Declaración:

Control de Natalidad y Judaísmo

La celebración judía de la vida humana se resume en el mandato bíblico que indica "Creced y multiplicaos" (Génesis 1:28). Dentro del judaísmo, un hogar sin hijos es un sitio sin bendiciones, porque la realización de cualquier ser humano se encuentra en su vida familiar, la que implica una alegría pero también una gran responsabilidad. Para la ley judía, cada pareja tiene la solemne obligación de traer al mundo por lo menos dos hijos. De acuerdo con las enseñanzas de los antiguos sabios hebreos hay ciertas diferencias en cuanto al cumplimiento de este precepto: ciertas escuelas indican que la ley se refiere a dos varones aunque afirma que se trata de un varón y una mujer.

Anticoncepción. La primera legislación al respecto aparece en los pasajes del Talmud (compendio de leyes orales) en donde se permite el uso de métodos anticonceptivos en tres casos: cuando se trata de mujeres menores de edad, ( en la religión Judía se considera a los 12 años el termino de la minoría de edad) embarazadas o lactantes, con el objeto de prevenir cualquier posible daño a su vida o a la criatura que resultara de la concepción en tales circunstancias. Ahora, cómo existe una prohibición directa de “derramar semen en vano”, los métodos anticonceptivos catalogados como métodos de barrera estarían prohibidos por el judaísmo. Al hablar de métodos anticonceptivos que podrían ser utilizados nos referimos principalmente a anticoncepción hormonal

Las autoridades halájicas (ley judía) han interpretado los textos y subsecuentes discusiones de comentaristas bíblicos a lo largo de los siglos. El consenso general en los últimos 200 años ha sido el de permitir el uso de anticonceptivos sólo en situaciones urgentes, por razones médicas. El judaísmo considera la anticoncepción como una cuestión cardinal que requiere del manejo individual de cada caso, con el apoyo de una opinión médica competente y de consideraciones rabínicas.

Hoy en día, la mayoría de las autoridades religiosas judías continúan permitiendo el uso de métodos anticonceptivos -aun cuando no se haya establecido una familia- en los casos en que el embarazo puede ser un peligro para la madre o si se sabe con certeza que el bebé se podría ver afectado por una enfermedad congénita seria o por alguna anormalidad. En determinadas circunstancias, el rabino da su autorización basándose no sólo en razonamientos médicos, sino también en consideraciones ligadas a las necesidades psicológicas de la madre. Esta actitud no tiene como objetivo el favorecer las relaciones extramaritales ni el limitar el tamaño de la familia por razones sociales, demográficas o por conveniencia económica, sino que pretende una mayor compenetración en cada caso en particular, con el objeto de que la familia constituya un núcleo sano mental y físicamente.

Aborto. Hay distintos enfoques en relación con el tema, pero todos ellos se derivan de las fuentes básicas como la Biblia y el Talmud. La más directa afirmación se encuentra en la Mishná (código de leyes orales): Si una mujer está teniendo un parto difícil y su vida está en peligro, la salud de la madre toma precedencia a la del feto. En el caso de que el alumbramiento ya haya comenzado, la vida del bebé no puede tomarse por la de la madre.

Los judíos de la época bíblica, al igual que muchos otros pueblos del Cercano Oriente como los sumerios y los hititas, imponían una pena monetaria en el caso de un aborto. La Halajá lo prohibía pero no lo consideraba como un asesinato que exigía la pena capital. Alrededor de esta idea se ha desarrollado un cuerpo completo de literatura rabínica.

En su totalidad, el punto de vista tradicional judío en relación al aborto ha sido el de que, la terminación artificial de un embarazo, sólo se permite si implica un peligro para la vida de la madre. En un número limitado de casos, se permite el aborto en base a consideraciones personales, a saber, problemas psicológicos con especial énfasis en el tema de una violación.

Así, las autoridades rabínicas -tanto ortodoxas como conservadoras como reformistas- no permiten el aborto indiscriminado, y éste no es una práctica común entre los judíos. Para el judaísmo, un aborto representa la devaluación de la vida, ya que el hombre y la mujer, al tomar una decisión que compete al Juez Supremo, trascienden su rol como humanos e interfieren en el designio divino.

Anticoncepción de emergencia (AE) : La anticoncepción de emergencia, tal como lo dice su nombre, corresponde a una forma de prevenir un embarazo no deseado posterior a una relación sexual sin previa protección. Hoy en día, dentro de los métodos anticonceptivos de emergencia más usado están los hormonales, principalmente el levonorgestrel en altas dosis. Este fármaco, según la mayoría de los estudios clínicos” tendría un efecto principalmente en la imposibilidad de ovulación, siendo además sus efectos sinérgicos los cambios en el moco del cuello uterino, haciendo que sea dificultoso el ascenso de los espermios para la fecundación del óvulo y además dificulta el movimiento de las fimbrias de las trompas de Falopio impidiendo el movimiento del óvulo a través de esta última.

            La evidencia actual no es totalmente asertiva en revelar cual sería el efecto de el levonorgestrel posterior a la fecundación y previo a la implantación, lo que se podría interpretar como aborto si se considera el inicio de la vida la fecundación misma. Si bien los estudios animales demuestran que no existiría este riesgo, no hay hasta ahora demostración humana al respecto.

            El judaísmo plantea que la anticoncepción de emergencia podría ser usada como último recurso en caso de violación

 

Educación Sexual : Como conclusión de todos estos temas debemos poner énfasis en una correcta educación sexual. Primero que nada el judaísmo debe fomentar la relación sexual sólo dentro del marco del matrimonio, y con el objetivo final de procrear para asegurar la continuidad del pueblo y su tradición, sin mostrar a la relación sexual como un acto únicamente reproductivo, sino que como parte integral de la unión de la pareja siendo la manifestación más importante del amor entre ambos.

            Pero como judíos conocemos que la realidad difiere de lo ideal. Sabemos que existen relaciones sexuales fuera del matrimonio, por lo que también debemos enseñar a nuestros jóvenes, sin tabúes, cuales son las opciones de métodos anticonceptivos y de protección de enfermedades de transmisión sexual para que tengan conocimiento de cómo usar en forma correcta estos últimos, haciendo énfasis en que se debe respetar las leyes judaicas al respecto

 

Comunidad Judía de Chile

Santiago. Julio de 2009