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Irán y las Relaciones entre Israel y el Mundo
por Eduardo Hadjes Navarro Que Estados Unidos y Europa están despertando frente al peligro iraní, lo hemos leído profusamente en estos días. Que países árabes están comprendiendo que para ellos también es peligroso un Irán como potencia nuclear, es algo menos difundido, pese a ser mucho más significativo. Que Israel está sumamente preocupado y al mundo poco le importa, ya lo sabemos desde hace tiempo, Entonces, ¿sobre qué escribiré en el presente comentario? Dado que el repetir lo escrito en la prensa y escuchado en la TV no es mucho lo que aporta, trataré de analizar, acorde a mi modesto criterio, las enormes diferencias que existen entre las preocupaciones y motivaciones que se están dando entre Israel y el resto de los países del mundo y, como ello, lleva a hacer comprensible y justificadas las enormes discrepancias que al respecto se están suscitando entre el gobierno israelí y su principal y fundamental aliado, los Estados Unidos. Desde hace mucho, Ahmadinejad ha estado anunciando que su gran objetivo es destruir total y absolutamente al Estado de Israel y, salvo el afectado, nadie le ha dado mayor importancia. Ningún organismo internacional defensor de los Derechos Humanos, ha alzado su voz, para condenar este anuncio de genocidio, que de cumplirse, significaría como mínimo, el asesinato de más de siete millones de personas, incluidos judíos, musulmanes, cristianos y componentes de otras religiones que activan libremente en la única democracia del Medio Oriente, Israel. Veamos que significaría para Israel si Irán logra su propósito de transformarse en una potencia nuclear y por qué, hasta donde le sea posible, no lo puede permitir: Dadas las dimensiones físicas de Israel, la explosión de una sola bomba nuclear iraní, podría causar tal daño, que su recuperación sería casi imposible, dejándolo prácticamente indefenso ante un ataque con armas convencionales, disparadas desde Irán, a continuación de la explosión atómica. La distancia existente entre ambos países, posibilitaría enormemente a Irán en su intento aniquilador, estando Israel, sin discusión alguna, mucho más expuesto que cualquier país europeo. Para que pensar en Estados Unidos, ya que hasta donde se sabe, es un objetivo inalcanzable para la actual tecnología iraní. De esta forma, si Irán llegara a poseer una bomba atómica, la existencia misma de Israel, estaría expuesta permanentemente a los caprichos de un dictador fanático, caprichoso y, según su parecer, poseedor de la verdad y la razón, por mandato divino. Ningún otro país, estaría realmente expuesto a ser borrado del mapa, lo cual lo obliga a tomar medidas extremas, por arriesgadas que ellas sean. No sacaría nada beneficioso Israel y sus habitantes, si el día después de su destrucción, Estados Unidos y Europa, lloraran por la pérdida de tan brillante y democrática nación. Ninguna lamentación, halago o promesa, serviría para resucitar a los millones de muertos que tal ataque podría provocar. Ni siquiera las promesas de hacer pagar al agresor, tamaño crimen, le serviría de nada, pasando a ser, para las víctimas y sus familiares, meras palabras vanas, carentes de sentido y utilidad práctica. Por su parte, tanto EE.UU. como Europa, ven a Irán con poderío nuclear, como un peligro político y económico, pero en ningún caso, de subsistencia. Eso, como se comprenderá, marca la gran diferencia que existe entre las preocupaciones de Israel y el resto de las potencias ya mencionadas. Incluso los Estados Árabes que ahora están despertando y viendo el real peligro de un Irán atómico, no tienen entre sus perspectivas, la posibilidad de ser extinguidos. Para potencias como Arabia Saudita, sin discusión este Irán representa un peligro inminente, pero ello se limita a lo político y económico, ya que debería compartir su hegemonía, con otro país musulmán, no árabe y con intereses absolutamente contrapuestos. Estados Unidos, acaba de enviar al Jefe del Estado Mayor Conjunto, Martin Dempsey a Israel, para tratar de persuadir a sus autoridades, que si llegado el momento, decidieran atacar a Irán, debieran consultarlo previamente y con la debida anticipación, con el gobierno americano. Es indiscutible que Obama tiene toda la razón en solicitar o, incluso exigir, a su aliado y protegido, tal requerimiento, ya que siendo el Presidente de la más poderosa nación, tanto en lo militar como en lo económico, debe velar por el bien de su país y de su Imperio, aun cuando éste último, se vea en la actualidad, no como tal, sino que tan sólo como su campo de influencia. Otro nombre, para el mismo efecto. Por su parte, Europa, al igual que EE.UU., ven como principal peligro para ellos, en el momento actual, el cierre del Estrecho de Ormuz, ya que su concreción, los afectaría de inmediato, en lo económico, al desatar un alza desmesurado en el precio del petróleo. Ambos, EE.UU. y Europa, no corren el riesgo de desaparecer físicamente, ante el peligro nuclear iraní. Más aun, lo último que trataría de hacer Irán, sería pensar en un ataque armado contra este último, sabiendo que la real invasión, ya se inició hace poco más de una década y, sus resultados, están siendo inesperadamente favorables para el Islam. Se trata de una invasión pacífica, casi desapercibida, aun cuando se incrementa día a día. La población musulmana ya llega a más de 50 millones de personas en Europa. Es una migración en la cual, sus componentes, en ningún momento tratan de asimilarse a los dueños de casa. Se encierran en sus propios y voluntarios guetos, donde los nacionales o se asimilan a sus costumbres y manera de vivir, o se mudan a otros barrios. Lenta o rápidamente, acorde a lo numerosos que sean, van estableciendo sus propios controles políticos, económicos y policiales, al punto que en muchas ciudades, la propia policía, no se atreve a ingresar a sus guetos. De esta manera, para Europa, las presiones económicas, resultan suficiente castigo, al menos por el momento. El pretender establecer un embargo en contra del petróleo iraní, ,le causaría a este, un daño casi irreparable, pero no de subsistencia. La economía de esta nación eminentemente petrolera, podría llevarlo a la desesperación y es sabido que en un fanático, la desesperación lo puede llevar a acciones demenciales, sin medir las consecuencias que ello podría acarrear y, ante esta realidad ¿Quién sería el más expuesto? Sin lugar a dudas, Israel. De la misma manera que nos ha quedado claro que el resto del mundo tiene la razón de actuar frente a Irán como lo está haciendo, se está demostrando que Israel tiene su propia y justificada razón, para actuar como también lo está haciendo.
Desconozco
total y absolutamente cuales son los preparativos que
esté efectuando el gobierno israelí. Aun así, lo
respaldo total e incondicionalmente. El pueblo judío ha
sido el único que ha debido soportar dos mil años de
exilio. Durante tan largo tiempo, sin discusión, ha sido
el pueblo más cruelmente atacado, perseguido y vejado.
La reconstrucción del moderno Israel ha sido
abundantemente regada con la sangre de su juventud, que
ha entregado su vida, por preservar lo que con tantos
sacrificios logró reconstruir. Netanyahu y su gobierno,
no me cabe duda alguna, lo tiene bien claro y presente,
por lo que no puede permitir, por motivo alguno y por
fuerte que sean las presiones, de no velar en forma
irrestricta y permanente, por su supervivencia. |
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