El papa que mandó quemar el Talmud

El 12 de agosto de 1553, el papa Julio III mandó
confiscar y quemar todos los ejemplares del Talmud
en Italia, en las ciudades bajo su potestad. El
decreto se ejecutó el 9 de septiembre de 1553
(cuando se celebraba Rosh Hashana).
El Talmud, palabra que significa "enseñanza" es la
compilación de toda la tradición judía exotérica, en
particular de la ley mosaica o Torá. Se distinguen
en ella el Hala, la discusión de la ley y la Haggada,
o instrucción.
La decisión del Papa fue un desenlace de la
actividad de la familia judía Nasí en Italia, que
había desembocado en lo que se llamó "mesianismo
práctico" o intento volver a Eretz Israel a fines de
la Edad Media europea.
25 años antes había fracasado un plan del rabí Jacob
Birav de recrear el Sanedrín o corporación de los
sabios de Israel. Nasí era favorito del sultán turco
Solimán el Magnifico. Era el ex marrano de Portugal
Juan Migues, que en aquellos tiempos llevaba el
nombre hebreo de José Nasí, usando además el titulo
honorífico español y portugués de "Don" (dueño).
Entre los expulsados de España en 1492 que fueron
convertidos a la fuerza en Portugal en 1497,
ocupaban un lugar destacado los hermanos Francisco y
Juan Mendes, que dirigían comercios y negocios
bancarios en Portugal y Flandes.
Juan Migues estaba emparentado con esta familia y
participaba de sus negocios. Cuando muere Francisco
se hace cargo de la dirección de la firma su viuda
(Gracia, en hebreo "Jana").
Jana era una mujer fiel al judaísmo a pesar de
pertenecer oficialmente al catolicismo. Doña Gracia
busca la oportunidad de retornar a la fe de sus
antepasados, lo hace con cautela y paciencia.
Pasaron 16 años hasta que Gracia se transformó en
Jana. Le costó un viaje por todo Europa occidental y
casi toda su fortuna, pero logró sus propósitos.
Jana como así Juan Migues que era su sobrino y luego
yerno, pasaron oficialmente al judaísmo.
En el camino de retorno al judaísmo, Juan luchó
contra la Iglesia y con la inquisición, justo en la
época que el catolicismo peleaba por su existencia
contra la reforma luterana, que separó del papado a
gran parte del imperio germano.
Por esto la iglesia toma una línea reaccionaria, se
fundan las órdenes de los jesuitas (1534) y teatinos
(1542), que persiguen toda desviación, toda herejía
y por supuesto a otras creencias.
En 1536 Gracia Mendes logra trasladarse de Lisboa a
Amberes, que se halla bajo el dominio de Carlos V.
La familia Mendes, tiene destacada labor en las
cortes de la gobernadora de los Países Bajos, María,
hermana de Carlos V, pero el secreto que aun siguen
fieles al judaísmo y noticias de la ayuda económica
que prestaron a los marranos que se reintegraron a
la fe judía, llegan hasta Carlos V, que comienza a
perseguir a Gracia. Esta logra huir a Venecia donde
se establece en 1549 bajo el nombre cristiano de
Beatriz de Luna.
Mientras tanto Juan Migues logra establecer buenos
contactos con la corte otomana, donde acude en su
ayuda el médico judío del sultán, Moisés Hamón.
Cuando el Senado de Venecia quiere detener a Grecia,
se interpone el gobierno turco y la dejan salir
rumbo a Turquía. Llegan a Constantinopla en 1552,
donde Juan Migues se convierte en José Nasí, y
Beatriz de Luna en Jana Mendes.
Desde ese momento la casa Nasí se convierte en
centro de los intereses judíos y especialmente
marranos de todo el mundo. Poco tiempo después la
casa Nasí se ve obligada a entrar en lucha con el
poder del mismo Papa, debido a la situación de los
marranos en el estado papal. La expulsión de España
y el descubrimiento de América, coinciden con la
cima del renacimiento que purificó un tanto el
ambiente y llevo al trono papal a algunos humanistas
que se ocupaban mas del arte y edificios que de
controversias religiosas.
Alejandro VI y sus sucesores Julio II, León X,
Clemente VII y Pablo III eran papas tolerantes que
en su mayoría tenían médicos judíos, aunque de tanto
en tanto promulgaban bulas contra los judíos, el
estado de los judíos en los estados papales era
llevadero. Para la lucha contra la reforma, se
organizaron las ordenes monásticas de los jesuitas y
teatinos, que influyen para terminar con la
tolerancia papal.
El concilio de Trento (1545-1563), ejerce una fuerte
presión sobre el papa Julio III, y cuando tres
renegados (Jenan de Polonia, José Moro y Salomon
Romano), presentan la acusación contra el Talmud, el
papa debe pasarla a la Inquisición, que dicta que el
Talmud debe ser quemado.
El 9 de setiembre de 1553 (justo en Rosh Hashana)
son quemados en el Campo de Fiore 100 folios del
Talmud y el 12 del mismo mes se ordena confiscar y
quemar todos los ejemplares del Talmud existentes en
Italia. La situación empeora cuando el gran
inquisidor Pietro Caraffa, fundador de la orden de
los teatinos, se convierte en el papa Pablo IV y
renueva todas las disposiciones antijudías que no
fueron aplicadas durante el periodo de los papas
tolerantes, encierra a los judíos en el ghetto de
Roma, clausura las sinagogas dejando solo dos en
Roma y una en cada ciudad bajo su dominio.
Sin duda Pablo IV no iba a dejar que en Ancona, que
se hallaba bajo su domino, miles de marranos
vivieran libremente su judaísmo. Da una orden
secreta para que se arreste a todos, pero pudieron
huir a tiempo a Pesaro y Ferraro. Pero fueron
apresados unos cien judíos, que corrían peligro de
ser ultimados. A raíz de esto interviene la casa de
Nasí de Constantinopla. José Nasí consigue que el
sultán exija al papa la liberación de los judíos,
aduciendo que son súbditos turcos.
La amenaza del sultán es tomada en serio, porque de
otra forma se hubieran llevado represalias contra
los mercaderes cristianos en Turquía. Aun así 24
fueron muertos en la hoguera. Jana Mendes y José
Nasí entran en lucha contra el papa Pablo IV.
Comienza un boicot de los judíos de Turquía contra
el puerto de Ancona, los rabinos de Salónica, se
proclaman contra los judíos que comercian con
Ancona. El senado de Ancona le comunica al papa que
el boicot puede arruinar la ciudad, se entra en
conflicto.
A raíz de esto se temen represalias contra los
judíos de Ancona, pero se llega un arreglo, se deja
de lado el boicot a cambio de permitir que los
judíos de Ancona puedan trasladarse al puerto de
Pesaro, cuyo duque los acepta gustosamente,
esperando que el trafico marítimo de oriente pase
ahora por Pesaro y no por Ancona.
Poco tiempo después, José Nasí recibe como tributo
del sultán la ciudad destruida de Tiberíades y sus
alrededores. A raíz de esto , se fomenta la
población de la zona por parte de judíos de Europa,
como objetivo final la restauración de Eretz Israel.
Como curiosidad, se plantan moreras, para alimentar
gusanos de seda, para permitir el desarrollo de la
industria de la seda. Comienzan a trasladarse
multitud de judíos de Europa hacia la tierra
prometida. La conmoción del mundo judío es tan
grande que veían a todo esto como el "comienzo de la
redención".
Por el apellido Nasí muchos dedujeron que Don José,
pertenecía a la dinastía de David, lo que
profundizaba los sentires mesiánicos. Pero todo
fracasó, los residentes árabes molestaban, y a José
Nasí se le enfrió el entusiasmo.
En 1566 asciende al trono otomano Selim II, que es
muy amigo de Don José , y lo eleva al rango de duque
y empieza a tener parte activa en las decisiones de
estado. Cuando los habitantes protestantes de
Holanda se rebelan contra Felipe II de España, José
Nasí les envía una carta donde les promete ayuda.
El jefe de la insurrección el príncipe Guillermo de
Orange le pide a Nasí para que convenza al sultán
que le declare la guerra a España. Turquía entra en
conflicto con España y aunque sufre una cruel
derrota en Lepanto, Holanda quedará libre y servirá
de asilo a los marranos y judíos.
Por el tratado de Utrecht de 1579 Holanda proclama
su tolerancia religiosa y en 1593 llega a Amsterdam
el primer grupo de criptojudios dirigidos por Jacobo
Tirado.
Por consejo de José Nasí, Selim II le declara la
guerra a Venecia y le arrebata la isla de Chipre ,
de la cual debía ser declarado rey, pero , tras la
muerte de Selim II Nasí es alejado de los asuntos de
estado y su puesto será ocupado por otro judío:
Salomón Askenazi.
De un trabajo de Mario Saban