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Objetivos cumplidos y deudas
pendientes en el viaje de “Lula” a Israel

por Maximiliano
Borches
La visita realizada por el actual presidente de
Brasil, Ignacio "Lula" Da Silva, al Estado de
Israel, reafirma -por un lado- las nuevas relaciones
entre el "gigante" sudamericano y el joven Estado
israelí, y deja algunos sinsabores, de los que la
diplomacia y los responsables de la política
exterior israelí, deberán aprender, si pretenden
cerrar acuerdos estratégicos con los nuevos
referentes mundiales.
La visita del presidente brasileño podría definirse
de "histórica", si se tiene en cuenta que ningún
mandatario de aquel país sudamericano, no emprendía
un viaje a aquellas tierras ubicadas en el Medio
Oriente, desde el realizado por el emperador Pedro
II, a mitad del siglo XIX.
Las relaciones entre uno de los principales socios
del MERCOSUR, y el joven Estado de Israel, no son
nuevas, pero si se encuentran reforzadas por la
nueva política exterior israelí, que busca la
apertura de nuevos Mercados, en países
pertenecientes a África y América Latina, mantenida
-hasta ahora- en un segundo -y hasta un tercer-
plano, durante las últimas décadas. La firma del
primer Tratado de Libre Comercio (TLC) entre los
países miembros del MERCOSUR e Israel, sin dudas,
sirvió para acercarse políticamente.
¿Qué buscó Lula en Israel?
En un momento histórico como el actual, donde prima
la multipolaridad y el resurgimiento de renovadas
potencias regionales, que llegaron para ocupar los
espacios abandonados por la/s (en su momento)
superpotencia/s, Brasil, aparece como la potencia
que sobresale en América Latina. El último encuentro
de países Latinoamericanos y del Caribe (sin la
invitación, programada, de Estados Unidos Y Canadá),
llevado a cabo en Cancún, México, así lo demuestra.
La agenda, claramente, sirvió a los intereses de
Itamaratí.
En este nuevo rol, Brasil busca una silla permanente
en el estratégico Consejo de Seguridad de Naciones
Unidas, y -más aún- el propio "Lula" Da Silva,
aspira a transformarse en el nuevo Secretario
General de Naciones Unidas, una vez que se acabe su
segundo mandato como presidente -a fines de este
año- y lo mismo le suceda a Ban Ki Moon -el actual
Secretario General.
Para poder lograr ambos objetivos -o por lo menos el
primero- Brasil necesita demostrar ante la opinión
pública internacional, que verdaderamente esta
jugado a mediar -y en el más optimista de los casos,
solucionar- conflictos internacionales de larga o
corta data. En este sentido, la diplomacia brasilera
viene de una derrota, ya que no pudo solucionar la
conflictiva situación política producida en
Honduras, en momentos en que un novedoso Golpe de
Estado en Honduras (donde intervinieron las
corporaciones mediáticas, sectores del poder
político, la oligarquía criolla y un sector de las
Fuerzas Armadas hondureñas) derrocaron al presidente
constitucional "Mel" Zelaya, en un terrible y
novedoso hecho, que marca una nueva tendencia
política en América Latina.
La retórica del gobierno brasilero, durante estos
días de visita en Israel, estuvo vinculada a
reanudar el distante diálogo entre palestinos e
israelíes, más aún, tras el desplante político
llevado a cabo por el gobierno israelí, ante su
principal aliado: Estados Unidos; en momentos que el
vicepresidente de aquel país, Joe Biden, arribaba a
Jerusalem y fue recibido con el anuncio oficial
israelí, que construirían 1600 casas en un barrio
colono de Jerusalem.
Aprovechando este hecho político, el discurso de
"Lula", se amplifica.
Flores: por acá sí, por acá no.
Desde el punto de vista protocolar, uno de los
momentos más tensos de la visita del mandatario
brasilero a Israel, se desarrolló cuando "Lula"
comunicó su negativa de colocar una ofrenda florar a
la tumba del creador del sionismo político, Teodoro
Herzl. Para entender la magnitud de este hecho, la
negativa de ofrendar un detalle florar ante aquella
tumba, significa, como ejemplo para el caso
argentino, la negativa de ofrendar algún detalle de
cualquier mandatario del mundo, ante la tumba del
Libertador General San Martín.
Este hecho, habla de dos cosas. Primero de la
grosería diplomática cometida por la delegación
brasilera, y segundo de un mensaje muy claro,
dirigido por "Lula" al mundo árabe y musulmán en
general (aquí entran Irán y Turquía) de no
reconocimiento al principal líder sionista, y de
"autonomía" política brasilera, es decir: demostrar
que se puede viajar a Israel y omitir ciertos
detalles que alimentan el imaginario político
israelí. De esto último, Israel, que en esta etapa,
necesita afianzar lazos con Brasil, como así también
con otras potencias "emergentes" del mundo, tiene
que aprender la lección de que estos hechos, de
alguna manera, forman parte de las nuevas leyes de
la política internacional.
Contradiciendo este primer gesto, y en un segundo
gesto que marca a fuego el mensaje arrojado por
"Lula", hacia los países árabes y musulmanes en
general, sí entregó una ofrenda floral a la tumba
del fallecido dirigente palestino, Yasser Arafat, en
su panteón de Ramalah.
Como respuesta a esta actitud política del
presidente de Brasil, el Canciller israelí, Avigdor
Lieberman, no asistió a ninguno de los discursos
pronunciado por el mandatario brasilero, en un claro
gesto de repudio, que -en definitiva- no hizo más
que aportar otro gesto de grosería diplomática.
Lieberman, como Canciller, representa al Estado de
Israel ante el mundo, también con sus gestos,
quizás, sería positivo que se replantee algunas
acciones que-en definitiva- terminan jugando en
contra del propio Estado, solo para alegrar las
pasiones más extremas de algunos pocos.
Fin de la gira
Tras permanecer en Israel, y de paso, visitar al
presidente de la Autoridad Nacional Palestina (ANP)
Mahmoud Abbas, El presidente del Brasil, junto a su
comitiva, viajó a Jordania, donde cerró importantes
acuerdos económicos y -sorpresivamente, ya que no
estaba en agenda- envió a su Canciller, Celso Amorím
a Damasco, para que se entreviste con la primera
plana política siria y comiencen a elaborar una
"nueva mirada" sobre las posibilidades de paz, para
la región.
Independientemente de los hechos simbólicos, este
viaje de "Lula" por Medio Oriente, a las claras,
resultó beneficioso para los intereses estratégicos
de Brasil, en el terreno de la política
internacional.
fuente: Horizonte Web
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