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La Ley Arizona y sus
tendencias nazis

por Jorge Morales Almada
Si un policía de Arizona sospecha que fulano de tal está en
Estados Unidos de manera ilegal, puede pedirle sus documentos y,
en caso de no traerlos o no tenerlos, remitirlo a las
autoridades de inmigración para su deportación.
Esa es la llamada Ley Arizona, o SB1070, la cual ha
zangoloteado a la comunidad inmigrante que indignada salió a
las calles el 1º de mayo, en al menos treinta y un estados del
país, para reprochar esa medida y exigir al gobierno federal que
reforme las leyes de inmigración para dar alivio a unos doce
millones de indocumentados que viven con el “Jesús” en la boca
ante los embates de “La Migra”.
Y es que, según exponen los activistas defensores de los
inmigrantes, esa ley haría que la policía actuara bajo perfil
racial, de manera discriminatoria, es decir: “Si eres chaparro
y moreno, pues eres indocumentado y vas pa’ fuera”.
Algunos analistas han comparado la medida con las leyes que en
la Alemania nazi se establecieron. He aquí unas leyes de aquel
entonces, sólo habría que cambiarle “judío” por “indocumentado”,
“nazi” por “minutemen” y “Alemania” por “Arizona”.
En 1933 la persecución de los judíos por parte del nazismo se
convirtió en una política activa. Los nazis acusaban a los
judíos de todos los problemas de Alemania: la pobreza y el
desempleo. ¡Qué coincidencia!
Ese mismo año fueron promulgadas las primeras leyes contra los
judíos. La Ley para la Restauración del Servicio Profesional
Civil fue aprobada, y con ella la prohibición de los judíos de
ser empleados en el gobierno. Estas leyes significaron que a
partir de ese momento los judíos, indirecta y directamente,
fueron disuadidos de privilegios y de posiciones de nivel
superior reservadas para los alemanes arios. A partir de
entonces, los judíos se vieron obligados a trabajar en los
puestos de menor categoría, convirtiéndose en ciudadanos de
segunda clase. ¡Qué coincidencia!
El 15 de septiembre de 1935, uno de los dos cuerpos de leyes,
conocido como Ley para la Protección de la Sangre y el Honor
Alemanes, se aprobó. Su principal disposición consistía en la
prohibición de toda unión entre alemanes y judíos, ya sea por
matrimonio, cohabitación o relación sexual.
En 1937 y 1938 se aplicaron nuevas leyes intransigentes y la
segregación contra los judíos por parte de la población aria
alemana se inició. En particular, los judíos fueron
penalizados económicamente por su condición del estatus
racial.
En 1938 las SS organizaron la Noche de los Cristales Rotos,
donde más de siete mil tiendas y almacenes de judíos fueron
destrozados, aproximadamente mil quinientas setenta y cuatro
sinagogas (prácticamente todas las que había en Alemania)
fueron incendiadas, así como muchos cementerios judíos. Más de
treinta mil judíos fueron detenidos e internados en los campos
de concentración recién creados.
El número de judíos alemanes asesinados es incierto, con
estimaciones de aproximadamente doscientos durante más de dos
días de levantamientos. Esta violencia indiscriminada explica
que algunos alemanes que no eran judíos fueran asesinados
simplemente porque alguien pensó que “parecían judíos”.
Fuente:
nmidigital.com
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