Premiado por el Estado rumano en el 2006, y en Francia en 2007,
Mihaileanu analiza todas las ideas de sus películas con su
padre, quien se ha convertido en un asesor de confianza.
Mihaileanu ha atraído críticas por su uso del humor porque
algunas personas piensan que no corresponde, en producciones
acerca de las sociedades totalitarias.
Su padre aprueba todas sus películas, dice, "les ama. Porque él
es subjetivo.
Él es un padre judío
El director de cine Radu Mihaileanu no podía comprender cuando
era un niño porque su abuela, que vivía con su familia, cocinaba
separadamente su comida con sus cacerolas y vajilla. Pero cuando
tuvo cinco años comprendió súbitamente. Su padre, Ion le reveló
a la familia su secreto: Los Mihaileanu eran realmente Buchman.
Ion en realidad se llamaba Mordejai. La familia era judía, la
abuela mantenía el kasher y varios miembros de la familia habían
muerto en el Holocausto. Mordejai Buchman, un periodista, había
cambiado su obvio nombre judío por uno típicamente rumano cuando
escapó de un campo de trabajo rumano dominado por los nazis,
durante la Segunda Guerra Mundial. Luego de la guerra mantuvo su
falsa identidad, porque tanto bajo el nazismo como el comunismo
ser judío no era bueno ni para la salud ni para ningún trabajo.
Ese día, cuando tenía cinco años, determinó el resto de su vida,
porque de ahí en adelante, todo cambió para él. También fue una
mentira lo que le ayudó a dejar Rumania. Era un aspirante a
actor que dirigía una obra clandestina en el Teatro Idish de
Bucarest, sobre una pareja real del Siglo XV que era en realidad
un solapado ataque contra el matrimonio presidencial Ceausescu,
asesinado a manos de sus compatriotas luego del derrocamiento
del régimen comunista de Rumania en 1989. Esta era una de las
varias obras que había ayudado a producir contra el gobierno.
En un Estado policial donde toda crítica estaba prohibida era
muy peligroso para Mihaileanu permanecer allí, “tienes que
abandonar” le advirtió su padre. El hubiera dejando, no se
consideraba ningún héroe, pero necesitaba ser libre, si
continuaba por ese camino iría a prisión. A los 22 años solicitó
una autorización para ir a Israel en una corta visita, esa era
otra mentira porque no pensaba retornar. Luego de una corta
estadía en Israel se mudó a París, donde estudió en el Instituto
Superior de Estudios Cinematográficos, trabajando como asistente
de prominentes directores hasta llegar a dirigir sus propios
films.
Cada película de Mihaileanu está influida por su visión de
marginado, de alguien que ve las cosas desde afuera. Mihaileanu
dice que al igual que su padre, que era comunista bajo el
nazismo y disidente bajo el régimen comunista rumano, también él
es un marginado, anticomunista en su país e inmigrante en
Francia. Como residente en París y director de películas
exitosas, ha escrito y dirigido una serie de films centrados en
mentiras, o en falsas identidades, tratando de escapar de una
vida para encontrar otra mejor, en un abordaje propio del humor
judío. En el Tren de la Vida, en el cual los habitantes de un
shtetl tratan de sobrevivir haciéndose pasar por nazis y
deportados, tratando de salvarse y Ser Digno de Ser, en el cual
un niño cristiano, etíope, de 9 años escapa de la miseria en un
campo de refugiados sudaneses al unirse con otros judíos
etíopes, al traslado secreto israelí en la Operación Moisés.
El tema de la identidad – verdadera o falsa – es también central
en un nuevo film, El Concierto. Se basa en la historia de un
prominente director de orquesta en Moscú, quien perdió su
trabajo durante el comunismo porque no quiso echar a sus músicos
judíos, reuniéndolos luego, fingiendo ser la Orquesta Bolshoi,
para tocar un concierto en París .
Mihaileanu se rehúsa a usar al apellido verdadero de su padre,
porque hacerlo sería como estar "matándolo " "Yo le dije: 'No te
preocupes, nunca olvidaré que soy Buchman.' Y mis chicos también
lo saben, si quieren cambiarlo pueden hacerlo. Pero nosotros
somos judíos y todos lo saben, así que ese no es el problema”"
Antes de la Segunda Guerra Mundial, había alrededor de 800.000
judíos en Rumania. Hoy, dice Mihaileanu hay solo 4,000. La mayor
parte de las sinagogas son museos, los judíos que han quedado
son mayoritariamente ancianos porque los otros no están". Las
actitudes del país hacia los judíos han sido siempre "complejas"
dice . Cuando estaba creciendo bajo el régimen de Ceausescu "no
había judíos dentro del gobierno ni en sus empresas, los dejaron
afuera, por lo que era muy difícil tener éxito o ascender
socialmente siendo judío" Por otro lado no había un
"antisemitismo abierto, frontal porque este era el único país de
Europa Oriental de los países comunistas que mantenían
relaciones con Israel, cierto número de judíos rumanos fueron de
visita o como inmigrantes a Israel cada año " era un intercambio
por dinero y condiciones comerciales con los Estados Unidos",
dijo "así que esto era bueno para nosotros." Mihaileanu contó
que en su familia actualmente no hay secretos, sus chicos están
relacionados por su educación con sus raíces e identidades
judías, con las historias familiares y las identidades
escondidas. El director dice que en todas sus películas la gente
miente, finge para sobrevivir, y que reconoce su condición de
judío en ser alguien que trata de comprender, de ponerse en
lugar del otro, desde una visión humanista porque esa es su
ancestral herencia judaica
Fuente: Fuentes:www.thejewishweek. Steve Lipman. The Jewish
Chronicle/milim digital