|
Entrevista Miki Glodwasser: "Recuerdo todo, absolutamente todo"
Esta semana se cumplieron cuatro años de la Segunda Guerra del Líbano. Jana Beris conversó con Miki Glodwasser, cuyo hijo Udi Z"l fue uno de los soldados secuestrados y muertos por Hezbolá en la acción que dio inicio a las hostilidades. por Jana Beris
Esta semana se cumplieron cuatro años de la Segunda Guerra
del Líbano. Jana Beris conversó con Miki Glodwasser, cuyo hijo
Udi Z"l fue uno de los soldados secuestrados y muertos por
Hezbolá en la acción que dio inicio a las hostilidades.
- Es un escape; la acción, hacer cosas; es lo mejor. Así no me dejo caer. Lo más fácil sería acostarse en una cama y decir que de allí no salgo, dejarme hundir. Además, este es el legado de Udi. No hay mejor forma de perpetuar su memoria que estar activa y hacer cosas que aporten a los demás. Pero estar activa también es mi ancla, mi salvación.
- Confío que la mayor parte del pueblo es cuerdo y comprende
que, más allá de las pérdidas personales, hay un Estado que debe
seguir adelante. Y ahora parecería que muchísima gente considera
que ciertos valores y la preservación del Estado están por sobre
otras cosas.
- Significa también pagar precios muy altos con los que el
Estado puede lidiar. - Es indudable que la posición en la que se halla el primer ministro no es fácil; pero para eso quería ser líder. Yo no me postulé para primer ministro. Él sabia claramente que al ser jefe de gobierno tendría que tomar decisiones en muchos temas, algunos también sumamente difíciles. Yo no tengo que hacer sus consideraciones y pensar en su posición. Además, se habla ahora - en la discusión sobre si devolver o no a Guilad - de cuántos terroristas habría que liberar de prisión, cuántos podrían volver a perpetrar atentados y cuántos israelíes más podrían morir a causa de ellos. Pero si de los mil que liberan, cinco vuelven al terrorismo y uno de ellos hace un atentado en el que mueren cien, o si cincuenta vuelven al terrorismo y hacen atentados en los que mueren cinco ¿acaso podemos hacer comparaciones entre los distintos resultados y las consecuencias de tal o cual excarcelación?
- Claro, el análisis numérico es complejo...
- No se puede estar seguro de nada. Yo creo que esa discusión no
tiene sentido.
- No creo que haya paz. Pero si no hay beligerancia y cada uno
puede vivir tranquilo, eso me bastaría; que podamos estar unos
junto a otros en paz, aunque no haya acuerdos. Creo que también
el palestino promedio quiere vivir en paz, tranquilo. Israel no
tiene más remedio, dado que está en el centro de Medio Oriente,
que actuar de modo que imponga una fuerte capacidad de
disuasión. Sólo así podrá haber paz. - Justamente. Y lo mismo había pasado con Ehud Barak cuando sacó a Tzahal del sur libanés en el año 2000. Se dijo que Líbano ardería si después de la retirada continuaban atacando a Israel. Pero claro que atacaron; nos provocaban continuamente, y no se hizo nada. Así pasó lo que pasó.
- Miki, usted y su familia viven en Naharia, a pocos kilómetros de la frontera con Líbano. Más allá de la tragedia personal que vivieron con el secuestro y la muerte de Udi ¿Cómo ve la situación en esa zona? Por un lado, desde la guerra hace cuatro años, todo está muy tranquilo, pero por otro, a menudo se dice que es sólo cuestión de tiempo hasta que haya otro conflicto armado. ¿Cómo lo ve usted?
- Espero que Hezbolá haya aprendido la lección. Además, hoy son
parte del gobierno y no les será tan sencillo lanzarse a una
guerra, cuando tienen claro que Israel responderá con fuerza si
le atacan y que ellos serán responsables por lo que suceda en
Líbano. Pero también espero que nosotros sepamos que no se puede
quitar los ojos de allí ni un momento y que hay que estar
atentos día y noche a los movimientos de Hezbolá en el
territorio libanés. Creo que hoy se cuida mejor el lugar, que
hay mayor estado de alerta. Yo me encuentro mucho con soldados y
les digo que ellos tienen derecho a recibir lo que necesitan
para cuidar su seguridad, y que si algo les falta, que hagan
todo lo necesario para conseguirlo. No hay que olvidarse nunca
que del otro lado está Hezbolá y que tiene su agenda extremista,
no de vida normal como nosotros queremos. Esa es la diferencia
básica. - Hacer cosas, como ya dije, es mi salvación; eso ocupa la mayor parte de mi tiempo y mis pensamientos. Tengo a mis otros dos hijos, a los que me entrego plenamente. Ya dijimos que la vida es muy fuerte y continúa. Pero al mismo tiempo, se vive siempre con un agujero negro.
- Me ha pasado en diferentes entrevistas con gente que perdió a seres queridos en atentados, ver como muchos hablan de las distintas etapas de duelo que viven, cómo el duelo evoluciona. ¿También a ustedes les sucedió?
- En realidad, creo que todavía no he pasado verdaderamente el
proceso del duelo. Cuando eso llegue, tendré que ver. Por ahora,
hay cosas a las que no puedo volver, como cantar y bailar. Pero
me río, me hacen gracia chistes, no he perdido mi sentido del
humor. Uno trata de maniobrar entre las múltiples cosas que
componen la vida. Es muy personal. - ¿Cómo podría resumirlo? Todo. Fue una experiencia hermosísima tenerlo, criarlo, estar a su lado, recibir tanto de él; era una persona extraordinaria. Recuerdo todo, absolutamente todo.
|