Negociando

por Jorge Marirrodriga
Mahmoud Abbas ha acudido a Washington
con todas sus exigencias intactas. Como debe ser en una negociación.
Israel tiene que volver a las fronteras de 1967, fin de los
asentamientos, retorno de los refugiados y capital en Jerusalén
Este. Abbas no se ha movido un milímetro. Incluso ha exigido el fin
del “bloqueo” de Gaza donde campa a sus anchas una organización que,
si pudiera, lo mataría. Abbas es inflexible en la casilla de salida.
Exige el máximo y a partir de ahí negocia. Pero nosotros pintamos a
Abbas como un moderado, una paloma, un viejecito razonable que sólo
pide unas migajas frente a la intransigencia israelí.
En cambio Benjamin Netanyahu aterrizó en Estados Unidos con los
cuerpos de cuatro de sus ciudadanos todavía calientes tras ser
asesinados por Hamas. El quinto asesinado estaba todavía en el
vientre de su madre. Se estrenó con unas declaraciones de Barak en
las que hablaba de un “estatuto especial” para Jerusalén. Y él mismo
no tardó ni 24 horas en decir que estaba dispuesto a hacer
“concesiones dolorosas” a los palestinos para lograr la paz. Como
estrategia de negociación frente a quien considera la duda como un
síntoma de debilidad es un desastre. Eso sí, nosotros pintamos a
Netanyahu como un halcón buscabroncas que acude a Washington sin
intención alguna de alcanzar la paz.
A los periodistas nos encantan las películas de buenos y malos y
claro el malo siempre es el mismo. Pero, hombre, en este caso el
bueno se está pasando de malo y el malo ha bajado algo arrugado del
avión.
Fuente: SobreIsraelopinamostodos