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Miente, miente que algo quedara

por Natalio Steiner
Israel vuelve a estar en el banquillo de los acusados como
consecuencia de su intento de frenar la entrada a Gaza de una
flotilla de activistas pro palestinos de diversos orígenes, y
por errores militares y de inteligencia en la coordinación y
ejecución del operativo. El propio jefe de las Fuerzas Armadas
israelíes, Gral. Gaby Ashkenazi, admitió que los soldados que
abordaron el barco turco “Mavi Marmara” no contaban con
suficientes armas para la dispersión de los manifestantes y se
toparon con una situación desbordada, que los obligó a usar
armas de fuego.
Un video de la televisión qatarí -que cubría el viaje de
propaganda- confirma estos hechos, al mostrar cómo eran
apaleados y apuñalados los soldados que se deslizaban desde
helicópteros y los gritos histéricos de alguien a bordo de la
nave, diciendo que estaban apuñalando y golpeando a los marinos
con barras de hierro. Varios soldados se tiraron al mar ante el
ataque de una treintena de los 500 pasajeros de la nave.
Aun así, la condena mundial no se hizo esperar ante la muerte de
al menos 9 civiles que iban en el barco. Turquía, Rusia,
Francia, Italia, países árabes y hasta el Vaticano repudiaron la
forma en que Israel manejó la operación, obviando las reiteradas
advertencias israelíes a los incursores de la flotilla.
El viceministro de Relaciones Exteriores de Israel, Daniel
Ayalón, expresó que "fue una provocación sin sentido y
premeditada. Los organizadores son conocidos por su relación con
la Jihad Global y Hamas. La ayuda humanitaria no era tal, y de
haber sido el caso, deberían haber aceptado nuestra ayuda por
los canales que impiden el paso de armas".
"El hecho de permitir el ingreso de esos barcos a Gaza habría
abierto un corredor de amas y terroristas, con los inevitables
resultados en muertes de civiles. Ningún país soberano toleraría
semejante violencia contra su población civil, su soberanía y el
derecho internacional", expresó.
Otras fuentes del ejército israelí aseguraron que los
participantes del convoy no eran para nada inocentes. "Estaban
esperando que nuestras fuerzas arribaran."
Huwaida Araf, uno de los organizadores de la flotilla, dijo que
"nuestro objetivo es llegar a Gaza, más allá de cualquier
intimidación o amenaza de violencia en nuestra contra. Tendrán
que frenarnos por la fuerza".
Cabe destacar que el resto de los cinco barcos fue abordado sin
graves incidentes y sólo en el “Marmara” había gente armada,
para generar un nuevo impacto mediático negativo sobre Israel.
Ahora vendrán los pedidos de condena, un agravado deterioro en
las relaciones con Turquía, el aumento de la soledad de Israel
en la región y de la legitimidad de Hamas en la calle palestina.
Cabe destacar que:
1) Los organizadores de la flota rechazaron las advertencias
israelíes realizadas por vía diplomática.
2) Si los organizadores hubiesen aceptado que se revisaran los
insumos en el puerto israelí de Ashdod, la ayuda habría llegado
a destino por los pasos fronterizos, previo chequeo de que no
hubiesen armas. Tampoco se usaron los canales tradicionales,
como ser la ONU o la Cruz Roja. De esa forma, el pasado año
ingresaron a Gaza 5.300 camiones con provisiones. Cabe destacar
que del “Marmara” se requisaron estructuras de hierro que Hamas
utiliza, en Gaza, para construir refugios para sus terroristas y
cohetes.
La intención era quebrar el bloqueo de seguridad impuesto por
Israel desde que Hamas llegara al poder, en 2007. Por otro lado,
se obvia que Israel suministra todos los días combustible,
energía eléctrica, medicamentos y otros insumos vitales a una
zona gobernada por terroristas que no aceptan la existencia de
Israel y han tomado a su población como rehén, algo admitido por
la propia Autoridad Nacional Palestina.
3) Ningún país del mundo habría aceptado un asalto de esta
naturaleza a su soberanía y tal trasgresión al derecho
internacional, que conlleva una amenaza a su seguridad y un
violento ataque a civiles y soldados.
Por su parte, el embajador de Israel en la Argentina, Daniel
Gazit, aseguró que los organizadores de la flotilla tuvieron
éxito en su objetivo, que era denigrar la imagen de Israel, a la
vez que expresó que Hamas aprovechó la oportunidad para sabotear
el reinicio de las conversaciones de paz.
Gazit admitió que es complicado luchar contra este tipo de
campañas, que utilizan eslóganes pacifistas y humanistas: "Se
quiso ayudar a un enemigo declarado de Israel bajo el pretexto
de la ayuda humanitaria".
Entretanto, en nuestro país, ya se registraron las tradicionales
puestas en escena del Partido Obrero, Convergencia Socialista y
otros activistas antisionistas, frente a la Embajada de Israel,
"en defensa de los derechos humanos de los palestinos". Claro
que "olvidaron" hacer lo mismo hace algunos días, cuando Hamas
ejecutó, sin proceso judicial alguno, a varios palestinos
acusados de espiar en favor de Israel.
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