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La alegría por la caída del Muro eclipsa la
tragedia de los pogromos
La comunidad judía de Alemania lamentó que la
confluencia de los aniversarios de la Noche de
los Cristales Rotos, el 9 de noviembre de 1938,
y la caída del Muro, esa misma fecha de 1989,
logren eclipsar la tragedia de los primeros
pogromos nazis, en que ardieron las sinagogas de
todo el país.
"La alegría ante el vigésimo aniversario de la
caída del Muro se sobrepuso este año al recuerdo
de los pogromos", lamentó la presidenta del
Consejo Central de los Judíos de Alemania,
Charlotte Knobloch (foto), ante el impacto
mediático del 9 de noviembre de 1989.
La fecha tuvo en Alemania un carácter
ambivalente, ya que coinciden las
conmemoraciones de la noche más feliz de su
historia
reciente, la que simboliza el fin de la división
ciudadana, alemana y europea, pero también los
pogromos preámbulo del Holocausto.
Se trata, por un lado, de la noche más negra, la
de 1938, en que cientos de sinagogas ardieron en
todo el país y se precipitaron las deportaciones
masivas de judíos; y, por el otro lado, la más
hermosa, la del 1989, en que por primera vez
miles de berlineses cruzaron de este a oeste,
sin temor a dejarse la vida en ello.
El director y pianista argentino-israelí Daniel
Barenboim, quien abrió la llamada "Fiesta de la
Libertad" ante la Puerta de Brandeburgo con un
concierto al frente de la Staatskapelle de
Berlín, se refirió asimismo a la confluencia
entre ambas fechas, símbolo de lo más
"monstruoso" y lo más "hermoso" que se ha vivido
en la capital alemana.
"Parece que las campanas de la historia redoblan
con facilidad en Alemania el 9 de noviembre",
dijo Barenboim, en un encuentro previo al
concierto.
El presidente alemán, Horst Köhler, se refirió a
la coincidencia de ambos aniversarios, que
calificó de "vinculados entre sí", puesto que de
ambos hay que extraer las "lecciones de la
historia."
El actor austríaco Klaus Maria Brandauer dedicó
asimismo a los pogromos una lectura poética, en
Berlín, al término de los actos en la Puerta de
Brandeburgo.
El año anterior, la Noche de los Cristales Rotos
fue recordada desde la recién restaurada
sinagoga berlinesa de la Rykestrasse por la
canciller alemana, Angela Merkel, y en el resto
del país hubo ceremonias parecidas con las que
se recordó a los seis millones de judíos
asesinados durante el nazismo.
La Noche de los Cristales Rotos ardieron más de
mil sinagogas de todo el país, casi trescientas
de las cuales quedaron reducidas a cenizas. Unos
7.500 comercios judíos fueron devastados y más
de un millar de personas murieron víctimas de la
represión nazi. Al día siguiente se procedió a
la deportación de los primeros 30.000 judíos a
campos de concentración.
El ministro de Propaganda del Reich, Joseph
Goebbels, habló de una "explosión espontánea de
ira" por el asesinato en París del diplomático
alemán Ernst vom Rath por un joven judío, cuando
en realidad fue una operación orquestada por la
Gestapo, las SA y las SS nazis.
Fuente: Aurora-EFE
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