El Mito de Palestina
Por Francis Nadizi,
islamólogo
La situación en
Medio Oriente parece fácilmente comprensible para todo el mundo:
los palestinos quieren una patria y los musulmanes quieren
controlar los lugares que consideran sagrados. ¿A que es fácil?
Pues bien, en mi condición de periodista árabe y estadounidense
que ha acabado conociendo a fondo la situación en Medio Oriente
a punta de comentar lanzamientos de piedras y disparos de
mortero, hoy en día puedo afirmar que el origen de tanta
violencia y revueltas nada tiene que ver con la reivindicación
de una patria por parte de los palestinos, ni tampoco con la
decisión de los musulmanes de controlar un puñado de lugares que
consideran sagrados.
¿Indignados por mis comentarios?
En ese caso, ¿cómo explican ustedes que, antes de la Guerra de
los Seis Días, en 1967, no se manifestara en serio ningún
movimiento a favor de la independencia de los palestinos?
¿Antes de 1967?, pensarán algunos. "Pero si los israelíes no
habían ocupado aún Cisjordania y la ciudad vieja de
Jerusalén...". Y con razón.
Pero
durante aquella guerra, la razón de que Israël conquistara Judea
, Samaria y Jerusalén Este no tuvo que ver con los palestinos o
con Yasser Arafat. La verdad es que esos territorios habían sido
ocupados por el rey Hussein de Jordania en 1948. En el tiempo
transcurrido desde entonces, ¿quién le ha pedido al soberano
hachemita que devuelva a los palestinos esos territorios? ¿Acaso
las Naciones Unidas han aprobado una sola resolución sobre este
tema?
La respuesta es, llana y simplemente: NO.
De paso: ¿por qué nadie se pregunta por qué tantos palestinos
descubrieron entonces su identidad de la noche a la mañana,
justo después de que Israel hubiese ganado aquella guerra?
¡La única verdad es que Palestina es un mito !
El nombre "Palestina" fue utilizado por primera vez en el año
135 de la actual era por el emperador romano Adriano, a quien no
le bastó con borrar al pueblo judío de la faz de Judea (¡su
patria desde hacía nada menos que un millar de años!), ni
tampoco con destruir su Templo en Jerusalén, y que, después de
prohibir a los judíos hollar de nuevo su tierra natal, quiso
borrar todo rastro de la civilización judía bautizando su
antiguo hogar con un nombre acuñado por los filisteos.
Los filisteos eran ese pueblo al que perteneció Goliat, que
siglos antes vencieron los hebreos. Con aquel gesto, los romanos
buscaban agraviar aún más a sus enemigos. También quisieron
ponerle otro nombre a Jerusalén -"Alea Capitolina"- pero el
invento no tuvo éxito. Lo cierto es que Palestina, considerada
como entidad autónoma, nunca ha tenido existencia histórica.
¡Nunca!
La región ha caído sucesivamente bajo el dominio de romanos,
cruzados cristianos, musulmanes (quienes, por cierto, nunca
hicieron de Jerusalén su capital), otomanos y, durante un breve
periodo, británicos, poco después de la Primera Guerra Mundial.
Después de la Declaración Balfour , en 1917, los británicos se
mostraron favorables a una cesión al menos parcial de la región
al pueblo judío, para que en ella pudiera establecer un Estado
soberano.
No existe nada parecido a una lengua palestina. Ni siquiera
existe una cultura específicamente palestina. Nunca ha existido
una Palestina gobernada por palestinos. En realidad, los
palestinos son árabes, y son inseparables de los jordanos
(Jordania también fue creada recientemente, en 1922, por los
británicos).
Ya va siendo hora de que comprendamos que el mundo árabe
controla el 99,9 %
del territorio de Medio Oriente, y de que Israel apenas
representa el 0,1 % de su superficie total. Pero por lo visto,
con esto los árabes no tienen suficiente. Lo quieren TODO. Y
precisamente esto es el fondo de su rechazo a Israel.
La avidez. La ** arrogancia. Y la envidia. La codicia. Por eso
da igual que Israel haga concesiones: el mundo árabe nunca se
dará por satisfecho.
Pero, ¿y los santuarios del Islam? Pues resulta, sencillamente,
que no hay ni uno solo en Jerusalén. ¿Qué es escandaloso lo que
digo? Ya lo creo. Y es que ningún medio de comunicación
internacional se ha atrevido jamás a proferir esta verdad,
porque es políticamente incorrecta. Y sí, me sé de memoria el
argumento: " la mezquita Al-Aqsa y el Templo de la Roca en
Jerusalén, después de La Meca y Medina , son el tercer lugar
sagrado de peregrinación para el Islam".
Y bien, ya va siendo hora de decirlo: ¡Es falso! En realidad,
Jerusalén no aparece mencionada en el Corán, mientras que La
Meca es citada más de un centenar de veces. Pero lo que es
Jerusalén, ni una sola (por contraste, su nombre aparece
mencionado hasta ¡699 veces! en la Torá. De hecho, no hay
ninguna prueba histórica de que el profeta Mahoma haya estado en
Jerusalén.
Siendo esto así, ¿cómo es posible que Jerusalén se haya
convertido en el tercer lugar de peregrinación para los
musulmanes? Actualmente, éstos suelen remitir a un pasaje
impreciso del Corán, la sura 17, que lleva por título "El viaje
nocturno" (1). Donde se evoca la vez que en sueños Mahoma fue
llevado " del templo sacro al templo más lejano que hemos
consagrado a nuestro culto.
En el siglo VII, los musulmanes identificaron los dos templos
mencionados en esta sura como La Meca y Jerusalén. Esta tenue
base es el único vínculo entre el Islam y Jerusalén que
actualmente pueden aducir los musulmanes. En otras palabras, un
vínculo basado en sueños, imaginación, interpretaciones y mitos.
Por el contrario, el pueblo judío puede demostrar que su arraigo
en Jerusalén se remonta a los tiempos del patriarca Abraham.
La más reciente oleada de violencia que ha padecido Israel se
originó, supuestamente, en una visita del líder del Likud, Ariel
Sharon, al Monte del Templo, donde se hallan los cimientos del
Templo construido por Salomón. Por tanto, el lugar más sagrado
del judaísmo. Sharon y su séquito fueron recibidos a pedradas e
insultos. Sé de lo que hablo, porque estuve ahí. ¿Quién no es
capaz de imaginar lo que sienten los judíos cuando son
amenazados y maltratados, y cuando se les impide el acceso al
lugar de culto más importante del judaísmo?
Llegados a este punto, alguien podría preguntar: ¿cómo llevar la
paz a Medio Oriente? Francamente, pienso que nadie es capaz de
aportar una solución duradera a esta situación. Pero si de algo
estoy convencido, es que el primer paso debería consistir en
decir la verdad. Seguir prodigando mentiras sólo puede agravar
el caos actual. Seguir alegando reivindicaciones espurias para
despreciar el legítimo derecho que 5.000 años de historia
otorgan a los judíos -un derecho cimentado, además, en pruebas
históricas y arqueológicas irrefutables- sólo conduce a agravar
la pésima reputación de esta diplomacia de mentirosos.
*Nota*
(1) Los musulmanes basan en el Corán sus pretensiones sobre
Jerusalén, pero
resulta que Jerusalén no aparece mencionada en el Corán ni una
sola vez. La sura 17 contiene una vaga alusión a "la mezquita
más lejana": "Infinito en Su gloria es Aquel que transportó a Su
siervo en la noche de la Casa Inviolable de Adoración a la Casa
Lejana de Adoración". ¿Acaso hay alguna prueba sólida de que se
trata de Jerusalén? La respuesta es: ¡No!*
En tiempos de Mahoma, muerto en 632 de la era cristiana,
Jerusalén era una ciudad cristiana del reino bizantino. No fue
conquistada por el califa Omar hasta seis años después. Durante
ese periodo, la ciudad sólo albergaba iglesias, y en el Monte
del Templo se levantaba la iglesia bizantina de Santa María.
Hacia el año 711, es decir 80 años después de la muerte de
Mahoma, la iglesia fue transformada en mezquita y bautizada
Al-Aqsa para así sustanciar la incomprensible sura 17 del Corán.
Cuando redactó el Corán, por tanto, Mahoma no podía referirse a
esta mezquita, fundada tres generaciones después de su muerte.
Por lo demás, Mahoma no manifestó nunca especial simpatía por
Jerusalén. En una oportunidad, autorizó a sus seguidores a
rezar en dirección a Jerusalén durante unos meses, con la idea
de convencer a los judíos de convertirse al Islam. Al ver que
fracasaba su iniciativa, el 12 de febrero de 624 impuso la
prohibición de rezar en dirección a Jerusalén.
Jerusalén nunca fue para los musulmanes un lugar sagrado.
Fuente: judíos en el norte de sefarad