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Reportaje: El Día del Orgullo Sefaradí en Chile
por Mijael Vera
Probablemente los
vecinos ya no se sorprenden con nada: sombreros, nubes de
muchachos con talit katán, personas
comunes
con
y sin kipá que, por cientos,
entran y salen del espacio comunitario de Aish Hatorá en la
calle S. José de la Sierra. Pero el
domingo el asunto se veía
diferente, y desde los edificios asomaban familias enteras
expectantes ante el enorme despliegue de personas que
desbordaban la calle, bailando, cantando a viva voz, sonriendo
alrededor de una enorme jupá que albergaba dos rollos, uno de la Torah
y otro de Haftarot ambos con el lujoso y
tradicional envase
sefaradí. Y es que los sefaradíes se habían volcado a la calle a celebrar la llegada de estos rollos sagrados, base fundamental del desarrollo de la Sinagoga Sefaradí Bet Yosef. Claro está que junto a ellos danzaban rabinos de todas las comunidades cercanas, festejando un acontecimiento que, huelga decirlo, se trata de uno de los más significativos que pueda celebrar comunidad judía alguna. Pero aquí el festejo era "a la sefaradí", con bailes, risas, alegría, esperanza. ¿Cómo había surgido todo esto? ¿De dónde aparecieron todos los "yidiot" que se les veía unidos y fortalecidos el domingo? La historia es larga, pero simple. "Desde hace años se veía la necesidad de rescatar las tradiciones sefaradíes en un marco auténticamente judío" nos comenta con una sonrisa inocultable Salo Sarfatis, el flamante presidente. Respaldado por un respetable número de miembros de la sinagoga sefaradí, su sonrisa apenas oculta la satisfacción por lo que se ha logrado, "y por lo que se viene ahora", agrega entusiasmado. En efecto, la Sinagoga Sefaradí Bet Yosef de Aish Hatoráh era un proyecto largamente acariciado por un grupo de judíos que, alertados por el abandono, la asimilación y pérdida de las tradiciones judeo-españolas, comenzaron a gestionar la fundación de esta Sinagoga, con un éxito que sorprende, inclusive a sus organizadores. "No te imaginas cómo llega la gente. Se sienten en un ambiente auténtico, en un espacio vital y digno de orgullo", agrega uno de los líderes. Y esa declaración es lógica, y lo más importante, comprobable.
Ya desde hace algún
tiempo la Sinagoga Bet Yosef ha venido organizando la Noche Alma
de Sefarad con fiesta típica. Junto a ello, además de la
constante celebración de los rituales semanales, una agenda
Además cuentan con la participación del rabino Aarón Kelzi que viaja desde Buenos Aires todas las semanas para activar con niños, además de los cursos que dicta a adultos. "Los "turcos" están de fiesta", dice al pasar, con aire cariñoso, un ashkenazí de cabello rubio. "No sólo los "turcos", le agrega alguien, en tono de broma. En efecto, no sólo se trata de los "turcos". También los hay de Marruecos, de Túnez, de Esmirna, de Salónica, de Siria, si es que queremos dar una pincelada al origen étnico. Pero lo que está claro es que la inmensa mayoría son judíos sefaradíes chilenos, jóvenes (en cifras abrumadoras), mayores, casados, solteros, muchachos en edad escolar, etc., etc. "¿Qué haces por estos lados?", le pregunto sorprendido a un personaje a quien jamás esperé encontrarme allí. "Porque acá sí que se estudia" me responde con una alegre seguridad que no deja dudas. En su escueta respuesta se anida el encanto del que ahora se ve satisfecho en plenitud.
El rabino Elihau Tamim líder espiritual de la sinagoga sefaradí, a quien ya habíamos entrevistado en Anajnu, no cabe de
gozo. El agotamiento no le vence, y a la hora de los discursos
agradece a los donantes, la familia de Luciano Cohen, con palabras sentidas que van más allá
que el mero protocolo. Lo suyo es auténtico. Y se siente. Para completar el cuadro, el propio Sofer Rab Netanel Duer, acompaña todos los festejos con mirada orgullosa por la delicada labor de escribir los rollos. En la sinagoga proyecta un video explicativo de cómo se hace un Sefer Torah desde sus inicios, y expone una amena charla. Por cierto, los rollos merecen una apreciación más cercana, que por causa de la multitud es difícil de hacer. Se trata del primer Sefer Tora auténticamente sefaradí, tanto por su escritura, como por su elegante presentación. Algo inédito en Chile. Por si fuera poco, viene acompañado de otro rollo, de idéntico formato estético, con las Haftarot...todo un lujo. "Es una donación que no va a quedar allí encerrada. Ya lo sabes- agrega emocionado el rabino Elihau Tamim- aquí esto es mucho más que un artículo de lujo, es una base formidable de desarrollo, de vida institucional, de fe..." El rabino tiene razón. La base existe y es inocultable: cientos de jóvenes entusiastas por aprender, por conocer de Torah, respaldan sus palabras. Le acompaña un equipo de personas sabias y con un compromiso por el tema sefaradí a toda prueba. Y eso es evidente al conversar con ellos. "Aquí no somos "ortodoxos"- agrega Salo Sarfatis- aquí somos sefaradíes". Y pronuncia la palabra "sefaradíes" con la certeza de saber que en ella está encerrada la herencia étnico-cultural de miles de años de tradición y particularidad. En efecto, los sefaradíes de Bet Yosef se están moviendo, y eso no sólo es bueno, también es prometedor. Ya cuentan con mucha gente deseosa de participar activamente, y tienen cursos por doquier. Para coronar tan entusiasta jornada, a la hora de los festejos dentro del espacio comunitario, un panel con gráficas de lo que será la futura sinagoga permite apreciar que el proyecto no son sólo buenas intenciones, sino que realizaciones concretas. El domingo salieron a la calle a recibir el Sefer Torah y el Sefer Haftarot. Se bailó, se cantó a todo pulmón...En broma le comenté al pasar al fotógrafo de Anajnu: "este es el día del orgullo sefaradí..." Y el fotógrafo, despegando el rostro de su cámara me responde con emoción "Y por lo que se ve, parece que vienen muchos más"...
fotos: LGA
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