La Mejor opción para Israel:
retirada y Estado Palestino
por Ana Jerozolimski (desde Jerusalén)
Como verán, esta vez comencé por
el final. Antes de analizar el por qué de las cosas, ya opté por
lo que considero la mejor fórmula para Israel de cara al futuro:
retirarse de los territorios en disputa con los palestinos- o la
mayoría de ellos- y ver creado allí un estado palestino
independiente. Los palestinos deben poder demostrar al mundo y a
si mismos si pueden dirigir y manejar un Estado en paz, sin que
este suponga una amenaza para Israel. E Israel, debe librarse de
la carga que supone controlar el destino de sus vecinos y debe
además tener una dirección clara y responsable del lado
palestino, que pueda hacerse responsable de todo lo que salga de
su territorio, ante la eventualidad de nuevos problemas.
Por más que dentro de las
ciudades palestinas se puede vivir la vida diaria sin ver un
soldado israelí, la situación general es por supuesto distinta
de lo que significará vida en soberanía y plena independencia.
Para que haya buena vecindad, es clave que ambos vecinos se
sientan bien, por decirlo de forma un tanto simplista.
A mi criterio, todo ésto tiene que ver tanto con los derechos
israelíes como con los palestinos. Claro está que cuenta el
derecho palestino a vivir en su propio Estado. Pero a mi
criterio, procurar que ello se concrete, equivale a velar
también por el derecho israelí a vivir en una sociedad sana en
el único estado judío que hay en el mundo.
Permanecer en los territorios hoy en disputa, habitados
mayormente por palestinos, donde los palestinos quieren
construir su Estado, equivale a largo plazo –algunos dicen que
no tan largo-a dejar de ser un estado judío y democrático. Es
que si no hay retirada y no hay separación entre las dos partes,
hay sólo dos malas opciones: Israel se convierte en un estado
binacional en el que habrá que dar derecho a voto a los
palestinos y se perderá así eventualmente la mayoría judía, o no
se les da derecho a voto sino que se les tiene dentro de las
fronteras como ciudadanos de segunda clase, convirtiéndose así
Israel en un estado no democrático.
Ni una ni otra cosa es sionismo, sino suicidio.
Esto me lleva - y creo que es relevante mencionarlo justamente
ahora, al haberse anunciado el lanzamiento de las negociaciones
indirectas entre Israel y la Autoridad Palestina - a analizar lo
que veo como la discusión de fondo en Israel en relación a la
parte territorial del conflicto.
No olvido que no pocos tienen una visión ideológica de la
situación, según la cual toda la tierra de Israel pertenece al
pueblo de Israel, alegando que los palestinos pueden vivir en
ella sin problema, pero sin derechos políticos. Este sector de
la ciudadanía israelí, motivado principalmente por
consideraciones religiosas, existe, y no es ínfimo. Pero creo
que el grueso de la población, ve la situación con otros ojos y
analiza con otra óptica.
De hecho, de fondo, chocan dos enfoques en lo relacionado a los
territorios en disputa, especialmente lo que en Israel suele
llamarse Cisjordania, o la Ribera Occidental del Jordán, o en
términos bíblicos : Judea y Samaria.
Por un lado, están aquellos que consideran que salir de los
territorios, equivale a un riesgo para Israel. Dan, con razón,
ejemplos de los problemas y amenazas con los que se lidia, cada
vez que se pierde control de un determinado territorio. A
menudo, tras levantar puestos de control del ejército para
aliviar restricciones al movimiento interno, ello fue
aprovechado por terroristas para pasar por el lugar y perpetrar
atentados. Claro que el ejemplo más extremo lo dio la retirada
de la Franja de Gaza en agosto del 2005, tras la cual no sólo no
se detuvo el disparo de cohetes Qassam hacia el sur de Israel
sino que se intensificó y amplió considerablemente.
Claro está que controlando un territorio desde adentro, es
posible o al menos más factible, lograr saber lo que sucede , lo
cual puede ser clave cuando hay en la zona organizaciones
terroristas que dieron repetidamente pruebas de sus planes ,
organizando y perpetrando atentados. En Cisjordania, gran parte
de la infraestructura terrorista responsable por un sinfín de
atentados suicidas en Israel en los primeros años de la segunda
intifada, pudo ser desbaratada recién cuando Israel entró
directamente a las ciudades palestinas en el operativo “Muro de
Defensa” en el 2002, tras uno de los peores ataques de la época,
la matanza en el hotel “Park” de Natania, en la noche de la
Pascua judía.
Por otro lado, están quienes consideran que justamente lo
contrario, o sea permanecer en los territorios, equivale a un
riesgo para Israel. Generalmente, esta gente es consciente de
que la retirada no es una varita mágica .Nadie –o casi nadie-en
esta parte de la opinión pública, sostiene que todo estaría
solucionado apenas Israel se retire, que desaparecerían los
riesgos y los problemas. En absoluto.
Pero frente a las amenazas a la seguridad-con las que Israel
puede lidiar manteniéndose fuerte y totalmente alerta en sus
fronteras, también las que tenga con el Estado palestino- este
sector ve la amenaza a largo plazo para el carácter mismo de
Israel como estado judío y democrático. Eso no se soluciona con
un operativo exitoso ni con buena información de Inteligencia.
Si Israel pierde sus características básicas y fundamentales, su
carácter judío y democrático, perderá su alma y por ende, su
razón de existir.
Yo, personalmente, me incluyo en el segundo grupo.
Como sabrán quienes leen mis análisis y comentarios, lejos estoy
de quienes culpan a Israel por todas las carencias y
sufrimientos de los palestinos. Veo mucha culpa en ellos mismos,
en el terrorismo que abrazaron durante demasiado tiempo y en las
elecciones equivocadas que han hecho a menudo. Y lo digo sin
generalizar y sin haber creído nunca que todos quieren tirar a
Israel al mar o que ninguno quiere la paz.
Lejos estoy también de creer que la creación del estado
palestino independiente, es sinónimo del fin del conflicto.
Lamentablemente, estoy casi convencida de que los terroristas-
que también ahora, cuando la Autoridad Palestina dio el visto
bueno al reinicio de las negociaciones, se opusieron- seguirán
haciendo la vida imposible a Israel. Para ellos, el problema no
es tal o cual frontera sino la existencia misma de Israel. Pero
aunque el estado palestino no sea la solución automática del
conflicto-recordemos que éste comenzó cuando nadie hablaba de
Estado palestino-, es un paso ineludible. La solución no está
garantizada por la creación de un estado palestino, pero sin un
estado palestino, es seguro que ni nos acercaremos a ella.
Por ello, vuelvo al comienzo: la retirada , que conduzca a la
creación de un estado palestino independiente, es a mi entender
la mejor opción para Israel... no sólo por los derechos de sus
vecinos, sino por su propia vida, por la necesidad de garantizar
su futuro.
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