Las bobes de antes, ¿dónde están?

 

Este es un pequeño tributo a las abuelas de otrora: alma y vida de cada hogar judío.
Bobes de ayer, de hoy y de siempre.
¿Se acuerdan cuando a las bobes se las llamaba “bobe”? ¿Qué nieto de hoy le llama bobe a su abuela? Hoy le dicen abu, abuela o directamente la llaman con el nombre de pila. Que “jutzpe” a la trayectoria, ¿no? Nuestras bobes hablaban de comida; las abuelas judías de hoy hablan de la dieta, de las bajas calorías y del colesterol.
¿Alguna vez conocieron alguna bobe que no tuviera el pelo blanco? ¿Conocen a alguna abuela judía de hoy que tenga el pelo blanco? Las canas infundían respeto.
El ser “bobe” era toda una institución, era sinónimo de sabiduría. A las abuelas de hoy no les gusta ser abuelas y mucho menos “bobes”.
Antes las bobes recibían siempre en casa a los nietos con manjares propios de la cocina idishe. Hoy compran hasta el guefilte fish y las jalot para el Shabat en el negocio kasher.
Era un placer entrar a las casas de las bobes con ese aroma a pescado que inundaba todos los rincones. Las abuelas de hoy desinfectan todos los ambientes con esos aerosoles hediondos para recibir a sus nietos.
Antes las bobes tenían acento extranjero mientras que las abuelas de hoy viven pensando en ir de compras al extranjero.
Antes las bobes quemaban los pelitos de la piel de pollo en la hornalla antes de cocinarlo, pero resulta que hoy es veneno y compran los
pollos Sin piel. ¡Cuánto darían los nietos de hoy por un plato de sopa de pollo con kneidalaj!
Las abuelas de hoy nunca podrán acercarse a ese gusto que permanecerá solamente en nuestras memorias.
Las abuelas de hoy pretenden engañar a sus nietos con los caldos Knorr y dicen que la sopa la hicieron ellas.
La "shikse" de la bobe tenía prohibido entrar a la cocina. Las abuelas de hoy tienen prohibido entrar a la cocina.
Antes las bobes usaban zapatos de bobe: de medida, cerrados, oscuros y con espacio para los juanetes. Por encima de ellos usaban esas medias can-can que sobrepasan las rodillas.
Hoy las bobes usan zapatos de punta, taco alfiler y si no hay mas remedio, a veces, se los prestan a las hijas.
Antes las bobes no discutían con los nietos. Hoy a los nietos no les interesa discutir con las bobes.
Si tenemos que buscar un prototipo de la bobe de antes, no hay duda alguna que nos quedamos con la imagen emblemática de Golda Meir.
Las abuelas judías de hoy buscan parecerse a modelos de otrora en franca decadencia.
Cuando las bobes de antes les preguntaban a sus nietos varones púberes por sus salidas con chicas les decían: ¿Mit a goie? Después se quedaban tranquilas porque les revisaban las carteras a las novias y encontraban con felicidad que eran “inzer blit” pues su lápiz a de labio decía Helena Rubinstein.
Hoy las abuelas tienen sus preocupaciones propias; viven su vida y no la de los nietos.
No hay duda alguna: las bobes de antes no usaban gomina.
Fuente: La Semana