“¿Es posible el
perdón?”

por Guido Maisuls
Siempre pensé que el
perdón es la acción y el resultado de olvidarme de
la falta que ha cometido alguien contra mi o contra
los míos o dejar de tener en cuenta una deuda o una
obligación que otra persona tiene ante mi o ante
nosotros mismos.
"Somos como bestias cuando matamos, como hombres
cuando odiamos, más como Dios cuando perdonamos"
Autor desconocido
"Me mantuve en silencio mientras un joven nazi, en
su lecho de muerte, me pidió que fuera su confesor.
Y luego, cuando conocí a su madre, de nuevo preferí
guardar silencio a desilusionarla respecto a la
bondad natural de su hijo ¿Cuántos de ellos
mantuvieron silencio mientras veían pasar a hombres,
mujeres y niños judíos camino de los mataderos que
infestaban Europa? […] El meollo del asunto es, por
supuesto la cuestión del perdón. El olvido es algo
que sólo depende del tiempo, pero el perdón es un
acto de volición, y sólo el que ha sufrido está
cualificado para tomar esa decisión". "Si usted
hubiera estado en mi lugar... ¿qué habría hecho?"...
"El girasol. Los Límites Del Perdón" de Simón
Wiesenthal, sobreviviente del Holocausto.
En la noche más sagrada para el judaísmo, la de Yom
Kipur (el Día del Perdón), los fieles se ponen de
pie en la sinagoga y exclaman: "Señor, pido perdón
por todas las ofensas que pude haber cometido contra
cualquiera de mis semejantes, en hechos o palabras."
Una vez escuche algo que me pareció más que sensato
de boca de un personaje al que nunca alcance a
conocer y a comprender, John Fitzgerald Kennedy:
"Perdona a todos tus enemigos, pero no olvides sus
nombres"
¿Debemos pedir perdón por el Hambre y la Pobreza que
existe en el mundo? La persistencia de la pobreza y
la desigualdad en el mundo de hoy no se puede
justificar, la brecha entre ricos y pobres sigue
aumentando día a día. Hoy, más de 3.000 millones de
personas carecen de una vida digna a causa de la
pobreza y el hambre; el desarrollo sostenible en el
planeta está seriamente amenazado porque una quinta
parte de la población mundial consume
irresponsablemente, con la sobreexplotación de los
recursos naturales. El crecimiento económico
espectacular generado en los últimos años no ha
contribuido a garantizar los derechos humanos ni a
mejorar las condiciones de vida; al contrario, ha
aumentado la desigualdad y la injusticia hasta
niveles realmente escandalosos.
"Todo aquel que perdona a los que le causan dolor,
será perdonado por todos sus pecados"
(Rosh HaShaná 17a)
Me pareció muy lógica aquella respuesta del escritor
y pedagogo Jack Fuchs, sobreviviente de Auschwitz.
Ante la pregunta: "¿Es posible el perdón?" Y él
respondió: "¿A quién puedo perdonar? Nadie, ni una
ni tres veces me pidió perdón. Los asesinos no
tienen rostro, están ocultos y así lo estarán
siempre"
El pastor evangelista de Florida en los Estados
Unidos, Terry Jones, amenazó al mundo que iría a
quemar muchas copias del Corán y cuando le
preguntaron por otros libros confesó que no tendría
problemas en agregar al fuego también un par de
copias del esa obra judía, el Talmud.
A su vez Mahmoud Ahmadinejad, descubrió que la quema
del Corán es un "plan sionista", que lograra solo
"acelerar la caída y aniquilación de Israel"
¿Estos locos
incendiarios merecerán nuestro perdón?
Esta mujer tan admirable que es la canciller
alemana, Angela Merkel, declaro con natural
sinceridad y transparencia en un discurso ante el
Parlamento israelí que el Holocausto "llena al
pueblo alemán de vergüenza", y que por ello los
destinos de Israel y Alemania permanecerán siempre
unidos. Esto es para mí una forma ejemplar y digna
para pedir perdón.
Escribe Jack Fuchs en "La naturaleza de las
guerras": "En una conferencia en 1949, Jacques
Bernard Herzog: Las estadísticas de la historia nos
enseñan que desde 1496 A.C. hasta 1945, es decir,
durante 3441 años, no ha habido menos de 3173 años
de guerra, locales o generales, ni más de 268 años
de paz universal. Cerca de 9 mil tratados de alianza
han sido pactados durante el mismo tiempo. Cada uno
de ellos debía ser eterno; no han durado, por
término medio, sino dos años. El episodio de la paz
no es pues para el historiador sino el período de
incubación del microbio de la guerra, y el proceso
de Nuremberg se presenta entonces como una
improvisación, menos realista que generosa".
Ni Auschwitz, ni Maidanek, ni Hiroshima, ni los
Juicios de Nuremberg sirvieron de ejemplo o de
advertencia para los años que siguieron. Basta con
leer los periódicos para comprobarlo. En los últimos
sesenta años se han seguido cometiendo innumerables
atrocidades alrededor del planeta, violaciones a los
derechos humanos, crímenes de todo tipo,
justificados por argumentos insostenibles de toda
índole, que confirman la crueldad del ser humano
contra sus semejantes"
Y yo me pregunto: ¿Cuanto perdón se necesita
realmente para borrar tanta entupida, gratuita e
ilógica crueldad humana?
Dijo sabiamente y con gran practicidad el Dalai
Lama: "Si no perdonas por amor, perdona al menos por
egoísmo, por tu propio bienestar"
"Los musulmanes tienen el mismo derecho que
cualquiera a practicar su religión. Y eso incluye el
derecho a construir un lugar para la oración y un
centro comunitario en propiedad privada en el Bajo
Manhattan". "No fue una religión la que nos atacó,
fue Al Qaeda" Barack Obama.
¿Será su gran sentido del perdón o simplemente una
acentuada tolerancia religiosa?
Leí hace un tiempo un esclarecedor comentario del
Rabino Daniel Oppenheimer: "En muchos Majzorim de
Iom Kipur se encuentra al comienzo un rezo conocido
como "Tefilá Zaká", o sea una Tefilá pura. ¿En qué
consiste esta Tefilá? En uno de sus pasajes se pide
al Todopoderoso que en caso de que hubiera herido a
alguna persona sin saberlo, que esa persona haya
perdonado lo que uno le hizo. Al mismo tiempo, quien
dice la Tefilá, expresa que él perdona a toda
persona que le haya cometido un mal a él"
Hace un tiempo el ex cardenal Joseph Ratzinger y
actual Papa Benedicto XVI (refiriéndose al Santo
Oficio y a la Inquisición) pidió perdón a Dios por
los cientos de miles de personas que la Iglesia
quemó en la hoguera o condenó a la muerte por otros
medios, en los siglos pasados.
En 1992, Juan Pablo II rehabilitó a Galileo Galilei,
condenado por la Inquisición hace 381 años por haber
afirmado que la Tierra gira alrededor del Sol.
Galileo evitó la hoguera arrepintiéndose y abjurando
ante los tribunales eclesiásticos, pero pronunció
después la famosa frase "Eppur si muove" ("Y sin
embargo, se mueve") ratificando su acertada teoría
heliocéntrica. ¿Perdonara Galileo Galilei?
Al mediodía del domingo 26 de marzo del 2000 en
Jerusalén: un venerable anciano vestido de blanco,
deposito en una de las grietas del Muro de los
Lamentos un papel que decía: "Dios de nuestros
padres, Tú has escogido a Abraham y a su
descendencia para que tu Nombre fuese llevado a las
gentes. Estamos profundamente apenados por el
comportamiento de cuantos en el curso de la historia
han hecho sufrir a estos, tus hijos y, pidiéndote
perdón, queremos comprometernos en una auténtica
fraternidad con el pueblo de la Alianza" Era Juan
Pablo II.
Como siempre el genial Jorge Luis Borges nos
sorprende en su Elogio de la Sombra:
Abel y Caín se encontraron después de la muerte de
Abel. Caminaban por el desierto y se reconocieron
desde lejos, porque los dos eran muy altos. Los
hermanos se sentaron en la tierra, hicieron un fuego
y comieron. Guardaban silencio, a la manera de la
gente cansada cuando declina el día. En el cielo
asomaba alguna estrella, que aún no había recibido
su nombre. A la luz de las llamas, Caín advirtió en
la frente de Abel la marca de la piedra y dejó caer
el pan que estaba por llevarse a la boca y pidió que
le fuera perdonado su crimen.
Abel contestó:
-¿Tú me has matado o yo te he matado? Ya no
recuerdo; aquí estamos juntos como antes.
- Ahora sé que en verdad me has perdonado -dijo
Caín-, porque olvidar es perdonar. Yo trataré de
olvidar.
Abel dijo despacio:
-Así es. Mientras dura el remordimiento dura la
culpa.
"Perdona siempre a tu enemigo. No hay nada que le
enfurezca más". Oscar Wilde
Mi sentido repertorio del perdón huye velozmente de
mis papeles cuando hace pocos días en la
inauguración de la Asamblea General de la ONU, el
Presidente de Irán, Ahmedinajad, tuvo ese raro honor
de manifestarle a la honorable asistencia y al mundo
todo su odio y malos augurios sobre ese mismo pueblo
de Israel: "El estado sionista debe ser borrado del
mapa ya que es el responsable de todos los males del
Planeta, tienen que desaparecer porque son una mala
raza". Y como broche de oro un abigarrado público se
puso de pie para aplaudir tan espantoso discurso.
Me siento completamente consustanciado con el
sobreviviente del holocausto Elie Wiesel cuando
manifiesta "El presidente Mahmoud Ahmadinejad de
Irán es una amenaza para la paz mundial y no debería
estar acá en Nueva York. Su lugar es en una celda de
una cárcel de las Naciones Unidas," "El no es
Hitler, nadie es Hitler, pero él quiere seguir los
pasos de Hitler y eso lo hace un archi criminal"
Aquí mis sentidos sentimientos de perdón, en estos
días tan especiales del año, entran en violenta
colisión con la terrible realidad que nos circunda.
Hace un año atrás, un terrorista palestino que
conducía un vehículo BMW negro atropelló fríamente a
transeúntes en la plaza Tzáhal de Jerusalén, cerca
de la puerta de Iafo. Este representante del odio se
subió a la vereda para atropellar a un grupo de
soldados de la Brigada de Artillería, que estaban de
visita en la ciudad capital para las plegarias
nocturnas de Slijot (pedidos de perdón), en vísperas
de las festividades de Año Nuevo.
Evidentemente vivimos
en un loco mundo plagado de trágicas contradicciones
y muy escaso sentido del perdón.
Y a modo de conclusión y con mi más sentida
sinceridad, te solicito a ti, querida/o amiga/o, tu
verdadero y sentido Perdón. Si con mis escritos,
opiniones y pareceres pude haberte ocasionado algún
daño o falta y si fuera realmente así, estoy
profundamente convencido de que estuvo fuera de mi
conciencia y cuento desde ya con tu generosa
absolución.
Fuente: Cartas desde Israel