Columna de Mónica Minzer
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Queridos amigos, esta semana quiero compartir con ustedes un pequeño cuento que nos invita a reflexionar sobre las etapas por las que pasamos durante nuestra vida…. Y de cómo al mirar sólo una de ellas estaremos siendo injustos porque nuestro camino se forma por un proceso en el que pasamos tal como los árboles por diferentes estaciones y gracias a ellas podemos recuperar fuerzas “guardándonos en invierno” y revivir “floreciendo en primavera”. Es una invitación a No quedarnos pegados en sólo una estación… la magia de la vida está en que no importa en qué parte del mundo te encuentres…. más o menos marcadas siempre se dan las 4 estaciones gracias a las cuales podemos tener la confianza y la fe de que vienen nuevas y mejores oportunidades para cada uno. Mejores Tiempos Había un hombre que tenia cuatro hijos. El buscaba que ellos aprendieran a no juzgar las cosas tan rápidamente; entonces los envió a cada uno por turnos a ver un árbol de peras que estaba a una gran distancia. El primer hijo fue en el Invierno, el segundo en Primavera, el tercero en Verano y el hijo más joven en el Otoño. Cuando todos ellos habían ido y regresado; él los llamó y juntos les pidió que describieran lo que habían visto: El primer hijo mencionó que el árbol era horrible, doblado y retorcido. El segundo dijo que no, que estaba cubierto con brotes verdes y lleno de promesas. El tercer hijo no estuvo de acuerdo, el dijo que estaba cargado de flores, que tenia aroma muy dulce y se veía muy hermoso, era la cosa más llena de gracia que jamás había visto. El último de los hijos no estuvo de acuerdo con ninguno de ellos, el dijo que estaba maduro y marchitándose de tanto fruto, lleno de vida y satisfacción. Entonces el hombre les explicó a sus hijos que todos tenían la razón, porque ellos solo habían visto una de las estaciones de la vida del árbol. El les dijo a todos que no deben de juzgar a un árbol, o a una persona, por solo ver una de sus temporadas, y que la esencia de lo que son, el placer, regocijo y amor que viene con la vida puede ser solo medida al final, cuando todas las estaciones han pasado. Si te das por vencido en el invierno, habrás perdido la promesa de la primavera, la belleza del verano y la satisfacción del otoño. Por lo tanto, no dejes que el dolor de alguna estación destruya la dicha del resto. No juzgues la vida por solo una estación difícil. Persevera a través de las dificultades y malas rachas… mejores tiempos seguramente vienen por delante. Shabat Shalom Mónica Minzer
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