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Madrid sefardita
sinagoga de Madrid por Ricardo Cantalapiedra Ayer hace exactamente 518 años que los Reyes Católicos expulsaron de España a los judíos. Es una forma bestia de persecución, aunque no tanto como el sanguinario Holocausto de Hitler. Sefarad, en hebreo, es España. Actualmente hay en el mundo más de dos millones de personas descendientes de aquellos expoliados en 1492. Los sefarditas guardan, a pesar de todo, un recuerdo entrañable de España, y conservan exquisitamente su idioma, el ladino. Oyéndoles hablar te da la impresión de estar escuchando a Gonzalo de Berceo.
En la actualidad, la
comunidad judía de Madrid está formada por unas
10.000 personas. Su centro de oración es la sinagoga
Beit Jacob. La mayoría desciende de sefarditas que
huyeron a Marruecos. En realidad, aquí hay bastantes
más judíos, incluso sin ellos saberlo. Porque muchos
lograron escapar a la expulsión cambiando de
apellido y de residencia. Si usted tiene apellido de
pueblo o ciudad, o de cualquier profesión, es casi
seguro que usted tiene sangre judía. También es
cierto que los árabes anduvieron por aquí ocho
siglos. Total, que se mezclaron los unos con las
otras. Casi todos somos producto de esas fusiones.
Mi primer apellido, por ejemplo, es judío, pero el
segundo es, precisamente, Moro. Y así, millones.
Algo parecido les pasaba a Teresa de Jesús y a Fray
Luis de León.
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