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La Ley de Conversión en el Plenario: Aprueban su primera votación
Tras un agitado debate, el Comité de Constitución, Ley y Justicia de la Knéset aprobó el lunes último la Ley de Conversión en la primera lectura del plenario. Cinco miembros del comité votaron a favor de la propuesta del diputado David Rotem (foto) y cuatro se opusieron a la ley que daría al rabinato ortodoxo monopolio sobre las conversiones al judaísmo. Los miembros del comité pertenecientes al Likud, se ausentaron de la votación. Durante el debate, el presidente del comité, David Rotem (de Israel Beitenu), dijo que fue removida la cláusula que liga las conversiones a la obtención de ciudadanía israelí bajo la Ley del Retorno, y agregó que se harán revisiones adicionales antes de la segunda y tercera lectura de la ley. La controversial tercera cláusula dice que aquella persona que “entre” a Israel como no judío (y no tenga un padre, abuelos, esposo o esposa judíos y por lo tanto no sea elegible para la ciudadanía israelí bajo la Ley del Retorno) y sea convertido al judaísmo posteriormente, ya sea en Israel o en el extranjero, no podrá recibir la ciudadanía de manera automática. Los miembros del comité que se opusieron a la ley, protestaron por la autoridad excesiva que ésta da al Rabinato principal, en lo relacionado al proceso de conversión. Asimismo, criticaron la ley por determinar que el proceso de conversión será llevado de acuerdo a la Halajá. El diputado Najman Shai, por Kadima, advirtió que la ley puede resultar en una severa crisis con la comunidad judía estadounidense, diciendo que fueron los judíos norteamericanos los que persuadieron al presidente Barack Obama de cambiar su actitud frente al primer ministro israelí Biniamín Netaniahu. Shai sugirió que la ley no pasaría ya que “Bibi no podrá lidiar con la presión” y aconsejó que Rotem la retirara de inmediato, para evitar una crisis. Nitzan Horowitz, diputado por Meretz, expresó que los judíos reformistas y conservadores de Estados Unidos se quejaron, diciendo que “son buenos para el dinero y hacer lobby, pero son considerados judíos de segunda clase”. La parlamentaria por Avoda Einat Wilf, dijo al comité: “Desde el establecimiento del Estado de Israel, los miembros de la Knéset han sido considerados más importantes que cualquier rabino. Esta es la Halajá sionista”. En respuesta al comentario de Wilf, el diputado Moshé Gafni de Iahadut Hatorá dijo que no conocía el término “otro sionismo judío”, agregando que la oposición de los reformistas a la ley, lo convenció de votar a su favor: “El judaísmo no es una religión misionera, no busca reclutar más personas. Aún integrarse en un club de tomadores de cerveza, está basada en ciertos criterios”. Luego de la reunión, el diputado Rotem dijo: “Tras remover la tercera cláusula, la ley ya no concierne a los judíos americanos”. El presidente de la Agencia Judía, Natan Sharansky, quien asistió a la reunión, dijo que los judíos reformistas y conservadores de Estados Unidos son “los soldados de Israel en el mundo” y que la ley constituye un “ataque severo a estos, por no decir una traición absoluta”.
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