¿UNA PÁGINA DEL
TALMUD EN EL QUIJOTE?
HUMBERTO SILVA NOS CONTÓ
ACERCA DE ESTE HALLAZGO, EL DOMINGO PASADO EN EL ESTADIO.
por Lilian Rotter
La tarde helada del domingo pasado invitaba a quedarse
resguardado en la casa, lo más abrigado posible, pero la charla a la
que habían convocado en el Estadio Israelita, el Centro de
Profesionales Judíos Martin Buber y la Brit Kadima Hanoar Hatzioní,
resultaba demasiado atractiva como para ceder ante la fría condición
climática.
Y fue así que apenas pasadas las 17:30, el Señor Humberto Silva
comenzó su disertación sobre el autor de “Don Quijote de la Mancha”,
sobre su obra, y acerca de los argumentos a favor de un Cervantes y
Saavedra cabalista y para remate, judío.
"Miguel era un joven muy idealista y por tanto, inconformista con la
sociedad donde se hallaba. Aproximadamente a los 20 años, se le
ocurrió tener una discusión con un noble en España, de la cual
salieron algunos moretones y magulladuras, pero donde lo mayor
gravedad constituyó que fue juzgado por éso, y la sentencia
acordada, fue cortarle la mano derecha. De manera que la única forma
de evitar “el pequeño problema”, fue inscribirse como voluntario en
la Armada de España, e ir a pelear contra los moros que estaban
invadiendo por Grecia hacia arriba. Estando en Italia, en plena
Batalla del Lepanto, a Cervantes le fue perforada su mano
izquierda.... Suerte que fue la izquierda, pues el era diestro para
escribir. No obstante lo sucedido, Miguel insistía en querer seguir
allá, pero tras darle 15 ducados y una medalla de premio por su
buena acción durante la guerra, lo devolvieron a España, y en su
vuelta, lo pescaron los moros, y lo metieron preso. Quizás en las
noches interminables sin luz, y dentro de una celda estrecha, la
noche, al borrar sus paredes, lo transportaba al universo y tuvo
mucho tiempo para encontrarse con la vida y pensarla.
Harold Bloom, profesor de Yale en USA, plantea que existen en el
mundo dos libros sapienciales: la sapiencia de la Biblia, que
incluye la Torá y algunas secciones del Nuevo Testamento, y la
sapiencia del Quijote de la Mancha.
Curiosamente, la Sabiduría de la vida está enfocada en las dos
obras, desde distintos puntos de vista.
Mientras que la Torá enfoca la sabiduría de la Vida a través de
episodios físicos de gente que habiendo hecho alguna cosa, pudo
haberla hecho mejor, y de allí sale la enseñanza, en el caso del
Quijote es al revés.
En el Quijote, parte de la enseñanza, parte del sueño, para chocar
con una realidad inclemente. Ese choque del idealismo está plasmado
en Doña Dulcinea, que para Don Quijote era la señora de sus sueños,
y para la realidad, era la mesonera llamada Aldonza.
Corrían tiempos de un régimen de terror religioso en España; al país
no le iba bien económicamente. A alguien había que echarle la culpa,
y así nació la persecución y el meter la mano en el bolsillo a los
de acá y los de allá, acciones que, según dicen, contribuyeron a que
hubiera una “holgura económica” en tierra española, durante los
Reyes Católicos.
En medio de este ambiente, existía toda una judería, que queriendo
ser judía, no podía ser judía, la obligaban a no serlo, y a estar
junto a los cristianos. En las iglesias, colocaban a la derecha a
todos los “patrocinantes católicos de las Iglesias”, y al lado, para
que los conocieran bien, estaban “los Cristianos Nuevos”. En esa
situación, ser “cristiano nuevo”, no era de lo mejor.
De lo que yo sé, no hay ningún papel en ninguna iglesia o sinagoga
conocida, donde salga registrado, Miguel de Cervantes y Saavedra. El
nombre y la familia de Cervantes, parecen haberse perdido en la
Antigüedad.
Curiosamente, siguiendo con la historia, dos años atrás, en
Nicaragua, un profesor judío de Humanidades, un estudioso que leía
la Torá, el Talmud, las discusiones de los Sabios, etc,
repentinamente se halló frente a una página del Talmud, que estaba
enteramente metida en El Quijote.
Dije antes que para muchos, empezando desde luego con Harold Bloom,
y entre los que también me cuento, la percepción es que la sabiduría
del Quijote, está expresada con metáforas, con palabras.
Se explica, antes de comenzar el libro, cuando Don Quijote dice de
Dulcinea...”la importancia está en que, sin verla, habéis de creer,
afirmar, jurar y defender…” Llama poderosamente la atención, porque
en esta primera parte, está hablando de nuestra Fe. Es curioso, pero
lo seguiremos tocando más adelante.
En los tiempos que transcurrían, ser “Don”, era fundamental, y era
un “título” que solo era otorgado por el Rey, o sus sucursales, los
Duques, los Marqueses, a quienes podían pagar por obtenerlo. Así,
podemos decir que Miguel de Cervantes, era un “Don Nadie”, porque no
estaba entre la gente del Rey. ¿Pero, qué hizo? Edificó a un hombre
que andaba a caballo, “desfaciendo” entuertos, un hombre con una
armadura, que peleaba como los caballeros, que usaba una espada,
pero que realmente no era un “Don”.
Noten ustedes que “el Quijote”, por definición, es “un idealista, un
iluso, soñador, utópico, visionario, imaginativo y quimérico”.
¿Qué caballero era así?
Al Quijote lo mueven: la ilusión, el deseo, el anhelo, el ansia, la
aspiración y la pretensión.
Obtiene fuerzas de: la confianza, la seguridad, la esperanza, la
creencia, la Fe y su íntima convicción.
Y entrega: mimo, ternura, terneza, cariño y dulzura..
Mediante: el piropo, coqueteo, galanteo, flirteo, zalamería,
arrumaco y melindre”.
Y esperaba...ser amado.
Y esperaba… caricias de amor.
Esperaba… el roce de una mirada de amor.
Esperaba... el contacto y el encuentro con el objeto de sus amores.
Y todos los libros fueron buscando el objeto de sus amores. El
Quijote, observen entonces, que es
“nuestra vida”, la vida de cualquiera de nosotros. Todos vivimos
esperando, persiguiendo utopías, algunos las hemos dejado, otros,
aún las tenemos, pero de todas maneras perseguimos una utopía,
amamos una utopía. A lo mejor, en aquellos tiempos de cárcel,
Cervantes sintió la necesidad del Amor, y entendió que por sobre
todo, estaba el Amor.
Trataremos de adentrarnos en esa aparente irracionalidad de
Cervantes, (cuya biografía está encarnada en el Quijote), esa
irracionalidad con la cual actúa, que no va más allá de la
irracionalidad de nuestra vida al perseguir siempre una ilusión de
amor. El es llevado a la irracionalidad por el Amor, dentro de una
realidad donde el Amor no existía.
Creo que Cervantes quiso hacer la justicia de su cruzada,
escribiendo un libro donde el protagonista sería un guerrero como
él, con la diferencia que no sería un soldado, no seria parte de una
multitud asesina, como lo había sido el autor cuando peleó, sino un
caballero andante y enamorado que lucharía por el bien, defendiendo
a todo aquel que fuere abusado por personas mal nacidas en una
sociedad injusta. Realmente, hoy es muy difícil creer que un
caballero andante, pudiera ser confundido con un soldado de una
compañía, de un regimiento, con cientos que van irracionalmente a
matar.
Esto
me ha permitido sentir que El Quijote no es solo la obra cumbre de
la Edad de Oro Española, sino que es una obra inmortal de la
Sabiduría Universal; y también me ha llevado a sentir, como la moral
de esa ignorancia que quema libros en la calle, y nos lleva a
terribles depravaciones, como ocurrió en la Shoá, son una falta
enorme de AMOR.
Aquí vale recordar que La santa Inquisición que de santa no tuvo
nada, logró su auge criminal durante el reinado de los reyes
Católicos incluyendo la época de Cervantes, por lo cual el escritor
se cuidó mucho de no caer en sus manos. Sin embargo, crípticamente,
en el Quijote, dejó imperecederos y hermosos mensajes para el futuro
e hizo una descripción y una critica de todo lo que sucedió en esa
época. Dentro de lo inhumano de ese esquema social, Don Quijote
fuera y en el interior de su pueblo, es un humanista enamorado que
siempre va en busca de algo no definido pero que el destino le hará
llegar, y que en su falta de razón, al no entender la maldad o los
exilios, nos muestra increíbles mensajes éticos, que son crípticos
si se los compara con la sabiduría de la cultura ancestral española,
expresada con dichos que Cervantes colocó en boca de Sancho, y que
son de creación Cervantina, de interpretación Cervantina, o
simplemente una recopilación folklórica del propio autor, que no
habían sido escritos antes de Cervantes.
Don Quijote no se rinde ni es jamás vencido, porque lo lleva la Fe.
Don Quijote nunca fracasa, porque lo lleva la Fe. Don Quijote le
dice a Sancho que debe ser “adelantado”, que nunca se contente con
ser menos, o con solo ser. Lo mismo que nos dicen las Escrituras,
que siempre la meta de hoy debe estar más alta que la anterior.
El prólogo casi termina con esta frase textual de la Torá:
“…pues pódeis poner: El gigante Goliat fue un filisteo a quien el
pastor David mató de una gran
pedrada”. Se trata no solo de admirar la acción de David. Cervantes,
con estas palabras, te vuelve a pedir que seas un “adelantado”,
porque solo así lograrás, todo lo que aspiras lograr.
Te dice que si tus deseos anulan a tus miedos, lograrás lo que sea.
El vio gigantes donde existían molinos, fue apaleado por los
gigantes, que además le rompieron y le quitaron la lanza, pero él no
se fue derrotado.
Mas aún, le dijo a Sancho: “Yo me recuerdo que un caballero español
habiéndosele roto la espada, desgajó de una encina un pesado tronco,
con el que hizo tales cosas aquel dia…”.
El Quijote se alimentaba los viernes con lentejas, comida que coció
Jacob y comió Saúl… ¿Después del rezo de Shabat? Los sábados le
tocan tristezas y quebrantos- ¿al leer la Torá? Al comentar sólo la
Torá? y el domingo, fiesta cristiana, “algún palomino, por
añadidura”; curiosamente, como regalo extra, el domingo comía carne.
Cuando existen tantas casualidades en lo que sea, lo que sea, deja
de ser casual. En El Quijote, como en la Torá, nada es casual, todo
tiene un sentido, todo tiene un por qué, más está escondido, es
críptico; solo un corazón bienaventurado puede conocer el bien y
saber separarlo del mal, solo un corazón afortunado, podrá entender
los mandatos de D/os.
En aquella frase que leí al comienzo: “la importancia está en que
sin verla, habéis de creer, afirmar, jurar y defender…”, habla de lo
que
D-os nos pide como entrega de amor hacia nuestros semejantes, hacia
nuestro mundo y todos los mundos.
Dice el Quijote: “La razón de la sinrazón que a mi razón se hace, de
tal manera mi razón enflaquece, que con razón me quejo de vuestra
fermosura”.
¿Está
hablando el Quijote de Dulcinea, o es un diálogo entre su razón y su
Amor a D/os? ¿Es Ese el D/os que pone ante nosotros “encantamientos,
pendencias, batallas, desafíos, heridas, requiebros, amores,
tormentas y disparates imposibles”? Y nuestra misión¿ es acaso huir
de la vida o enfrentarla, sin temor a morir, que es un volver a
vivir?
Lo primero que hizo antes de salir de caminar, fue limpiar unas
armas, que habían sido de sus bisabuelos.
¿No es acaso la Torá la enseñanza legada por nuestros antepasados,
padres, abuelos, bisabuelos y toda la gran familia en nuestro mundo?
Esas armas que limpiaba el Quijote no estaban en el pozo de la
venta. Esas armas estaban en el corazón del Quijote, y allí, en el
pozo de sus recuerdos, sólo, las honraba, como siempre lo hacia.
La Torá nos cuenta historias con personajes muy humanos a los que
les suceden cosas buenas y cosas malas, cosas de la vida. Analizando
estos hechos obtenemos enseñanzas de Amor.
El Quijote es un personaje muy humano que solo desea hacer el bien,
lo que casi siempre le resulta mal. Analizando estos hechos, también
obtenemos enseñanzas para dar Amor.
La Torá nos dice que para creer hay que tener Fe y Amor. Don Quijote
nos dice que solo se tiene Fe, si se cree en el Amor.
La Torá nos dice: “Y hablare con El palabras estudiadas” y también
nos dice, “el Estudio y la aflicción son de la carne”.
Don Quijote nos dice que debemos “ser adelantados”, que hemos de
estudiar para comprender y así progresar.
He entendido la importancia que tiene la Sabiduría, cuando es capaz
de volar junto con el Saber. Son
dos cosas distintas las que habla el Quijote. La Sabiduría no es
sinónimo del Saber. Y también he entendido la importancia que tiene
la Fe cuando camina junto al Amor.
Y ustedes se estarán preguntando: ¿Y dónde está el Cervantes
cabalista?
Y yo les respondo que todo el Quijote es cabalista.
¿Qué vino realmente a buscar Cervantes en Toledo, la más profunda
cuna de la Cábala, y donde vivió desde 1600 a 1603? Toledo, donde su
judería, también la más antigua de España, todavía permanecía
rebosante de misterios, pese a que los judíos habían sido expulsados
de España. ¿No fue allí donde Maimónides tuvo problemas no solamente
con los Reyes Católicos, sino también con sus mismos hermanos de
religión, por estos temas cabalísticos?
Algunos estudiosos piensan que Madrid y Toledo- Madrid donde estaban
los Reyes Católicos, y Toledo donde se desató una de las peores
persecuciones de la Inquisición-, son “la Mancha” de España, y
estamos hablando de quien fue “el Caballero de la Mancha”.
Continuemos… ¿Qué otra cosa eran que judíos camino del destierro los
“prisioneros encadenados” que liberó Don Quijote?
¿Quién era realmente este Cervantes de Saavedra cuyo significado
cabalístico pareciera ser “sirviente del saber”? En francés, «
servant de savoire »... Cervantes de Saavedra. Curioso…
Estas interrogantes, salvo que aparezcan hoy documentos ignorados,
no se pueden responder con exactitud, aunque si se puede deducir
de la lectura sesgada del Quijote, que Cervantes era un iniciado en
los secretos de la Cábala, y no uno de los menos importantes, pero
también de otras fuentes de conocimientos de tradiciones más
remotas.
Que
fuera cabalista lo sostiene documentación de la celebre Hispanista
Dominique Aubier, en su libro “Don Quijote, Profeta y Cabalista”.
Aubier, considera no solo que Cervantes era un eminente estudioso de
la Cábala, sino que estaba imbuido de la creencia en su misión
profética. Como la de Ezequiel en tiempos del éxodo babilónico, dice
Aubier, la misión en el Quijote, era alimentar la esperanza de
aquella parte del pueblo judío que permanecía soterrada y
atemorizada en el país desde hacía tantos años.
Algunos investigadores explican por qué durante la famosa y atroz
quema de libros, el Quijote salva la obra “Amadis de Gaula”, y lo
interpretan así: AMADIS, “Amado”, o lo que es lo mismo, el Mesías
que rescatará al pueblo judío, y GAULA, la GUEULA, es decir, la
redención futura.
¿De qué trata “Don Quijote de la Mancha”? Curiosamente, se refiere a
un caballero cuyos libros de caballería nadie conoce, y le queman el
libro que era El Amor y la Esperanza del Futuro.
Es tan solo una de las tantas sugerencias que caben dentro de un
libro tan sumamente rico cual es El Quijote. Entran muchas más.
Cervantes fue sin duda cabalista, pero en la grandeza de su espíritu
hay lugar para otras calificaciones, entre ellas, la del hombre que
desea universalizar una experiencia sagrada, superando las
limitaciones doctrinales de las tres religiones del Libro, nombradas
también en el Quijote, la Judía, la Musulmana y la Católica,
fundiéndolas en una sola confraternidad sin dogmas. Fue también ésta
una de las luchas de Don Quijote.
¿Era Cervantes Judío?
Con conocimiento de causa, les respondo. Si él no fuera judío, si él
no hubiera entendido, hablado y comprendido el hebreo,¿cómo habría
podido copiar una página completa del Talmud en el capitulo VI del
Quijote, como lo probó el cervantino judío, el profesor Bernardo
Baruch? Es algo que escapa a mi comprensión.
Y es que no es solo una página. El Quijote es una inmersión en la
Cábala y en el pensamiento y sentir de nuestra Torá.
Para terminar, yo creo que los dos mayores libros sapienciales que
existen en el mundo, de acuerdo a tantos expertos, son la Torá y Don
Quijote de la Mancha, por lo cual vale la pena que éstos sean
conocidos y estudiados.
A veces con leer cinco o seis frases, a uno le basta para pensar
mucho…"
A continuación de la disertación de Silva, Humberto Narváez
compartió una experiencia que le sucedió en el barrio judío de
Sevilla hace cuatro años. Habiendo sido invitado para cantar allí,
coincidió que hubiera un encuentro muy importante donde tuvo la
oportunidad de escuchar a muchos expertos de excepcional calidad
intelectual, El tema era Miguel de Cervantes y Saavedra. Varios de
ellos, cristianos de corazón, de tomo y lomo, les daba un poco de
pena hablar del tópico, pues estaban llegando a conclusiones que no
les hacían muy felices. Dentro de los archivos guardados de los
nobles de esa región, entre las que estaban las actas de bautismo de
gente de linaje, muchos conocidos incluso acá en Chile, habían unos
cuantos de los que no habían podido encontrar información completa.
Entre estas personas, comentaron los asistentes,“no haber hallado el
acta de bautismo de Miguel de Cervantes y Saavedra”.
Uno de los maestros insignes de esa conferencia y esa discusión
acotó: “Entonces, yo puedo concluir que esas personas cuya
información no ha sido confirmada, “lamentablemente también eran
judíos”.
“Me quedé pasmado”, dice Narváez, “pues esta gente catalogaba el
hecho como algo penoso, triste… ¿Cómo era posible que personas
españolas tan importantes de la época también estuvieran “infectadas
con el virus del judaísmo”…?”
Tres canciones entonadas por Humberto Narváez a capella, melodías
cercanas a la época del Quijote, le dieron un toque y un final
especial a esa tarde plena de cultura, anécdotas y reflexiones
dejadas como tarea.
Felicitaciones a los Amigos del Centro de Profesionales Martin Buber
y en esta ocasión también, a Brit Kadima Hanoar Hatzioní, por tan
gratificante actividad.
NOTA:
En
la página "Misceláneas" podrá encontrar la conferencia del profesor
Bernard Baruch, titulada:” Una Página del Talmud en el Quijote”.
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