|
De la ignorancia al negacionismo: una tira cómica
por
Alejandra Morales Stekel
Esta semana
se conmemora el Día Internacional del Holocausto. Esta
semana nos invita a mirar directamente a como se piensa
y entiende la Shoá actualmente. Es rechazando cualquier tipo de negación del Holocausto como un hecho histórico, ya sea en su totalidad o parcialmente, que deciden adoptar la resolución A/RES/60/7 que condena sin reservas todo tipo de manifestación de intolerancia religiosa, incitación, persecución o violencia en contra de personas o comunidades basada en su origen étnico o creencia religiosa.
Se resuelve
designar anualmente el 27 de enero – la fecha de
liberación del campo de exterminio de Auschwitz – como
el Día Internacional de Conmemoración del Holocausto
para honrar a las víctimas y alentar a los estados
miembros a desarrollar e implementar programas
educativos que busquen inculcar la memoria de esta
tragedia en futuras generaciones para prevenir que
cualquier tipo de genocidio vuelva a ocurrir.
Duele, si,
duele e irrita mucho, que un medio de prensa el cual
está en el negocio de modelar la realidad y lo que
entendemos de ella, pase por encima del más mínimo
sentido de humanidad y compasión por el dolor ajeno, no
entendiendo que la verdadera libertad, de expresión en
este caso, radica en el respeto por el otro y en la
aceptación de su diversidad como un bien colectivo.
¿Coincidencia o premeditación? No lo sé, pero lo que sí
es evidente es que cualquier tipo de banalización de la
Shoá es un acto de negacionismo. O si por el contrario, son ellos negacionistas y antisemitas declarados, militantes, con agenda y objetivos claros. Por supuesto que me gustaría creer, desde mi propia inocencia, que estos señores son inocentes, pero no, todo indica que son conscientes y responsables de lo que opinan y dicen. Responsables de cómo sus palabras se transforman en odio. Responsables de que caricaturas como estas se conviertan en una repetición, un eco en el futuro, de la misma barbarie vista en tiempos del Holocausto.
Así esta re
actuación de hechos del pasado en forma de tira cómica,
se transforma en la representación misma del mal
reactivando los mismos procedimientos a los cuales hace
referencia: exterminar en este caso no solo a las
personas, si no, enfrentarnos al asesinato de nuestra
sagrada memoria. Un poco de luz ahuyentó esta oscuridad con un hecho relevante que sucedió, casualmente, esta semana. La arqueóloga británica Caroline Sturdy ha informado del hallazgo, usando técnicas de radar no invasivas, de grandes fosas de entierro colectivo en el campo Nazi de Treblinka.
Esta
evidencia derrumba la teoría de algunos negacionistas y
revisionistas del Holocausto que afirman que Treblinka
había sido solo un campo de tránsito y no uno de
exterminio. Ellos aprovechaban la falta de pruebas
sustanciales sobre la existencia de tumbas o sitios de
entierro para fundar su teoría. Celebro que esto haya
sido informado al público y celebro el esfuerzo de la
Sra. Sturdy y su equipo en devolver la dignidad a los
más de 800.000 judíos asesinados en Treblinka. Esfuerzos
como este deben repetirse en diversos lugares de Europa
para descubrir los muchos entierros perdidos del
Holocausto.
|
Comparta este artículo con sus contactos: