Resumen de la composición de la Ley Judía

por Ezequiel Eiben

En el presente artículo haré un resumen, desde la perspectiva religiosa, de la composición de la Ley Judía. Para lograr el cometido me valí, además de lecturas de las fuentes tradicionales del judaísmo, de la citada bibliografía con información sobre el asunto que nos ocupa. Se hará mención de la Ley, de los libros que la componen y de las épocas correspondientes donde se sitúan.

La Tradición Judía se desarrolla a lo largo de varios siglos y resulta en una compilación de obras fascinantes que cubren diversos aspectos atractivos para su estudio: desde los orígenes del mundo, pasando por la intervención divina en la Historia, hasta gloriosos episodios acontecidos con el pueblo de Israel como protagonista y tragedias grabadas a fuego en el pasado común. Es dentro de este marco que nace y se despliega la Ley Judía, la cual pasaremos a analizar a continuación.

Empezaremos con la Ley Escrita (en hebreo: Torá sheBijtav; en español: Biblia). Se refiere en su conjunto al Tanaj, nombre que alude a las tres partes principales de las que está compuesto: Torá (Pentateuco), Neviim (Profetas) y Ketuvim (Escrituras).

La Torá contiene 5 libros: Bereshit (Génesis), Shemot (Éxodo), Vaikrá (Levítico), Bemidbar (Números), y Devarim (Deuteronomio). El autor es Moshé, habiendo dos teorías imperantes respecto de quien escribe el final de la Torá (los últimos 8 versículos), en donde se describe la muerte del propio Moshé. Algunos dicen que él mismo es el autor; hay un midrash que lo describe a Moshé escribiendo las últimas palabras con los ojos llenos de lágrimas. Otros opinan que es Ieoshúa quien escribe los últimos pazukim.

Con respecto de la época, según los datos históricos es en el 1300 a.e.c. que sucede el Éxodo de Egipto y la entrega de la Torá en el Monte Sinaí. La Torá viene a describir los sucesos desde la creación del mundo, hasta la muerte de Moshé y el preludio al ingreso de Am Israel a la Tierra Prometida.

Veamos libro por libro en qué consiste cada uno. Bereshit trata sobre la Creación, los orígenes del mundo, de la humanidad, y los primeros episodios de la historia hebrea con los Patriarcas; Shmot cuenta la salida de Am Israel de la esclavitud en Mitzraim, la entrega de la Torá en Monte Sinaí y la construcción del Tabernáculo; Vaikrá describe leyes como las que hacen alusión a las funciones de los sacerdotes, las tareas sagradas y los sacrificios; Bemidbar relata el censo realizado a los Hijos de Israel; Devarim contiene enunciación y repetición de leyes y principios, y también de manera destacada el Shemá Israel forma parte de este libro.

Neviim contiene ocho libros. Los 4 iniciales refieren a los primeros profetas: Iehoshúa (Josué), Shoftim (Jueces), Shmuel y Malajim (Reyes). El autor del libro de Ieoshúa es él mismo, menos los últimos versículos que relatan su muerte y la de Elazar. Shoftim fue redactado por Shmuel, quien además se encarga de escribir su propio libro, el cual es finalizado por Gad y Natán. Malajim es escrito por Irmiahu.

Los siguientes 4 libros son acerca de los últimos profetas: Ieshaiahu (Isaías), Irmiahu (Jeremías), Iejezkel (Ezequiel) y los Tré Asar (que recopila 12 libros de profetas, pasando a formar uno solo). Los 12 libros recopilados en Tré Asar son: 1) Hoshea - Oseas, 2) Ioel - Joel, 3) Amós, 4) Ovadiá - Abdías, 5) Ioná - Jonás, 6) Mijá - Miqueas, 7) Najum - Nahum, 8) Jabakuk - Habacuc, 9) Tzefaniá - Sofonías, 10) Jagái - Ageo, 11) Zejariá - Zacarías, 12) Malají – Malaquías.

Irmiahu escribió su propio libro. Ieshaiahu no escribió sus profecías por haber sido asesinado, así que los encargados de registrarlas fueron los seguidores del Rey Jizkiá. El libro de Iejezkel no fue escrito por él, sino por los Sabios de la Gran Asamblea ("Anshei Kneset Hagdolá").

Los libros de los profetas cuentan sobre la época en la que Am Israel vivió en Eretz Israel, hasta que sucedió el trágico exilio a Babilonia. Se ha escrito sobre los profetas que "Como líderes espirituales y morales proclamaron e interpretaron postulados religiosos fundamentales para el monoteísmo ético como los de justicia y la libertad. (…) La profecía que transmitían estos hombres excepcionales no representaba necesariamente una predicción de eventos futuros, sino la proclamación de la palabra de Dios en forma de exhortación o de advertencia de castigo que seguía a la transgresión. Como "voceros" de la divinidad los profetas no escogían su profesión sino que eran elegidos -en contra de su voluntad- para transmitir el mensaje divino. Esta responsabilidad que recaía sobre sus hombros los separaba de sus semejantes".

Ketuvim se compone por 12 libros: las Meguilot (rollos) que son Shir Hashirim (Cantar de los cantares), Kohelet (Eclesiastés), Rut, Eijá y Ester; Job, Mishlei (Proverbios) y Tehilim (Salmos); Daniel, Ezrá, Nejemiá y Divrei Haiamim (Crónicas).

Shir Hashirim fue escrito por el Rey Shlomó, Rut por Shmuel, Eijá por Irmiahu, Kohelet por Shlomó, Ester por los Sabios de la Gran Asamblea; Job según se ha explicado fue escrito por Moshé, Proverbios por Shlomó, Tehilim fue compilado y escrito en parte por el Rey David; Daniel, Ezra y Nejemiá escribieron ellos mismos sus libros, y Crónicas I y II por los miembros de la gran Asamblea, principalmente por Ezrá, y finalizado por Nejemiá.

Los Sabios opinaron de Shir Hashirim: "Todos los cánticos de la Torá son sagrados, pero Shir haShirim es el más sagrado de todos". A simple vista parece relatar la pasión entre un hombre y una mujer, y una lectura con mayor profundidad permite descubrir que trata del amor entre D-os y el Pueblo de Israel, y de la unidad entre el cuerpo físico y lo espiritual. Kohelet contiene proverbios, dichos, reflexiones y preguntas profundas y existenciales sobre la existencia, la vida y la muerte. En Rut se cuenta una historia donde se destacan acciones de Jesed que benefician a los otros, y tomamos conocimiento de la primer conversa al judaísmo. Eijá, el Libro de las Lamentaciones, refleja el llanto y la desazón por la tragedia y el desastre que implica la destrucción del Templo. Meguilat Ester es el relato de Purim donde leemos la salvación del pueblo judío del cruel enemigo Hamán que pretendía exterminarlo. Job refleja el sufrimiento por el que pasa incluso una persona justa, y la reflexión sobre el modo en que funciona la Justicia Divina. Proverbios comprende sentencias, reglas, máximas y consejos con significado moral. Tehilim contiene meditaciones, plegarias, y reflexiones sobre D-os, el hombre, su mutua relación, y demás aspectos. Daniel habla sobre el apoyo que D-os brinda al pueblo de Israel en momentos difíciles. Ezra se ocupa de la reconstrucción del Templo, y de la organización y ordenamiento de la ley judía. Nejemiá se pronuncia sobre la elección de D-os a Abraham como padre de la nación hebrea, realiza un desarrollo histórico y se concentra también en la reconstrucción del templo. Crónicas I y II agregan y complementan a la historia.

Ahora pasamos a ver, en este tramo, la Ley Oral. Rabí Iehuda Anasí, como líder del Sanhedrín, luego de la destrucción del Segundo Templo ante dispersiones y falta de acuerdos, escribió la Mishná. En ella se recogen las enseñanzas orales brindadas desde la época de Moshé hasta aquel momento, organizadas en 60 tratados, explicando las 613 mitzvot y el conocimiento que D-os le transmitió por medio de la oralidad a Moshé. En la Mishná se plantean seis sedarim (temas principales) a tratar: Zeraim (trabajo agrícola, producción y bendiciones), Moed (Shabat y Jaguim), Nashim (Matrimonio), Nezikín (leyes comerciales y judiciales), Kadashim (sacrificios en el Templo), y Taharot (pureza e impureza ritual).

El Talmud ("estudio") viene a profundizar lo recopilado en la Mishná. Hay explicaciones de las halajot, enseñanzas y conocimientos posteriores, y escritos éticos más allá de la parte legal.

Se escribieron dos Talmudim, correspondientes a los dos lugares de estudio más significativos en la vida judía de la época: el Talmud Ierushalmi y el Talmud Babli. El Talmud de Jerusalén fue comenzado por Rabí Iojanán ben Itzjak y Rabí Shimón Ben Lakish. El Talmud de Babilonia fue iniciado por Rav Ashí siendo finalizado por su hijo Mar Bar Rav Ashí, y su alumno Rabiná. El Talmud de Jerusalén se terminó alrededor del año 395 e.c., y el Talmud de Babilonia alrededor del año 500 e.c.

Para finalizar, podemos decir que la Tradición Judía está compuesta por un caudal de conocimientos de una profundidad asombrosa desplegado de manera milenaria, que no se quedó estancado sino que siguió su desarrollo con el devenir del pueblo judío. A lo que se toma como la Revelación Divina de la Torá, se le agregan las enseñanzas de los sabios que la toman como plataforma para sus respectivas obras. El estudio de las fuentes sagradas, el respeto por la tradición legada por los Patriarcas, y el apego a la cultura producida a lo largo de tantos siglos de pensamiento, han sido una constante entre los miembros del pueblo judío, y factor clave en la generación y mantenimiento de su identidad.
 

Fuente: Foro Judío
 

 

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