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Nosotros, los
cruzados

por Jorge
Marirrodriga
Kufa es un centro de
estudios islámicos que está a pocos kilómetros de Najaf, en el
centro de Irak. Y no es un lugar cualquiera. Allí se forman las
élites del clero chií, como por ejemplo, en su momento el ayatolá
Jomeini. Allí a este plumilla le explicaron una visión del mundo
completamente diferente a la que tenemos en Occidente. Muy
interesante en algunas cosas y aterradora en otras, pero sobre todo
distinta de la de todos nosotros, incluyendo los que consideran que
no somos tan diferentes y que merecemos que nos maten porque algo
malo habremos hecho.
Y en esa visión, que no es exclusiva de los chiíes sino común a todo
el mundo islámico, uno de los puntos que más nos separan es la
definición de cristiano. Porque verán, aquí podemos manifestarnos
contra la visita del Papa o embarcarnos junto a un grupo de
terroristas con destino a Gaza, pero nada de eso borra lo que somos
a ojos islámicos. Somos cristianos. Y así es lo mismo un productor
de cine porno francés, que una monja italiana o un activista
antiisraelí. Es más, para ellos Israel –y así me lo contaron— no es
más que la reedición del reino latino de Jerusalén del año 1099.
“Aquello duró cien años y éste apenas lleva sesenta. Tenemos
tiempo”, avisaba un clérigo totalmente en serio. Nosotros somos los
cruzados.
Pero nosotros no queremos entender esto porque consideramos al
cristianismo como una cuestión exclusivamente religiosa. Porque
somos muy modernos. Y por la misma regla de tres no entendemos nada
cuando en Israel su Gobierno exige que se le reconozca como Estado
judío. No nos entra en la cabeza que no tiene nada que ver con la
separación entre religión y Estado. Y por eso nos agarramos como a
un clavo ardiendo a cualquier cosa en sentido contrario. Y la
divulgamos y la publicamos. Como que Mahoma era un feminista de su
época (en el importante diario) o cuando el príncipe jordano Ghazi
bin Muhammad bin Talal suelta que “cristianos y musulmanes estamos
en el mismo barco”.
Claro, claro, el mejor ejemplo del mismo barco, es la Iglesia de
Nuestra Señora del Socorro de Baghad (que un servidor también
conoce), donde esta semana cristianos y musulmanes estaban juntos.
Los primeros desarmados con sus hijos en brazos mientras los
segundos les disparaban indiscriminadamente. Otro ejemplo del mismo
barco es el último comunicado de Al Qaeda que amenaza con matar
cristianos allá donde estén. Es decir a todos nosotros y aquí mismo.
Pues nada, nosotros sigamos demonizando a los que están en primera
línea. Y no perdamos de vista que por mucho que les condenemos y les
boicoteemos son parte de nosotros. De Occidente.
Fuente: Sobre Israel Opinamos Todos
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