¿Por qué recibió Obama el Premio Nobel de Paz?

por David Mandel

El mundo entero, incluyendo a Barak Obama, recibió con incredulidad la noticia de que el Premio Nobel de Paz del año 2009 había sido conferido al joven presidente de los Estados Unidos. Muchos, incluyendo al personal de la Casa Blanca, creyeron inicialmente que se trataba de una broma.

Siempre pensé que premios se otorgan a aquellos cuyos logros pasados los merecen, no a quienes prometen logros futuros. En el colegio limeño donde estudié, los premios a los mejores alumnos los entregaban, en la ceremonia de clausura del año escolar, a los muchachos que más se habían destacado. Habría sido, no sólo inconcebible sino ridículo, que los premios los diesen al principio del año escolar a los alumnos a quienes los profesores consideraban de mayor promesa.


Es un absurdo, que raya en el surrealismo, otorgar un Premio de Paz a Obama, Comandante en Jefe del Ejército y de la Marina de los Estados Unidos – según lo declara la Sección 2 del Segundo Artículo de la Constitución – en momentos que está conduciendo dos guerras, una en Irak y la otra en Afganistán.

Los logros de Obama, durante los diez meses de su presidencia, son inexistentes. El desempleo en los Estados Unidos está llegando a porcentajes que no se veían desde la década de los treinta. Su campaña para reformar el seguro médico tiene la oposición de la mayor parte del pueblo americano. Su intento de forzar el reinicio de las negociaciones entre los israelíes y los palestinos ha logrado el resultado opuesto; el reinicio de las negociaciones está mas lejano que antes. Su discurso en el Cairo, cuyo objeto era congraciarse con los islámicos y los árabes, se puede comparar a los discursos de Chamberlain, el apaciguador de Hitler. Su viaje a Copenhagen para promover la fracasada candidatura de Chicago como sede de la Olimpiada del año 2016 demostró la trivialidad de sus prioridades.

¿Por qué, entonces, recibió Obama el Premio Nobel de la Paz?

Para entender el porqué necesitamos revisar la historia. Los Premios Nobel fueron establecidos por el multimillonario sueco, inventor de la dinamita, Alfred Nobel, en su testamento, en 1895, que creó un fondo (cuyo valor hoy es de 186 millones de dólares) para premiar a personas que se hubiesen distinguido en los campos de Física, Química, Fisiología o Medicina, Literatura y Paz. El Premio de Economía se agregó en 1968.

Los ganadores de los Premios Nobel son seleccionados por comités. Los premios por Física, Química y Economía son otorgados por un comité de cinco personas elegidas por la Real Academia Sueca de Ciencia. El premio por Literatura es otorgado por un comité de cuatro o cinco personas elegidas por la Academia Sueca. El premio por Fisiología o Medicina es otorgado por cinco miembros de la Asamblea Nobel, que consiste en 50 miembros del Instituto Karolinska de Suecia, uno de los hospitales más prestigiosos e importantes de Europa.

El ganador del Premio a la Paz es seleccionado por el Comité Nobel Noruego, y consiste en cinco miembros elegidos por el Parlamento noruego. La gran diferencia entre este comité y los tres comités suecos está en su constitución: los miembros de los comités suecos son científicos o académicos que tienen la capacidad de evaluar y juzgar los logros de los científicos candidatos.

En contraste, los miembros del comité noruego son políticos, y, como tal, tienen una agenda política, con simpatías y antipatías. El comité actual, nombrado por un Parlamento de mayoría izquierdista, consta de políticos de igual tendencia, que resienten la política unilateral del ex–presidente Bush, y quieren que los Estados Unidos abdiquen el liderazgo mundial a favor de las Naciones Unidas. Ese es el motivo por el cual hace unos años otorgaron el Premio de Paz a Jimmy Carter, cuando este se oponía a la política de Bush en Irak, y a Al Gore, para compensar su pérdida en las elecciones.

El objeto del premio a Obama es para alentarlo a identificarse con las ideas izquierdistas del Parlamento noruego.
En el Talmud hay una frase que dice "no es por amor a Mordecai sino por odio a Hamán". Traducido a términos contemporáneos, el Premio fue otorgado, "no por amor a Obama sino por odio a Bush".

Tal vez el año entrante leeremos la siguiente noticia:

El Comité que otorga el Premio Nobel de Medicina del año 2010 ha escogido a Barak Obama, para premiar su promesa de encontrar algún día la cura del cáncer, SIDA, Alzheimer, y la caspa.

Fuente: mi enfoque