Si nos ponemos a pensar y nos
preguntamos qué objetos podrían usarse para hacer música, a todos se
nos pasarían por la cabeza unos cuantos, sin embargo después de ver
el espectáculo de Mayumana podremos comprobar que esta lista es
interminable. Mayumana nos permite descubrir otras fórmulas y
mecanismos muchas veces habituales que nos permitirán hacer música.
En 1998, comenzaron a sonar por las calles de los kibutz de Israel,
ritmos alejados de la agitación política del país. Gracias a Boaz
Berman y Eylón Nuphar, el teatro de Mayumana con su percusión, ritmo
y baile, pudo hacer su aparición.
Pero lo que es el nacimiento del espectáculo, surgió dos años antes,
cuando estos dos israelíes unieron su habilidad y destreza y
realizaron una serie de experimentos de percusión, con la intención
de combinar los elementos fundamentales de la mayoría de las artes
interpretativas.
Desde su formación, Mayumana ha tenido muchos cambios en cuanto a lo
que a sus integrantes se refiere, transformaciones que han culminado
en la participación de más de 40 actores, esto les permite tener dos
compañías estables en gira y una tercera dedicada a su espectáculo
para los más pequeños: 'Andraba'.
Año tras año, Mayumana ha ido evolucionando con cada visita que ha
realizado, el show viaja de un país a otro, sembrando y recogiendo
nuevos actores, tendencias e influencias. Cada vez que actúan suena
de manera diferente, no hay ni un solo espectáculo igual.
No se podría definir a Mayumana con una sola palabra ya que se trata
de un macroespectáculo impresionante, la danza, la música, el teatro
y el humor se mezclan dirigidos por el ritmo. Pero su verdadero
objetivo es poder romper con las barreras que la edad, el lenguaje o
la cultura pueden establecer sobre un escenario. Se trata de una
agrupación de artistas completos, que proceden de diferentes áreas,
lo que les permite realizar un ejercicio multidisciplinar. Son
percusionistas, saben solfeo, han aprendido coordinación, yoga,
danza, montañismo... Pero lo que sin duda hace destacar a cada uno
de sus componentes es el hecho de que sean ellos mismos durante todo
el espectáculo.
La creatividad y la coordinación se debaten entre cubos de basura,
manos, pies, glotis, paladares, aletas de bucear, balones
fluorescenes, sartenes, baquetas y timbales. Músico e instrumento
fundido en uno.
A todo ello se agregan los estilos que visten el fondo del
espectáculo, siempre acordes con los tiempos que corren y en parte
responsables de la popularidad de Mayumana: funk, modern jazz, hip
hop, afro, latín, étnico, reggae....irresistibles, claro.
Junto a todo ello existe un plano de interpretación que recurre
constantemente a la comicidad más popular y en parte clásica (el
gracioso, la bella, el listo, el jeta....) y superpuesto está además
la danza, que igualmente también pica de aquí y de allá.
La experimetación caracteriza también a Mayumana. Y en este sentido
es el agua uno de los factores a los que recurren los integrantes de
la formación israelí. El hidrógeno y el oxígeno se convierten en un
instrumento de percusión realmente productivo donde las resonancias,
la reverberación y el humor, por supuesto, son algunas de las
prestaciones.
En cuanto a la parte técnica, la agrupación recurre a últimas
tecnologías, luces negras, instrumental robótico, estrobos...algo
que se complementa con la estética étnica y moderna de los
integrantes de una banda que hace honor a la esencia de donde
procede su nombre artístico.
Así son Mayumana, déjate conquistar por su ritmo.
La destacada compañía
artística se presentará en Chile los días 18, 19 y 20 de agosto
en el Teatro Nescafé de las Artes, con su ya conocido estilo
energético y su singular percusión