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Septiembre será un mes de grandes expectativas para la política exterior de la administración Obama por Ingrid Hecker La reunión del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas que se llevará a cabo hacia mediados/finales del mes, será el espacio en que se esperará negociar un acercamiento entre las partes en conflicto en el Medio Oriente. Los intereses, discursos y motivaciones de los distintos interlocutores son, como siempre, contradictorios y complejos. Obama y su equipo, tendrán un duro trabajo en convencer tanto a israelíes como a palestinos (y al resto del mundo árabe) que se necesita trabajar de manera real y efectiva para ello, saliendo del discurso puramente retórico que lo único que ha hecho en estas décadas es prolongar el sufrimiento de ambos pueblos, postergando una solución real.
A cambio, se espera que el gobierno israelí acceda a un congelamiento parcial en la construcción de asentamientos en la Ribera Occidental, los personeros oficiales que participa en las negociaciones, dijo: "... el mensaje es que: Irán es una amenaza existencial para Israel; la suspensión de los asentamientos no lo son." Aunque las negociaciones se han sostenido hasta el momento en privado, las informaciones obtenidas después de las conversaciones recientes entre Netanyahu, George Mitchell y Gordon Brown en Londres, son que existe un avance importante y que tanto Francia como Rusia le han solicitado a EEUU que presidan y auspicien una conferencia de paz. Obama piensa anunciar los adelantos en torno al tema en la reunión de líderes mundiales que se llevará a efecto en Nueva York en la semana que comienza el 23 de septiembre o en la cumbre del G20 en Pittsburg el 24-25 del mismo mes. El presidente, que planea hacer el anuncio flanqueado por Netanyahu y Mahmoud Abbas -más todos los lideres de aquellos países árabes que deseen (y se logren) sumar a la iniciativa- espera que un acuerdo de paz final y definitivo pueda negociarse dentro de los dos años siguientes, una meta considerada irreal por los analistas del Medio Oriente. Obama esperaba revelar sus planes antes del comienzo del mes de Ramadán (sagrado para el mundo musulmán) pero no logró finalizar el acuerdo entre israelíes o los estados árabes a tiempo. Junto a sanciones más duras contra Irán, que los israelíes consideran de prioridad esencial, el acuerdo incluiría una moratoria temporal y parcial en la expansión de los asentamientos de la Ribera Occidental a cambio de iniciativas de parte de los estados árabes en torno a la normalización de las relaciones. Esto le permitiria a Obama anunciar conversaciones acerca de los temas más candentes entre israelíes y palestinos, a saber: límites de ambos estados, el futuro de Jerusalem y el futuro de los refugiados palestinos, con los EEUU en un rol de mediador. Optimismo israelí Después de la reunión en Londres, Netanyahu dijo sentirse "optimista" en torno a la posibilidad del logro de un compromiso/acuerdo que permitiría recomenzar el proceso de paz, mientras tanto, los "colonos israelíes podrían continuar viviendo normalmente en la región..." Gordon Brown dijo que se sentía ahora -de igual manera- más optimista en torno al proceso de paz, pero sostuvo que si no había un progreso inmediato en torno al impase nuclear iraní, mayores sanciones en contra de ese país serían "materia de alta prioridad". Aunque Netanyahu le dijera a su gabinete, antes de dejar Israel, que el acuerdo no se finalizaría en Londres, tanto él como Mitchell trabajan en torno a los detalles más específicos del plan. Israel ofrece un periodo de 9 a 12 meses de moratoria en la construcción de asentamientos; ello excluiría el este de Jerusalem y la mayoría de las 2400 residencias que ya estarían en construcción. Ian Kelly, vocero del Departamento de Estado de los EEUU, dijo que "... nos acercamos más que nunca a asentar las bases para la reanudación de las conversaciones..." reflejando el creciente optimismo que existe en la administracion Obama. Otro personero sostuvo que "... ha sido bastante difícil avanzar, pero lo estamos logrando. Estamos más cercanos de lo que muchos piensan, a llegar a un acuerdo con los israelíes. Los árabes son más dificiles de comprometer..." Si Irán no responde a las exigencias de las Naciones Unidas en torno a la suspensión del enriquecimiento de uranio al momento de las cumbres de la ONU y del G20, los EEUU, Gran Bretaña y Francia propiciarán la expansión de las sanciones de parte del Consejo de Seguridad de la ONU que estarían dirigidas a menoscabar la dependencia que el país tiene en torno a la importación de productos de petróleo refinado y tecnología extranjera para el desarrollo de su industria petrolera. Se espera que Rusia y China, objetarán dichas medidas así como cualquier intento de occidente por imponer un embargo parcial; ello atenta, claro está, en contra de un consenso internacional amplio en torno a como lidiar con Irán. Un informe del organismo de la ONU, la Agencia Internacional de Energía Nuclear (AIEN) que se publicará en estos días, resultará crucial para la implementación de dichas sanciones; el director general de dicho organismo (pronto a retirarse) Mohamed El Baradei, está fuertemente presionado por Occidente para entregar un informe crítico al régimen de Teherán. Israel busca a cambio (junto a un tratamiento más estricto con Irán) la normalización de relaciones con varios estados árabes, como por ejemplo el uso de espacio aéreo para la aerolínea El Al, el establecimiento de embajadas y oficinas comerciales, así como también el fin al boicot de turistas que exhiben timbres israelíes en sus pasaportes. Hasta el momento, Bahrein, Qatar, la Unión de Emiratos Árabes y Marruecos, han accedido tentativamente. Arabia Saudita se negó diciendo que "...Israel disfruta ya de demasiadas concesiones..." pero los EEUU han sostenido que es significativo que AS no haya bloqueado la posibilidad de que otros estados árabes firmen "... se sumarán al final, pero se sumarán...", dijo un personero europeo. Por otro lado, se sabe de que una coalición de estados árabes que incluye a los saudíes, ha estado en contacto (secreto) con los israelíes para discutir lo que ven como el peligro común que significa (y presenta) Irán. Conclusión La esperanza del presidente Obama de lograr un acuerdo de paz definitivo en dos años es quizá, demasiado optimista. Pero al menos existe una disposición (esta vez a nivel internacional) por involucrar de manera efectiva y realista, a una mayoría de estados, interlocutores e intereses para lograr la paz en el atormentado Medio Oriente. Aunque los auspicios parecen ser positivos, no podemos dejar de sentir inquietud ante un proceso que se ha iniciado y detenido múltiples veces por la intolerancia, intereses mezquinos e ideologización del conflicto por todos los interlocutores involucrados. Fuente: cortesía de Revista Horizonte
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