Repensar el Medio Oriente. La Subsistencia de Israel


por Nico Riethmüller, Centro Progresista Judío – Meretz Chile.


Nuevos líderes y nuevos escenarios se han ido presentando en estos últimos dos años en el Medio Oriente. Nuevos desafíos también. Hasta hace menos de 18 meses, las alianzas de Estados Unidos con Israel eran evidentes y se manifestaban constantemente. Las intervenciones de George Bush en materia del conflicto árabe-israelí eran de un apoyo irrestricto al gobierno de Israel.

Por otro lado, el Imperio, en su poder de definir a los nuevos bárbaros del siglo XXI, los que ahora son denominados terroristas, tiene ahora como enemigo público número uno a Irán, de igual manera que lo han sido, solo en la última década, Afganistán e Irak, éste último en dos oportunidades diferentes. En torno a estos nuevos bárbaros se van conformando también otras alianzas con nuevos líderes que también buscan generar un poder contra imperial. El rol de Chávez es central en este “eje del mal”, junto con un Evo Morales en Bolivia, Cuba, Ahmadinejad en Irán, y un poco menos cerca los gobiernos de Rusia, China e incluso el del Presidente Lula en Brasil.

Desde el gobierno de Israel, también se han llevado a cabo en el reciente corto tiempo lamentables conflictos bélicos, entre ellos la segunda guerra con el Líbano y la invasión a Gaza, tan solo en diciembre-enero del 2009. En este último, Israel buscaba cobrar venganza por la vida de los 18 judíos muertos por cohetes disparados desde la Franja de Gaza en el último año. La respuesta fue una invasión que dio muerte a más de 1.400 personas en 3 semanas. El gobierno de EE.UU legitimó completamente lo sucedido. Tarea para los judíos de la diáspora tener que defender lo indefendible ante miles de personas que generalizan su juicio negativo para Israel con la población judía en general. Esto no es antisemitismo, es sentido común.

La sucesión de Obama como Presidente de los Estados Unidos trajo al gobierno de Israel un gran desafío, ya que su actitud marcó desde sus inicios un nuevo diálogo mucho más abierto hacia el mundo árabe. Su discurso en la primera gira que realizó por la región lo realizó desde la principal Universidad de Egipto, donde se educan los futuros líderes y activistas del grupo Hezbollah. El mensaje era claro, una nueva aproximación hacia el mundo islámico.

Sin embargo, hay cosas que se repiten. Tras la guerra entre Irak e Irán en la década de los ochenta, y luego de que la comunidad internacional buscara castigar a Irak por el uso de armas bacteriológicas con la población iraní, fue el veto de Estados Unidos lo que hizo que su aliado Irak saliera impune de la situación. En febrero de este año, se anunciaban acusaciones contra el ejército de Israel de haber utilizado armas bacteriológicas contra la población en Gaza, pero la situación no pasó a mayores. Como judíos, es cada vez más difícil defender este tipo de acciones.

Pero el gobierno de Estados Unidos no fue el único que cambió. También lo hicieron países claves en la región, el mismo Israel y Turquía. El nuevo gobierno de Israel triunfa en unas elecciones en que la izquierda se ve tremendamente debilitada, ganando ampliamente los partidos de derecha y ultra derecha. No solo un Primer Ministro como Benjamin Netanyahu, de las divisiones más duras del Likud, sino que además en una dupla con el Canciller Liberman, líder del partido Israel Beiteinu, quien planteaba en tiempos de elección la idea de hacer dos categorías de ciudadanías, diferenciando los que no eran tan fieles y leales al Estado de los que sí lo eran, segregando a la población en un interés abiertamente fascista. Por otro lado, en Turquía, país que ha jugado un rol clave en ser la puerta de Israel al mundo árabe, triunfa un nuevo gobierno de una orientación mucho más religiosa y conservadora, lo que distanciará aún más a ambos países.

Frente a este escenario, hace apenas dos meses atrás, el Ejército de Israel abordó una nave turca que era parte de una flotilla que buscaba romper con el bloqueo que Israel impone sobre la Franja de Gaza. Esto constituye un acto de guerra, tomando en cuenta además que la nave se encontraba en aguas internacionales. Israel cayó en una perfecta y evidente trampa para ensuciar aun más sus relaciones diplomáticas, especialmente con Turquía, y de paso, con toda la comunidad internacional, aislándolo peligrosamente de la mayoría de los gobiernos del mundo. Una vez más, defender lo indefendible.

En tiempos difíciles cómo éstos, aquellos que apoyamos todo intento de proceso de paz en el Medio Oriente, debemos ser más críticos que nunca y exigir de nuestros líderes un nuevo sentido de responsabilidad, basado en una empatía real. Como judíos, exigir un actuar más responsable de Israel implica velar por su existencia y contribuir a nuevas formas de entendimiento que asegurarán su futuro.
 


 

 

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