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por Joyce Abeliuk
Arthur Koestler nació en 1905 en Budapest en el seno de una acomodada familia de judíos, de habla alemana. Fue un joven fervientemente religioso para posteriormente declararse ateo.
Koestler fue siempre un convencido sionista y apoyó con mucho entusiasmo la existencia del Estado de Israel. Sin embargo, se oponía a la cultura judía de la diáspora. En una entrevista publicada en la época de la creación del estado de Israel en el London Jewish Chronicle, Koestler afirmó que todos los judíos debería o bien establecerse en el Estado de Israel o bien asimilarse completamente a las culturas locales. Sin embargo, nunca quiso que lo etiquetaran como un “escritor judío”.
Pasó al menos dos etapa de su vida en Palestina. Tras haberse
marchado a Israel a los veinte años, pensó establecerse allí, pero
volvió otra vez a Europa donde se convirtió en un periodista
especializado en temas científicos y en 1943 escribió un
Fue enviado a España durante la guerra civil y en tres ocasiones fue detenido por los franquistas y condenado a muerte, aunque tres meses después sería liberado mediante el intercambio de otro prisionero adhirió durante siete años al partido comunista. Sin embargo la experiencia española y los procesos que Stalin desencadenó contra algunos destacados comunistas a fines de los años treinta, lo decidieron a abandonar el partido y escribir la novela que le daría la fama: El cero y el infinito.
No obstante, su obra completa no es sólo la de un novelista, puesto que escribió 25 libros de los cuales solamente seis son novelas. Fue el primero de los grandes disidentes de la guerra fría y cuando ella terminó, se dedicó especialmente a la literatura científica, pero también a temas políticos relacionados con el sionismo. Asimismo, escribió sobre budismo y sobre temáticas éticas, tales como la campaña contra la pena de muerte, a favor de la eutanasia o del suicidio voluntario.
Koestler, quien fue un representante de la generación de intelectuales europeos de mediados del siglo XIX, comprometidos con las luchas de su tiempo y combatiente en muchos frentes distintos, se suicidó, junto a su tercera esposa que sólo tenía 55 años y gozaba de buena salud, cuando él tenía 77 años de edad, después de padecer desde hacía siete de la enfermedad de Parkinson, agravada con una leucemia.
basado en un artículo de Alberto Saúl:"A 25 años de la muerte de Arthur Koestler"
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