de seguridad y de ayuda mutua, quien no llega en su planilla de pagos a un mínimo que hemos resuelto, recibe la diferencia de la caja central de la colectividad. Quien quiere trabajar y aumentar sus entradas, lo puede hacer, y ahora ves jubilados, que pese a su generosa pensión, buscan hacer algún trabajo parcial extra mientras que otros comienzan a pensar como empresarios.

Ultimamente jóvenes han abierto un negocio de venta de jumus, otros un restaurante japonés y una sucursal de Pizza "Hut". Otra javerá hizo del comedor común un restaurante de manjares para aumentar las entradas. La propaganda que prepararon vale la pena de ser citada: Aquel… cuyo cuerpo y alma extraía el gusto de la Israel autentica, está invitado a revivirla mientras saborea su alimento, por el insólito precio de 40 shekel."

A los miembros del Kibutz no les esta permitido entrar a la fabrica, pero reciben parte de sus ganancias. La sociedad que dirige los negocios de Einat pasa a la colectividad dividendos semestrales o anuales. Lo que queda después de la devolución anual de deudas( que serán totalmente saldadas en el 2013), pasa al Kibutz que lo reparte entre los 588 javerim. En el ultimo ejercicio, se dieron dividendos mayores a los impuestos internos pagados, o sea que no solo que prácticamente vivieron sin impuestos, sino que también ganaron algo más.

Una situación de este tipo convierte al kibutz en una población próspera. Hermosas y amplias casas se han agregado al panorama, nuevos vehículos estacionados entre las casas muestran una situación envidiable. La generación nacida en el Kibutz que abandonara en los tiempos difíciles, regresa a casa y se los incorpora como nuevos miembros, se les adjudica un terreno y un generosos préstamo para que se construyan su casa . También familias jóvenes que no nacieron en el lugar piden incorporarse: pilotos de aviación, médicos, profesionales.

Dice Israel Dagan, director general del kibutz: "La demanda sobrepasa la oferta y la capacidad de terrenos existentes. Los candidatos pasan una serie de exámenes psicológicos y de dinámica grulla en el instituto "Keinan Shefi" uno de los más renombrados del país. Solo un 20 por ciento pasa con éxito los mismos- Si queremos ser sinceros, muchos de los candidatos sobrepasan en nivel a parte de los chicos aquí nacidos que regresan al kibutz"

Familias externas que quieren incorporarse no solo tienen que pasar estos difíciles exámenes , sino que tienen también que comprar acciones no negociables que les dan acceso a las ganancias de las empresas y además demostrar que tiene suficiente solvencia para construir su casa por cuenta propia en terreno que el kibutz le adjudica. La suma exigida no es publicada pero es de suponer que familias de bajas condiciones económicas tendrían dificultades en pasar el mínimo necesario. Según lo que se publicó en periódicos acerca de un kibutz en el norte del país, en el que el valor del terreno es mucho menor que en Einat, familias pagaron 130.000.- shekel por el derecho de entrar al Kibutz y construir, más otros 20.000.- en acciones para asociarse a las empresas. Tanto la directora Fraibman como Dagan dicen sin tapujos: "no tenemos ninguna intención de aceptar familias a las que haya que mantener"


 

 

El Kibutz mira hacia el futuro

(Tercera Parte)

por David Manor

Directores como Iosi Tal no actúan por su propia iniciativa ni solos. Tienen un directorio , por encima del cual hay una dirección económica, y en todos estos cuerpos, que se reúnen en agradable ambiente con café y masitas en un salón al lado del comedor comunal, hay profesionales pero también miembros del kibutz. Estos son los que cuidan además de la carrera por negocios exitosos, los intereses de los miembros del kibutz, los verdaderos propietarios de todo.

El nuevo sistema destruye la idea que dice que hace falta amenazar con el látigo de los despidos y la competencia sin frenos para dirigir una economía sana: sólo se necesita haber madurado y entender que todo cuesta dinero. Desde el momento que las comidas en el comedor cuestan al bolsillo particular, los gastos de alimentación se redujeron en un 55%.

En otro Kibutz, en el valle del Jordán, el débito del uso de electricidad trajo una reducción del 40 % en su uso. Doron Set, del Movimiento Kibutziano Unido, calcula que estas reformas trajeron un ahorro anual de 50 millones de shkalim por cada 150 miembros de kibutz. En todo kibutz que han hecho reformas de este tipo escucharan cuentos similares, cuentos que relatan el mundo de fantasías en el que vivían numerosísimos kibutznikim, mundo en el que por un lado, no había ninguna relación entre los gastos y lo que en realidad te podías permitir gastar, pero por el otro se comprobó que no es necesario dar por la borda a todas las leyes ante la fuerza arrolladora del capitalismo para vivir en una sociedad progresista . Las frutos del nuevo sistema económico son cosechados por todos los miembros del kibutz y no por un potentado único.

En otras palabras, la antigua obligación de elegir entre capitalismo o socialismo no es necesaria ya que el "nuevo kibutz' acopla una gruesa medida del uno al otro y produce una entidad económica muy bien dirigida que no deja taras a los débiles. El sistema está trabajando tan bien, que últimamente hay kibtuzim que están considerando la opción de entrar con las empresas en la bolsa de valores acoplando inversores externos a su economía. Así se podría, por ejemplo comprar acciones del Kibutz Einat y ser socio de sus empresas.

"Realmente creo en un futuro en el que gente externa pueda invertir en los negocios del Kibutz", dice Dan Levanon de Kfar Blum.

El Estado hizo un arreglo, y ahora cobra dividendos

Antes de sumergirnos demasiado en los nuevos éxitos del movimiento kibbutziano hay que decir con sinceridad algo respecto al papel que tuvo el "arreglo con los kibbutzim" en la prosperidad actual.

"Gracias a este acuerdo, firmado en 1996, existe aún lo llamado "kibutz" ya que sin el es muy dudoso que la mayoría hubiese seguido existiendo. - dice el Dr Dan Jakim autor del libro "Kibutzim en Israel: revista histórica y económica" - En el marco de este "arreglo" el Estado borro deudas por valor de más de 5 billones de shkalim y permitió el pago de otros 10 billones durante 15 años. Ese fue un tipo de ayuda que un ciudadano particular no pudo nunca haber conseguido en una situación similar."

Fue este otro eslabón en la larga cadena de ventajas económicas que dio el estado y que comenzó en realidad antes del establecimiento del mismo. "Esto comenzó en la decena del 1920 - explica Jakim nacido en Ramat Hashofet y que fuera director de su economía - y se siguió en cada crisis en las décadas del cuarenta, cincuenta y posteriormente".

Cierto que el Estado ayudo también a otros sectores , pero el movimiento kibbutziano fue preferido, hasta que se llegó a la época de los asentamientos, que están recibiendo ayuda muy superior. Lógicamente que estas afirmaciones serán recibidas con furia por los veteranos del kibutz, que harán recordar el papel primordial que cumplieron los kibbutzim para concretar el nacimiento del Estado. Pero el alegato de mayor veracidad en su defensa se encuentra en otro lado: La condonación de deudas y los prestamos se están devolviendo con creces con el nacimiento del "nuevo kibutz". En caso de bancarrota total, 130 mil ciudadanos más serian parte de la estadística de la pobreza. En cambio el país tiene colectividades prosperas que pagan muchos impuestos y crean manutención a miles de familias más en su periferia. Y aun así, en muchos aspectos el "Nuevo kibutz" se parece al Viejo.

El israelí urbano es como un acróbata sin red: si lo despiden del trabajo todo puede desmoronarse. No es así en el nuevo kibutz: sus miembros gozan de una "red de seguridad económica" que les aseguran un seguro de desempleo generosos, una jubilación decorosa y seguro en caso de enfermedad o incapacidad física , además de otras ventajas.

Cada kibutz fija los servicios que le dará a sus miembros y el impuesto interno que cada uno debe aportar para mantenerlos. Este impuesto se fija en relación a la entrada de cada uno: quien gana más, paga más; ya que los más fuertes y preparados tienen mayores entradas, pero no mucho más mayores, que los débiles. Cada kibutz decide cual será la máxima diferencia de sueldos que este dispuesto a tolerar entre sus miembros más ricos y los más pobres. Hay decenas de kibbutzim que siguen manteniendo el sistema de diferencias mínimas entre sus miembros. Otros permiten hasta una diferencia máxima de hasta 15000 shekel . La mayor parte que han hecho cambios se encuentran en algún lugar entre ambos extremos.

La empresa contable "Brit Pikuaj", es la empresa central de contaduría que desde 1934 se ocupa de la mayor parte del movimiento, empleando a centenares de profesionales que ayudan a modelar el nuevo sistema adaptando a cada kibutz lo que sus miembros desean para ellos mismos. Explica el Cdr. Arnon Raz , que es miembro del Kibutz Ein Hamifratz:

"La organización que es llamada Kibutz está cambiando a algo nuevo. Hoy no se puede hacer comparaciones entre kibbutzim ya que cada uno crea su propio modelo y las diferencias son muy grandes: hay algunos que quieren mínimo de sociedad y sus miembros reciben 100% de sus entradas neto; hay otros que quieren servicios centrales subvencionados, y por eso sus impuestos internos son elevados. Ya hemos pasado este proceso con más de 100 kibbutzim : ellos eligen cuánto quieren de lo viejo y cuánto de lo nuevo, y nosotros presentamos el modelo y su costo. Supongamos, por ejemplo, que un kibutz quiere una amplia subvención a educación, 10 % de subvención a electricidad y mucha inversión en salud pública. Nosotros les preparamos un cuadro que muestre cuánto dinero necesitan para convertir el modelo en realidad y el impuesto interno que será necesario. Entramos con ellos a los mínimos detalles: cuánto hace falta para agregar horas de enfermería, o cuánto costaría usar los servicios de dispensarios urbanos. Cuánto costara lavar y planchar un kilo de ropa y si conviene mantener el servicio, y sin fin de ejemplos similares".

Para dirigir e inventar esta criatura "a todo galope " se formo en cada kibutz cambiante una directiva económica , un equipo que combina el antiguo "capataz de la hacienda" con un directorio moderno.

Al frente de la Directiva económica de Einat esta hace 4 años Iris Fraibman que nos explica: "En el Kibutz de antes no existió un trabajo como el mío hoy. Soy cabeza de un directorio empresarial , pero este cuerpo tiene también un papel social que cumplir" Estamos tratando de crear un kibutz nuevo y es un proceso complicado de logro de acuerdos entre los miembros del mismo" . Iris Fraibman , miembro del Kibutz Merjavia, ocupa esta posición dos idas en Einat y dos idas en Maian Tzvi.

 

 

El Kibutz mira hacia el futuro

(Segunda Parte)

por David Manor

Perseguidos por infladas deudas y caja de haberes cada vez más reducidas, 180 kibbutzim decidieron por el cambio: todos los negocios fueron separados de la comunidad. Cada negocio actúa en forma independiente, con su propio balance y cuenta bancaria y su propio directorio y administración, y los cargos principales fueron ocupados por profesionales externos al kibutz. Por lo general, todos los negocios independientes fueron concentrados en una empresa de HOLDING. Los negocios del tambo no tocan a los del gallinero, y el financiamiento para la fiesta de Pesaj no proviene de la cuenta bancaria de la fabrica.

"Hoy el kibutz no se mete en la Panadería - explica Mane Oberkovich, director de 450 empleados y obreros en la panadería comercial del Kibutz Einat , la tercera en volumen en Israel - Yo le pago al Kibutz por el agua, la electricidad y el terreno que ocupo, y le vendo al super y al comedor del kibutz el pan que consumen a precio oficial. Desde el dia que empezamos a trabajar de esta manera, la fabrica sextuplicó su volumen, duplico su flota de camiones y compramos otras 4 panaderías. Como parte de esta separación, hemos prohibido la entrada a la empresa de miembros del kibutz que no trabajan en la misma"

El único contacto que le queda a los kibutznikim con sus empresas es el dividendo que se recibe a fin de año, cuyo monto se fija según las ganancias de la misma y sus necesidades de expansión . En los kibbutzim Guivat Jaim Ijud y Meujad, por ejemplo, los fundadores de PRIGAT ( una de las fabricas de jugos más grandes del país), cada miembro del kibutz recibió este año decenas de miles de shkalim como consecuencia de la venta de la fabrica a otra empresa de bebidas gaseosas.

Los kibutznikim ganan como capitalistas pero actúan como socialistas.

Seria un gran error considerar al "nuevo kibutz" como una versión rural de la ciudad y de la forma en la que allí se dirigen los negocios. En el modelo capitalista usual, empresas en dificultades acostumbran a nombrar directores aparentemente duros , que se especializan en recortes de sueldos , despidos en masa y desplazamiento del sistema de todo tipo de sentimentalismo innecesario, o sea, humanismo. El kibutz no necesita de este tipo de tiburones para salir a flote. Los nuevos directores de empresa no son por lo general del tipo agresivo que vino a desarmar la empresa y a venderla en trozos, sino que son por lo general ex- kibutznikim o miembros de otro kibutz, que se caracterizan por su moderación y su deseo de conservar al máximo el sabor del viejo kibutz.

Escuchemos el relato de Iosi Tal (59) que dirige la colectividad de Kfar Blum desde hace 12 años y se ocupa, entre otras cosas, de temas delicados como fijar el sueldo de los miembros que trabajan en el kibutz y el reparto de propiedades ( cada miembro recibirá a su nombre en forma particular la casa en la que vive). Tal es miembro del Kibutz vecino DAN y conoce a los miembros de Kfar Blum desde que nació.

El nos recibe en el carretón que le sirve de oficina y que se encuentra junto a lo que fuera la ropería colectiva y ahora funciona como un modesto negocio de venta de ropas.

"Es más fácil a alguien externo efectuar cambios que a un habitante local. - dice Tal - Pese a que nos conocemos muy bien, yo vengo de afuera, ya que al fin del dia, después de las discusiones, subo a mi coche y me voy a mi casa. No son los mismos con los cuales pase mi infancia., No es la situación clásica en la que el secretario general, que rechazo el pedido de un compañero, lo encuentra después del trabajo en el sendero rumbo a la cena en el comedor común"

Tal y sus colegas dirigieron la implantación de la red de seguridad en Kfar Blum, modelo económico cuya meta es asegurar más dinero a cada miembro del kibutz, creando diferencias aceptables y una colectividad que se interesa y preocupa.

"Cuando comenzamos con el cambio- explica Tal- no estaba muy claro que el modelo urbano clásico no nos servia. Queríamos preservar diferencias de entradas neto moderadas. El director del Hotel gana más que la encargada de limpieza, pero no mucho… mucho más. Aún tienen que vivir juntos. El kibutz moderno es una criatura rara que mezcla efectismo económico con valores sociales. Hacemos también actividades "antieconómicas" como invertir mucho en seguridad para la población veterana. Conservamos un comedor subsidiado ya que nos importa cuidar esta institución. Servimos almuerzos todos los días menos los sábados… y los viernes por la noche cenamos en conjunto. Verdad que cada uno se paga su comida y si llevas dos porciones pagaras dos veces, pero estamos sentados juntos"
 


 

 

El Kibutz mira hacia el futuro

(Primera Parte)

por David Manor

Contra todas las posibilidades, los kibbutzim consiguieron inventar un modelo socio- económico novedoso y lo más asombroso, es que parece que funciona con mucha eficiencia: impuestos reducidos a sus miembros, servicios de categoría y red de seguridad que causa envidia. Bonos y premios, atraen a más y más miembros, que dejan atrás la mayor parte de los problemas económicos causados por la crisis del 2009. Será cierto que la síntesis última entre el socialismo y el capitalismo surja precisamente en Israel, ¿como en Kfar Blum y en Einat?

"La primera vez en mi vida que vi una carta de un banco fue cuando tenia 11 años, allá por los 90 del siglo pasado. Una copia de ella apareció en el semanario interno del Kibutz que era distribuido a los javerim de Kfar Blum. No voy a alardear que recuerdo exactamente lo que estaba escrito, pero si recuerdo perfectamente lo que paso después. Hubo una reunión del Kibutz en la que se consulto que se les puede dar a los degenerados del Banco para que nos dejen en paz. Entonces se resolvió darles todas las computadoras ( entonces bastante caras) y los directores de producción debían revisar en sus depósitos que más se podría entregar al Banco para que no nos saque los utensilios y maquinas imprescindibles para seguir produciendo ( tractores, trilladoras, camiones)" En la práctica, jamás se ejecutó ese embargo, que fue postergado y postergado una y otra vez gracias a conocidas e inteligentes maniobras kibbutzianas.

Pero en lugar de un embargo tuvimos algo peor: una directiva impuesta por los Ministerios del Interior y de Economía, que nos quito nuestra autonomía de dirección, una verdadera humillación personal , comunitaria y pública, cuando te cambian a toda la dirección y dicen públicamente que no sabemos auto-dirigirnos. (nos comenta el Profesor Dan Lebanon, Presidente de la directiva económica del Kibutz)

Kfar Blum no fue algo excepcional. Desde el principio de la década de los 80 muchos de los kibbutzim perdieron sumas cada vez más grandes de dinero de trimestre en trimestre. El balance colectivo final de 1981 fue de una perdida de 288 millones de shekel, situación que fue empeorando en los ejercicios posteriores. Un informe oficial de la Oficina del Primer Ministro en 1991 constata que un 25 por ciento de los kibbutzim estaban en pésima situación y no estarían en condiciones de devolver sus deudas. Los kibbutzim llegaron al borde de bancarrota y disolución, y una de las propuestas fue pedirle a la UNESCO que el Kibutz sea declarado "patrimonio mundial" y así conseguir algo de ayuda.

Pero a principios de la ultima década, cuando se creía que 20 años de crisis económica habían desarmado todo lo que quedaba de la firma "KIBUTZ", comenzó a crecer de las entrañas del movimiento kibbutziano una criatura nueva que esta demostrando no solo efectividad económica y ganancias netas, sino también preserva cierta igualdad entre sus miembros, preocupación por los débiles y veteranos, y cimienta nuevamente una colectividad activa y vital.

En contraposición a lo que pasó en la Unión Soviética, la caída del socialismo en el kibutz no llevó a un capitalismo sin frenos y a diferencias sin límites entre ricos y pobres, sino a la creación de un modelo nuevo, el “Kibutz 2”, si quieren llamarlo así. Kfar Blum, Tel Iosef.,Maagan, Kfar Guiladi, Einat y Nir Am pueden ser mencionados entre las decenas de kibbutzim de todo el país que lograron zafarse de la catastrófica crisis y pasar a la autopista que conduce a ganancias y a seguridad social.

"La situación se invirtió - dice Doron Set, Director de la Comisión Económica del Movimiento Kibbutziano - Hace algunos años, al ir al Ministerio del Tesoro o a los Bancos, nos trataban como a mendigos. Hoy la gente puede alzar la cabeza: hemos devuelto la mayor parte de las deudas, demostramos que sabemos dirigir empresas y todos entendieron que "palabra de kibbutznik, es palabra".

65 de los 272 Kibbutzim terminaron su balance del 2008 con más de 10 millones de shekel de ganancia cada uno, y el número de kibbutzim que perdieron más de 2 millones disminuyó en un 20 por ciento en comparación al ejercicio del 2007. Las ganancias de Kfar Blum, que estuvo al punto de caer en bancarrota, crecieron casi diez veces en la ultima década y el volumen de su actividad en más de 5 veces.

A consecuencia del desarrollo del nuevo modelo y el éxito económico del mismo, están regresando al Kibutz sus hijos que lo abandonaron y con ellos también nuevas familias. El movimiento Kibbutziano informó que el 2008 fue un año de "revolución demográfica". Ya hay más gente que se une al kibutz que la que los abandona. Más de 150 kibbutzim reciben nuevos miembros, un aumento del 100 por ciento en comparación al 2005. Desde el 2004 se incorporaron a los kibbutzim 3500 nuevos miembros.

"Casi todas las casas están habitadas - cuenta Iosi Tal, director de la colectividad de Kfar Blum - y si tuviese 30 casas más las ocuparíamos de inmediato. Tenemos una larga lista de espera"

Las nuevas reformas kibbutzianas, que son el respaldo de esta prosperidad, ofrecen una vida híbrida: cada miembro recibe un sueldo diferente, según el trabajo que efectúa y a lo que su patrón está dispuesto a pagarle. Los salarios del director y del obrero ya no son iguales, y una buena porción de los miembros del kibutz trabajan fuera del mismo.
Simultáneamente, funcionan en el kibutz complejos mecanismos de ayuda mutua y de previsión que impidan diferencias de porcentajes milenarios en las entradas personales como las hay en la Israel de hoy.

Se trata de un modelo nuevo que promueve competencia y permite a los más fuertes y capaces ganar más que los más débiles, pero que evita la aplastante guerra de todos contra todos . Dada esta situación, no solo socialistas quieren unirse al kibutz, y las puertas del kibutz ya no están abiertas para todos. Los días en que los kibbutzim estaban desesperados por mano de obra han terminado. En el Kibutz Einat, por ejemplo, se han aceptado 30 familias de una lista de 200 que pidieron ingresar.

El paso más importante que los kibutznikim hicieron, es mover a un lado la democracia tradicional:

" Hemos separado totalmente los negocios de la vida comunitaria – dice Dan Lebanon, de los directivos principales de la economía de Kfar Blum y que fuera Jefe de la Comisión Municipal del Galil Norte - En el kibutz tradicional, la Asamblea General decidía todo, desde cordones para zapatos a firma de contratos comerciales. Se reunían 150 miembros y tenían que decidir si abrir una nueva línea de producción o comprar una heladera para la cocina comunal. Eso era un embrollo intolerable desde el punto de vista directivo."