De la ignorancia al negacionismo: una tira cómica

por Alejandra Morales Stekel
Directora Ejecutiva Fundación Memoria Viva

Esta semana se conmemora el Día Internacional del Holocausto. Esta semana nos invita a mirar directamente a como se piensa y entiende la Shoá actualmente.

En noviembre del 2005, la Asamblea General de las Naciones Unidas decide que una semana como esta, cada año, se conmemore el Día Internacional del Holocausto.

Es rechazando cualquier tipo de negación del Holocausto como un hecho histórico, ya sea en su totalidad o parcialmente, que deciden adoptar la resolución A/RES/60/7 que condena sin reservas todo tipo de manifestación de intolerancia religiosa, incitación, persecución o violencia en contra de personas o comunidades basada en su origen étnico o creencia religiosa.

Se resuelve designar anualmente el 27 de enero – la fecha de liberación del campo de exterminio de Auschwitz – como el Día Internacional de Conmemoración del Holocausto para honrar a las víctimas y alentar a los estados miembros a desarrollar e implementar programas educativos que busquen inculcar la memoria de esta tragedia en futuras generaciones para prevenir que cualquier tipo de genocidio vuelva a ocurrir.

¿Pero, qué es realmente lo que recordamos y hemos aprendido como sociedad en esta fecha, y no tan solo como grupo afectado, si a nuestro alrededor surgen una y otra vez muestras de odio a los Judíos y negación del Holocausto?

Vemos por ejemplo que solo una semana antes de este día de conmemoración, un diario argentino de gran popularidad y tiraje como es Página 12, se permite publicar un tira cómica- que de graciosa no tiene nada – burlándose descarnadamente de los Judíos prisioneros en campos de concentración, prontos a ser asesinados.

Duele, si, duele e irrita mucho, que un medio de prensa el cual está en el negocio de modelar la realidad y lo que entendemos de ella, pase por encima del más mínimo sentido de humanidad y compasión por el dolor ajeno, no entendiendo que la verdadera libertad, de expresión en este caso, radica en el respeto por el otro y en la aceptación de su diversidad como un bien colectivo.

Cabe recalcar que curiosamente esta tira cómica aparece el mismo día del aniversario número 70 de la Convención de Wannsee, donde se decide la implementación de la “Solución Final al problema Judío”.

¿Coincidencia o premeditación? No lo sé, pero lo que sí es evidente es que cualquier tipo de banalización de la Shoá es un acto de negacionismo.

Me pregunto si el creador de esta historieta – y todos aquellos que aprobaron su publicación – son solo inocentes ignorantes, crías de una sociedad abiertamente antisemita donde se cree que es común, permitido y hasta aplaudible en ciertos casos el hacer chistes y burlarse de lo sucedido en los campos de exterminio durante la Segunda Guerra Mundial.

O si por el contrario, son ellos negacionistas y antisemitas declarados, militantes, con agenda y objetivos claros. Por supuesto que me gustaría creer, desde mi propia inocencia, que estos señores son inocentes, pero no, todo indica que son conscientes y responsables de lo que opinan y dicen.

Responsables de cómo sus palabras se transforman en odio.

Responsables de que caricaturas como estas se conviertan en una repetición, un eco en el futuro, de la misma barbarie vista en tiempos del Holocausto.

Así esta re actuación de hechos del pasado en forma de tira cómica, se transforma en la representación misma del mal reactivando los mismos procedimientos a los cuales hace referencia: exterminar en este caso no solo a las personas, si no, enfrentarnos al asesinato de nuestra sagrada memoria.

Uno de los mandatos más importantes e imperativos que se hace desde distintos organismos dedicados a la preservación de la memoria de la Shoá es el de la lucha contra todo tipo de negacionismo. Contamos con herramientas para combatirlo, ellas son la educación, los testimonios de los que testigos y victimas, la preservación de los sitios y lugares donde esto ocurrió y la preservación y acceso a archivos originales de todo tipo. Todos estos “ayuda memoria” hablan claro y fuerte, dejando a los negacionistas parados en la oscuridad de la ignorancia.

Un poco de luz ahuyentó esta oscuridad con un hecho relevante que sucedió, casualmente, esta semana. La arqueóloga británica Caroline Sturdy ha informado del hallazgo, usando técnicas de radar no invasivas, de grandes fosas de entierro colectivo en el campo Nazi de Treblinka.

Esta evidencia derrumba la teoría de algunos negacionistas y revisionistas del Holocausto que afirman que Treblinka había sido solo un campo de tránsito y no uno de exterminio. Ellos aprovechaban la falta de pruebas sustanciales sobre la existencia de tumbas o sitios de entierro para fundar su teoría. Celebro que esto haya sido informado al público y celebro el esfuerzo de la Sra. Sturdy y su equipo en devolver la dignidad a los más de 800.000 judíos asesinados en Treblinka. Esfuerzos como este deben repetirse en diversos lugares de Europa para descubrir los muchos entierros perdidos del Holocausto.

Esta semana conmemoramos, recordamos, dignificamos y honramos a nuestros seis millones. No nos olvidemos que este acto de hacer memoria no es solo una acción pasiva que queda circunscrita a un par de días específicos del calendario, sino más bien es un manera de ser, es estar informados y hablar, es convertirnos cada uno de nosotros en memoriales, no permitiendo que la muerte física se transforme en la peor de las muertes: en la muerte de la memoria y la muerte de la memoria cuando esta se falsifica.

 

 

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