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¿Órdenes militares o de Conciencia?” por Eduardo Hadjes Navarro Lamentablemente, este dilema se está presentando en soldados israelíes pertenecientes a la ortodoxia. De acuerdo a disposiciones especiales, los religiosos israelíes, pertenecientes a distintas Yeshivot, pueden ser liberados de su compromiso con el Tsahal. No obstante ello, cada vez son más los estudiosos de la Torá que se enrolan en las filas del Ejército de Israel, por considerar que es un deber sagrado para ellos, como ciudadanos consientes y activos.
Se calcula en 1600 jóvenes los que anualmente están enrolándose
bajo cláusulas especiales, sirviendo durante 5 años en
Por desgracia para ellos, cada vez es más frecuente que entre sus funciones, deban cumplir órdenes que van dirigidas contra sus propios hermanos judíos, los cuales deben ser desalojados de asentamientos que el gobierno determina desmantelar, para complacer tanto a Abbas y los palestinos, como a organismos internacionales. Por ningún motivo pretendo insinuar que el desalojar a sus propios hermanos, sólo afecte a los jóvenes ortodoxos. El problema es que mientras para todo joven israelí, esto puede significar un grave problema de conciencia, para los primeros se le agrega las disposiciones halájicas. Trataré de analizar esta realidad y, para ello, debo remontarme al año 1948, el 14 de Mayo, día de la recreación del Estado de Israel. Por ser sabido ampliamente, obviaremos como se llegó a ello, para ir directamente a la actitud tanto de Israel, como de los países árabes y las instituciones internacionales todas. El mismo día 14 de Mayo de ese año, al retirarse el último soldado británico de la ex Palestina, Israel acata la partición decretada por las Naciones Unidas (ONU) y se proclama la independencia del Estado de Israel. En ese mismo instante, la Liga Árabe (LA), desconoce dicho acuerdo, no establece un Estado Palestino e invade al recién creado Israel, anunciando pública y bombásticamente que destruirá a los judíos, no dejando vestigio de ellos en Palestina. ¿Cuál fue la reacción de la ONU? Toman palco y miran lo que aparentemente, será un paseo árabe, logrando rápidamente su propósito. La lógica así lo indicaba. Con lo que nadie contaba, es que Israel sigue siendo el pueblo de Dios y los milagros están vigentes en esas tierras, en pleno siglo XX. Esto, no a través de palabras mágicas, pero sí, gracias el heroísmo, patriotismo y entrega de miles de israelíes anónimos, los cuales no han dudado entregar sus vidas, en pro de la causa por la cual viven y se desarrollan, sin importar el sacrifico que ello implique
Efectivamente, luego de un retroceso preliminar, la Haganá, se
transformada vertiginosamente en el Ejército del nuevo Estado,
iniciando un contra ataque que muy pronto dará sus frutos. Ante
la sorpresa de los propios árabes y de los estadistas Ante esta sorpresiva realidad, la LA acude rápidamente a la ONU y logra que se establezca un “alto al fuego”. ¿No habría sido lo lógico, razonable y normal, firmar la paz? No. Los árabes no lo aceptan. Israel acata el mandato del organismo internacional y, a partir de ese instante, los destinos quedan marcados. La ONU, los árabes, nuestros aliados y también los enemigos, incluso nosotros mismos, aceptaremos que cuando ganamos, el premio sea un mero “alto al fuego” para dar tiempo a nuestros enemigos a reagruparse, armarse mejor que antes y estar preparados para “ahora sí” derrotar a los sionistas. Siguen a continuación, todas las guerras que se han dado entre Israel y los países árabes y ustedes observarán que los palestinos no han sido nombrados aun en este comentario. Les puedo garantizar que no es por un olvido de mi parte. La verdad es que quienes se olvidaron de ellos, fueron los distintos Estados pertenecientes a la LA, sus supuestos protectores. Fue necesario que el ejército israelí liberara y dejara bajo su mando, la totalidad de la ex Palestina, para que los árabes despertaran y se acordaran que la ONU estableció la creación de dos Estados, uno judío y otro palestino. Mientras ellos tuvieron bajo su dominio parte de dichos territorios, los habitantes de Palestina sólo servían para ser encerrados, en condiciones sub humanas, en sendos campamentos de refugiados, demostrando, gracias a su actuar de una crueldad inimaginable, lo que ellos atribuían a la maldad israelí, ganando así, la única batalla en la cual han salido permanentemente victoriosos: la batalla propagandística, saturada de mentiras, crueldad y falta de escrúpulos increíbles. Es oportuno recordar que hubo más judíos desplazados de estados árabes, que los árabes que arrancaron de los territorios que iban quedando bajo el gobierno de Israel y, mientras los primeros absorbieron y les dieron una vida normal y digna a los judíos, los segundos se han encargado que, pese a los años transcurridos, la calidad de vida de los “refugiados palestinos” sea cada día una verdadera pesadilla. Hasta hoy, siguen los países árabes y también los palestinos, hablando de volver a las fronteras previas al 1976. ¿Por qué no las conformaron en ese entonces en el Estado Palestino? Pregunta sin respuesta y, lamentablemente, sin que Israel se los pregunte públicamente a las autoridades palestinas, demostrando de esa manera, una de las importantes razones de que aun no exista dicho Estado.
Ustedes van a pensar que me estoy repitiendo una parte de los
inicios de este comentario, pero, queridos amigos, la verdad
Ya entendiéndose Israel con los palestinos, surge la OLP y varios otros grupos, los cuales se pelearán por el predominio, al interior de los campos de refugiados, transformados en lugar de residencia habitual, algunos con 62 años de historia de dolor y miseria de sus moradores, penurias buscadas intencionalmente por sus propios hermanos palestinos, los cuales han encontrado una fuente de enriquecimiento para ellos en particular, gracias a las cuantiosas donaciones internacionales, mayoritariamente perdidas en el camino, así como la permanente propaganda contraria a Israel, gracias a la espantosa realidad que se vive en dichos campamentos. Hace 8 años atrás, Israel se retiró de la Franja de Gaza, dejándola a cargo de Arafat y su Autoridad Nacional Palestina (ANP) y su brazo armado, la OLP. Surge rápidamente el grupo más radical, Hamás, desplazando de la Franja a la ANP, iniciando de inmediato el bombardeo permanente de pueblos y kibutzin aledaños, siendo el más afectado por esto, Sderot.
Al momento de retirarse Israel de estos territorios, vimos los
primeros desalojos de colonos judíos, a manos de soldados del
Ejército de Israel. Recuerdo con profundo dolor dichas escenas,
ampliamente divulgadas en las noticias de esos días. Junto con
eso, se dejaron funcionando a plena capacidad, tanto industrias
como granjas agrícolas, las cuales, se suponía, continuarían
dando empleo a miles de palestinos residentes en la Franja.
Craso error. Rápidamente, las autoridades palestinas, se
encargaron de desmantelarlas, paralizarlas y anularlas
totalmente. Por ningún motivo, se podía permitir que algo dejado
por los “sionistas” pudiera proporcionar algún bienestar a los
sufridos palestinos habitantes de pueblos y aldeas aledañas.
Granjas que exportaban sus productos a los mercados europeos más
exigentes, fueron desmanteladas, Recuerdo haber visto en algunos noticiarios de la época, soldados israelíes cumpliendo sus órdenes con lágrimas en los ojos, sin avergonzarse de llorar, en entrevistas posteriores, al saber que estaban actuando en contra de sus propios hermanos, ya que las órdenes superiores, deben cumplirse. Lo peor de todo fue que el resultado para Israel de este retiro voluntario, fue absolutamente contraproducente. Ya mencioné como en la práctica, lo único que recibió fue más de 10.000 cohetes y morteros, lanzados desde Gaza sobre civiles desarmados y la posibilidad de paz, que se supondría llegaría luego del retiro y desalojo, por parte de Israel, quedó en el canasto del olvido, como tantos otros compromisos adquiridos por las autoridades palestinas, casi todas sin cumplir. La obediencia ciega, hemos visto que en la actualidad está cambiando. Ya en comentarios anteriores, mencioné como algunos soldados se estaban negando a acatar estas órdenes, aduciendo que las mismas van en contra de las enseñanzas de la Torá y aquí, estamos entrando directamente en la parte central del comentario de esta semana. 4 reclutas han sido condenados recientemente por haberse negado a cumplir órdenes que indicaban actuar en contra de colonos judíos en Cisjordania. Es indiscutible que ellos sabían el riesgo que corrían, por lo que bajo ninguna circunstancia, se puede atribuir a cobardía no haber cumplido las órdenes recibidas. Por su parte, ningún ejército puede darse el lujo de permitir una insubordinación semejante. Aquí, queridos lectores, se crea un problema de conciencia gravísimo y no tengo respuesta que dar. Estos y otros soldados que no han acatado estas órdenes, pertenecen a “Yeshivot Hesder” que agrupa a 62 centros de estudios talmúdicos. No es uniforme la opinión de los Rabinos sobre este complicado punto. El capellán Militar general, el Rabino Avihai Ronski opina que se debe dar de baja del Ejército a los que desobedezcan las órdenes superiores, mientras el Rabino Eliézer Melamed, de la Yeshivá Har Braha, justifica desobedecer órdenes cuando éstas son contrarias a las leyes de la Torá.
Oficialmente, la Unión de Yeshivot Hesder, se comprometió a no
alentar protestas llamando a desobedecer las instrucciones
entregadas por el ejército, luego de manifestaciones efectuadas
por estudiantes de Yeshivot y simpatizantes, en la ciudad de
Muchos otros nombres de Rabinos en pro y en contra, podría entregar, pero eso me apartaría del objetivo final de este comentario. El problema de conciencia que se les está obligando a contraer a jóvenes israelíes, por querer cumplir con su país y, a la vez, no apartarse de las enseñanzas de la Torá, es algo gravísimo para Israel. El problema ya llegó. Sin embargo, el silencio al respecto, por parte de nuestras autoridades, resulta inexplicable. ¿Quién valoriza en su real dimensión este problema humano casi insalvable? ¿Algún organismo internacional, preocupado tan sólo de encontrar motivos para atacarnos, hace ver este nuevo sacrificio israelí y lo valora debidamente? ¿Habrá en esta nueva entrega por nuestra parte, alguna contrapartida que nos favorezca o al menos, aplaque la incomprensión de nuestros enemigos o de los “imparciales” que se solazan condenándonos anticipadamente por todo o por nada? La respuesta valedera, insisto, no la tengo. Pero eso, por ningún motivo significa que no me preocupe enormemente sus consecuencias. Las últimas interrogantes ¿Qué pasaría si estas desobediencias se siguen extendiendo y generalizando? ¿Cómo podríamos seguir teniendo el ejército disciplinado, eficiente y efectivo que tanto nos enorgullece y sirve, si la indisciplina se apodera de sus filas, independiente del motivo que lo cause? Dios ilumine a nuestros soldados, sus oficiales, su Estado Mayor y, sobre todo, El Creador ilumine a los dirigentes políticos de la nación y les permita resolver este gravísimo problema que se nos viene encima. Es indiscutible que por tratarse de un problema que nace en el corazón mismo de nuestro aparato defensivo y sus componentes, nuestra juventud, lo más maravilloso que una nación pueda tener como motivo de orgullo, adquiere dimensiones peligrosas por sobre problemas atribuibles a nuestros múltiples enemigos.
Es de esperar que en mi próximo comentario, esta ansiada
respuesta haya llegado.
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