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Israel, una vez
más, en el ojo de la tormenta

Los trágicos hechos ocurridos a kilómetros de la costa de la
Franja de Gaza, ponen en evidencia, por un lado; la carencia de
una diplomacia creativa por parte de Israel, y por el otro, un
intento más por parte de los enemigos del Estado judío, de
disfrazar una acción eminentemente política -contra los
intereses soberanos de dicho Estado- bajo el excusa de la "ayuda
humanitaria". Israel, deberá designar una comisión independiente
que investigue este caso, si de verdad, planea congraciarse con
el mundo y recuperar la confianza perdida durante los últimos
años
por Maximiliano
Borches
Los incidentes que tuvieron lugar durante la madrugada del
pasado lunes 31 de mayo, entre tropas de las Fuerzas de Defensa
de Israel y miembros de la autodenominada "Flotilla de la
Libertad", tensaron aún más las, de por sí, delicadas relaciones
entre Turquía e Israel; las cuales, desde hace dos años
transitan por su peor momento. También, el incidente, puso de
manifiesto la falta de una diplomacia más creativa por parte de
Israel, que debería estar al servicio de evitar -a futuro- este
tipo de confrontaciones de altos costos políticos.
A pocos días de conocerse el cuestionado acuerdo nuclear
alcanzado entre Irán, Turquía y Brasil, que permitiría el
traslado a Turquía de unos 1.200kgs de uranio muy poco
enriquecido, para obtener -en el término máximo de un año-
aproximadamente 120kgs de uranio medianamente enriquecido para
un supuesto uso civil por parte del régimen de los ayatolas, la
ONG turca de Derechos Humanos, de marcada ideología islámica,
Insani Yardim Vakfi (conocida por sus siglas: IHH) -sospechada
de mantener acuerdos con las agrupaciones terroristas Hamas y
Hermandad Musulmana-, junto a las organizaciones internacionales
"Free Gaza" y La Campaña Europea para Poner Fin al Asedio de
Gaza (ECESG), lanzaron al mar una flotilla de seis barcos
cargados con 10.000 toneladas de suministros y 750 activistas
pro-palestinos, que tenía como fin, violar el bloqueo naval
israelí y atracar en el puerto de la Franja de Gaza. Esta
acción, que terminó en tragedia, y con el lamentable resultado
de, al menos, doce activistas muertos en alta mar, tras el
operativo militar israelí, se llevó a cabo bajo el disfraz de
una acción humanitaria, cuya objetivo era claramente política.
El acuerdo Gaza-Jericó
El Acuerdo Gaza-Jericó fue tomado de los acuerdos de Oslo, y
firmado en El Cairo el 4 de mayo de 1994. Los elementos
centrales de las conversaciones fueron los temas referentes a la
seguridad de los asentamientos israelíes (por entonces, Israel
mantenía asentamientos en la Franja de Gaza, hasta la ejecución
del denominado "Plan de Desconexión", del año 2005), así como la
seguridad externa en los límites y los cruces de frontera. El
documento incluye un acuerdo referente a la retirada de las
fuerzas militares israelíes de Gaza y Jericó, la transferencia
de autoridad de la administración civil israelí a la Autoridad
Palestina, la estructura y composición de la Autoridad
Palestina, su jurisdicción y poderes legislativos, la fuerza
policial palestina y las relaciones entre Israel y la Autoridad
Palestina.
Aunque la Declaración de Principios es un documento corto,
consistente de unas 20 páginas, el Acuerdo Gaza-Jericó contiene
unas 300 páginas (el acuerdo y cuatro anexos) con seis mapas
adjuntos. Entre otros puntos destacados, y en el concerniente a
"Seguridad Externa"; se acordó que: "Israel mantiene el control
de seguridad y la supervisión sobre la entrada de personas,
vehículos y armas en todos los puntos de entrada. Israel
mantiene el control del mar, así como el control y la
supervisión de todo el espacio aéreo". Por lo tanto, y teniendo
en cuenta que el grupo terrorista Hamas, que gobierna aquella
pequeña zona tras un golpe de Estado en el año 2006, no sólo
sigue sin reconocer públicamente la existencia del Estado de
Israel, sino que además, es un peligro latente y constante para
la seguridad e integridad de los ciudadanos israelíes, el Estado
de Israel mantiene, no de facto, sino bajo el convenio firmado
con la Autoridad Nacional Palestina (ANP), arriba citado, el
derecho de patrullar las aguas que bañan las costas de Gaza, en
prevención de la entrada de todo tipo de armamentos que puedan
ser utilizados contra la población civil israelí (como viene
sucediendo durante los últimos años)
En definitiva, los líderes, u organizadores, de la
autodenominada "Flotilla de la Libertad"; conociendo la
volatilidad de esa pequeña región, la situación extrema de
defensa y seguridad a la que están obligadas a mantener a diario
las tropas israelíes, y la vigencia de este acuerdo, pusieron en
riesgo las vidas de las más de setecientas personas que
intentaron burlar la seguridad israelí, para poner pie en Gaza;
intentando -dicho sea de paso- marcar un precedente
político-institucional, que deslegitime los esfuerzos soberanos
israelíes, de cuidar a su pueblo de la amenaza terrorista por
parte de Hamas.
Israel y la llegada de suministros a la Franja de Gaza
El gobierno israelí advirtió en varias ocasiones, a los líderes
de esta flotilla "humanitaria", de que ponían en riesgo su
integridad si intentaban violar las medidas de seguridad
dispuestas para las costas de la Franja de Gaza, y como solución
para los intereses de la población civil palestina residente en
Gaza, les aconsejaron utilizar los canales adecuados para que
los suministros transportados por mar, puedan llegar,
efectivamente, a la población palestina. En la zona, y para tal
fin, operan la Cruz Roja Internacional y el Dpto. de Naciones
Unidas creado exclusivamente, para atender los intereses
palestinos (UNRWA, según sus siglas en inglés) Lamentablemente,
el intento político de deslegitimar el control que las Fuerzas
de Defensa de Israel, hacen a diario para mantener la integridad
de sus ciudadanos, demostró ser el objetivo final de los líderes
de esta flotilla.
Según datos aportados por la ONG "The Israel Project" y por el
Ministerio de Asuntos Exteriores de Israel, en 2009, la cantidad
de suministros ingresados a la Franja de Graza, creció en un
180% comparativamente al 2008, y según datos que maneja la
propia Cruz Roja Internacional, 10.000 toneladas de suministros
(que es lo que cargaban los seis barcos capturados) es menor a
lo que en una semana ingresa en dicho territorio.
Por lo tanto, la acción, claramente, no estuvo destinada a
"boicotear", la "asistencia humanitaria", sino a intentar que
ingresara toda esa masa de recursos necesarios para la población
de Gaza, por las vías adecuadas.
La carencia de una diplomacia más creativa y sus costos
El actual gobierno israelí, viene demostrando una enorme fisura
en su accionar diplomático. La Cancillería, a cargo del polémico
dirigente de derechas, Avigdor Lieberman, no hace más que
profundizar su discapacidad para acercar posiciones con aliados
estratégicos de Israel, como por ejemplo Turquía; prácticamente
único aliado musulmán del Estado judío.
En los últimos dos años, las relaciones con Turquía se fueron
desgastando; en parte por el cambio de orientación del gobierno
turco (la llegada al gobierno de Recep Tayyip Erdogain, imprimió
un giro en la estrategia internacional de Ankara) y en parte por
un cierto juego de enfrentamiento diplomático, llevado a cabo
por la Cancillería israelí, que perfectamente se pudo haber
evitado.
La desgraciada pérdida de vidas de -en principio- una docena de
activistas pro-palestinos (la mayoría de la tripulación de todos
los barcos, es de origen turca) pone en serio riesgo, y como
nunca había sucedido hasta este momento, las relaciones entre
las dos potencias del Medio Oriente: Turquía e Israel.
Demás esta decir, que el propio gobierno turco, no hubiese
vacilado en emprender una acción, como la realizada por Israel,
si contingentes de otras partes del mundo -intentando atravesar
territorio turco- hubiesen intentado llevar suministros a la
población kurda que se encuentra en la frontera entre Turquía e
Irak (con los cuales, el gobierno de Ankara, mantiene un
enfrentamiento armado de baja intensidad que ya llevan cobradas
varios decenas de vidas kurdas, integrantes éstos, en su mayoría
del partido político kurdo PKK), pero, de todas maneras, Israel,
al estar permanentemente expuesta a la crítica internacional,
casi como ningún otro país del planeta, debe tomar, finalmente,
cuenta de ello y encarar una diplomacia más creativa.
Posiblemente, el primer cimbronazo político (de denuncias y
presiones) que caiga sobre Jerusalem, se transforme en una
crisis política y terminen anunciando cambios en la Cancillería.
Este sería un primer paso.
Por lo demás, Israel deberá designar, en lo inmediato, una
comisión investigadora independiente, que investigue esta
tragedia, si en verdad, desea recuperar un lugar de respeto ante
el mundo.
Fuente: Radio Jai
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