Acerca de izquierdas y derechas en el Judaísmo

por Rabino Baruj Plavnick

El Shuljan Aruj – libro redactado a partir de las anotaciones sinópticas del cabalista Yosef Caro sobre el Talmud – sintetiza el debate del tratado Menajot y sentencia que los Tefilin deben ser colocados en la mano izquierda porque es la mano más débil. Así surge de la rigurosa interpretación talmúdica que advierte la extraña expresión bíblica en capítulo 13 del Shmot (Éxodo) que de manera irregular dice ידכה - tu mano –agregándole una irregular “ה” (hei) al final de la palabra donde gramaticalmente no va.

¿Falta gramatical o sobra grafica?!

Una u otra – lo mismo da - denuncian un “código” divino para hacer visible un misterio inefable.

La discusión talmúdica concluye que el “código” advierte que si bien generalmente el hombre es diestro y por eso generalmente los Tefilin se colocan en el brazo izquierdo, lo determinante es que uno de los principales símbolos del pacto de Dios con Israel esté colocados sobre el BRAZO DÉBIL, y así no olvidar que fue el brazo fuerte de Dios el que liberó de la esclavitud a Israel (por eso los zurdos deben colocarse los Tefilin en el brazo derecho).

Cuando la derecha es fuerte los Tefilin deben ser colocados en la izquierda. Cuando la izquierda es fuerte, es la derecha la que porta ese consagrado símbolo de que la fuerza no determina la razón como tampoco la posición cardinal - siempre relativa (el Talmud y el Zohar frecuentemente advierten que la derecha del hombre es la izquierda divina y viceversa).

El reciente escándalo provocado por la obscena grosería de Pg. 12 sobre la Shoa y el nazismo tuvo en segundo plano un cruce de acusaciones sobre “izquierdas” y “derechas”.

Aunque el Levantamiento del Gueto de Varsovia fue una gesta liderada por judíos enrolados en la “izquierda” y la fecha elegida por la ONU para recordar la Shoa es la fecha en que el Ejército Rojo “liberó” a Auschwitz; hoy pareciera que los abanderados de la memoria son los judíos nacionalistas y los judíos ultra religiosos.

La verdad no tiene dueños y no se somete ni a la izquierda ni a la derecha. La verdad es independiente y quien quiera estar en lo cierto debe abandonar posturas ideológicamente preconcebidas. Tener razón una vez no significa que siempre tendrás razón y el bronce de la gloria promulga una victoria pero no eterniza la verdad.

Es significativo que siendo muy frecuente que los hombres seamos diestros, los Tefilin del brazo se deben colocar en el brazo Izquierdo –nuestro brazo más débil; y cuando un hombre es zurdo, es decir su izquierda es muy poderosa, el símbolo del encuentro con Dios esté a la derecha.

La muy poco madura costumbre maniquea de ver todo polarizado entre lo bueno y lo malo, entre lo amistoso y lo hostil, blinda posiciones intelectuales y necrosa la inteligencia.

La interpretación de la realidad y la elección de un camino de acción no pueden quedar sujetas a criterios rígidos y los motes como “zurdo” o “facho” ya no sirven porque son íconos históricos del siglo 20 que no representan nada contemporáneo en estos acelerados años del siglo 21. El pensamiento debería desprenderse de esa iconografía ya absurda y revitalizarse.

Detrás del heráldico título de “progresista” se abroquelan herederos formales e imitadores oportunistas de un modo de pensar atrevido, libre y crítico, promotor de cuestionamientos y cambios necesarios. Reclaman para sí los méritos de acciones de otros realmente valientes, cuyas vidas fueron truncadas por el atropello o el transcurso del tiempo y lo inexorable de la vida convirtieron en historia. Sus presentes torpezas intelectuales, no solo desacreditan lo que procuran sostener, sino que también abonan los esfuerzos de las impiadosas cohortes del fanatismo y el obtuso fundamentalismo.

La Shoa no puede ser bandera ni de derecha ni de izquierda, ni siquiera puede ser bandera judía. Sectorizar o nacionalizar la Shoa no honra a las víctimas ni funda un futuro más promisorio para nuestros descendientes. El establecimiento de un día de homenaje universal en ese sentido es un paso muy significativo. Habrá una forma judía de recordar la Shoa dentro de la memoria colectiva de la humanidad y el desafío es encontrar el modo de hacerlo no solo para las generaciones futuras alejadas temporalmente de los hechos, sino también a las poblaciones que por geografía y cultura no se sienten involucradas, como los habitantes de Indo-América y de Extremo Oriente que miran la cuestión como algo ajeno, solamente propio de la historia europea. Hacer de la Shoa una bandera es una mezquindad ética.

 

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