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El Pogrom de Sevilla en 1391
Los judíos han sido perseguidos en multitud de ocasiones a lo largo de su historia, siendo la Edad Media uno de los momentos negros en el antisemitismo. El siglo XIV estuvo marcado por la crisis, la peste asolaba Europa y esto, unido al gran odio que generaban los judíos por su riqueza, derivó en que fueran acusados de propagar la enfermedad. La convivencia estaba muy deteriorada y esto hizo que estallaran diferentes revueltas antisemitas a lo largo y ancho de la Península Ibérica. Uno de los pogrom más conocidos fue el de Sevilla en 1391 que acabó con más de 4000 muertos y la persecución de miles de inocentes. A mediados del siglo XIV vivían en Sevilla unas 7000 familias judías, odiadas por gran parte de la población fundamentalmente por motivos económicos. Eran culpados de todo lo imaginable y las predicaciones del arcediano de Écija Ferrán Martínez incendieron la situación. Este religioso arengaba y exhortaba a los sevillanos a la violencia antisemita al acusar a los judíos de “Matar a Dios y beberse nuestra sangre”.
La caótica
situación política del reino de Castilla con el vacío de
poder en la minoría de Enrique III complicó aún más la
situación al favorecer la anarquía y la inmunidad ante
los delitos. Tras estos sucesos la judería sevillana desapareció. Fue llamada Villa Nueva, sus sinagogas se convirtieron en iglesias: Santa Mª la Blanca, la Iglesia de Santa Cruz (hoy desaparecida), el Convento de la Madre de Dios y la Iglesia de San Bartolomé.
Poco después
los progroms se extendieron por diferentes ciudades
españolas como Córdoba, Toledo o Barcelona, lo que
terminaría con la desaparición de las juderías en el
reino de Castilla. Además provocó una gran migración
primero en dirección a Portugal y más tarde hacia el
norte de África. Aunque el holocausto es el episodio más negro de la historia de los judíos, no es el único, ya que persecuciones y progroms les han acompañado a lo largo de su historia. Se les acusó de todo lo acusable desde asesinatos rituales de niños a todo tipo de tramas como la que hoy os contamos. Ocurrió en la Francia del siglo XIV, cuando en 1321 los judíos fueron acusados de crear un bebedizo cuyo fin era asesinar a los cristianos. Se creía que mezclando sangre y orina humana, hierbas y una hostia consagrada y dejándolo secar, los judíos pretendían envenenar a los cristianos al introducir esta pócima en pozos y fuentes.
La denuncia
lo hizo un grupo de leprosos acusados del mismo delito
que culparon a los judíos de haberlos contratado para
ello. Resultado: leprosos y judíos ajusticiados o
expulsados del país.
Fuente:
QuHist/eSefarad
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