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Recife: La primera comunidad de las Américas
En un rincón de Recife, a pocos centímetros por debajo del suelo, se ha descubierto la primera sinagoga conocida del continente americano. Con ella, vuelve a la luz la historia apasionante de los judíos en América. La historia de los judíos en Brasil es muy antigua, más antigua aún de lo que nosotros imaginamos. Esta presencia ha sido muy importante dejando rastros históricos en las diferentes épocas coloniales -portuguesa, española y holandesa-, una importancia que no ha sido siempre valorada por los historiadores.
Hoy en día,
gracias a un importante descubrimiento realizado
en la ciudad nordestina de Recife, provincia de
Pernambuco, podemos afirmar que los judíos ya se
encontraban en Brasil mucho antes de que estas
tierras pertenecieran a los portugueses.
Placa en la entrada de la sinagoga Según los indicios históricos y las últimas investigaciones, la comunidad judía de Pernambuco se habría formado organizadamente en la primera mitad del Siglo XVII, período en el cual esta provincia se hallaba en manos del imperio holandés, y por lo tanto disfrutaba de la libertad religiosa que el mismo brindaba a sus habitantes. Judaísmo floreciente Durante los siete años de gobierno del holandés Joao Mauricio de Nassau -entre 1637 y 1644- la inmigración judía fue constante, estos nuevos inmigrantes judíos se unieron a los cristianos nuevos o judíos conversos que ya vivían en Recife. Esta inmigración fue altamente favorecida por los grandes contactos y relaciones comerciales que tenían los judíos sefardíes portugueses afincados en Ámsterdam con los emprendedores holandeses. Los judíos se dedicaban al comercio, exportación de azúcar y venta de esclavos africanos.
Durante sus
13 años de presencia en Recife el Rabino Isaac
Aboad da Fonseca fue la autoridad religiosa
suprema de esta nueva kehilá. En 1646, luego de
un intento portugués fallido de conquistar la
ciudad, compuso el Rabino un himno de plegarias
narrativas que describen los acontecimientos
históricos, llamado Zekher Asiti le-Nifla’ot El,
la primera composición judía en América aún
preservada. Entre sus escrituras realizadas en
este período se encuentran también un tratado de
gramática hebrea: “Melekhet ha-Dikduk” – aún no
publicado- y un tratado de Treinta Principios de
Fe. Tras la caída de Recife en manos portuguesas
el Rabino Isaac Aboad da Fonseca regresó a la
ciudad de Ámsterdam donde se convirtió en un
prominente líder de la comunidad local.
Con la llegada de la Inquisición los nuevos judíos eran en algunos casos arrestados y deportados a Lisboa para ser juzgados por los Tribunales de la Inquisición. No obstante, fue sólo en 1654 y tras 20 esplendorosos años de régimen holandés donde la cultura y la arquitectura demarcaron y diseñaron la actual Recife, que un grupo de brasileños apoyados por el Reinado portugués lograron -por medio de acciones guerrilleras y la famosa batalla de los Guararapes- expulsar a los holandeses de Recife. Se trataba de la única colonia holandesa en Sudamérica, colonia en la cual estos nuevos judíos holandeses pudieron florecer y saborear la libertad que les había sido quitada en Portugal por la misma Inquisición que llegó luego a América.
La comunidad judía tuvo un período de tres meses para deshacerse de sus bienes y buscar un nuevo hogar. Parte de ellos regresaron a Europa, donde desarrollaron el comercio del azúcar en las Antillas Holandesas. Otros veintitrés miembros de esta comunidad, en cambio, emigraron accidentalmente hacia América del Norte cuando el barco que los conducía a Ámsterdam fuera atacado y sus pasajeros llevados a los puertos de la América Inglesa. Estos refugiados se afincaron en un nuevo lugar denominado Nueva Ámsterdam, donde se fundó la primera comunidad judía organizada de América del Norte, mejor conocida en nuestros días como Nueva York. Aquellos que quedaron en Brasil cayeron en manos de la Inquisición o se fueron asimilando a la sociedad gentil, sin haber dejado rastros. Brasil quedó así en manos de los portugueses hasta el año 1822, año en el cual se fundó el Imperio de Brasil independiente, más tarde República. Sinagoga Kahal Zur Israel, la primera Sinagoga de las Américas Las excavaciones para encontrar esta sinagoga, uno de los más grandes tesoros de la historia judía americana, comenzaron en el mes de septiembre del año 2000 bajo la dirección de Marcos Albuquerque, arqueólogo de la Universidad Federal de Pernambuco. Para llevarlas a cabo se utilizaron mapas y viejos registros municipales. Las pistas eran pocas y poco concretas, dado que la Inquisición había hecho todo lo posible para borrar los indicios de presencia judía en la ciudad.
Los edificios
donde funcionaba la sinagoga fueron donados en
1654 -con el fin del dominio holandés- a Joao
Fernandes Vieria quien aproximadamente 20 años
después los transferiría por medio de una
escritura fechada el 14 de Octubre de 1679 a la
Congregación Oratoria de San Felipe de Neri. En
el año 1821, tras la extinción de esta orden,
estos edificios pasaron a formar parte del
patrimonio del Colegio dos Orfaos -más
exactamente en 1835- y posteriormente estuvieron
bajo la propiedad de la Casa de Misericordia do
Recife -desde 1862-.
Su ubicación
actual es en el subsuelo de los números 197 y
203 de la Rua do Bom Jesus -antiguamente llamada
Rua dos Judeus-.
Durante las
excavaciones los arqueólogos hallaron ocho
niveles diferentes de piso dentro de estas casas
donde funcionaron la sinagoga y la Mikve (baño
ritual), ya que hace 300 años atrás, cuando la
sinagoga funcionaba, el nivel de las calles en
esa zona de la ciudad era 80 centímetros más
bajo que el actual: a esa profundidad se
encontró el piso original de la Sinagoga. Una
gran cantidad de material arqueológico -vajillas
holandesas, metales, etc.- que retratan la vida
cotidiana en esas épocas fue descubierto. Otro
hallazgo importante fue la localización de la
margen izquierda del Río Beberibe a 1,60 metros
del nivel actual del piso, lo que significaría
según los arqueólogos que la calle donde se
encuentra la sinagoga no existía a principios
del período colonial sino que este terreno fue
conquistado del río por los judíos que habitaban
esta zona. También se encontraron las murallas
que protegían a la ciudad 350 años atrás,
murallas de 88 cm. de alto y también ubicadas a
1,60 metros del nivel del piso de las casas
ubicadas en la ex Rua dos Judeus, estas murallas
son parte de los cimientos de la sinagoga.
Una cavidad en forma de pozo se convirtió en el descubrimiento más importante de las excavaciones. Esta sería la Mikve, la mayor prueba de que existía allí una sinagoga. Luego de minuciosas mediciones y controles se constató que la Mikve fue efectivamente construida de acuerdo a las normas que estipula la religión para este fin. El pozo encontrado tiene una capacidad de 648 litros de agua natural, una profundidad de 1 metro 50 centímetros y se llenaba solamente hasta el nivel de 1 metro y 30 centímetros. Según los rabinos uno de los aspectos más importantes de la sinagoga y una de las necesidades básicas de cualquier comunidad judía independientemente a donde se encuentre es la Mikve, ya que allí es donde hombres y mujeres se purifican ante Dios. La autenticidad de esta fue Mikve confirmada por un Consejo Rabínico encabezado por el Rabino David Weitman en el año 2000. Finalmente 350 años después de la expulsión de los judíos de Pernambuco la Primera sinagoga de las Américas se encuentra nuevamente abierta, y es visitada por turistas del mundo entero que desean ver un lugar considerado como uno de los mas importantes del judaísmo en el Nuevo Mundo, un lugar donde se escribieron las páginas de las aventuras de los judíos en América.
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