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Israel
aspira a ser el Silicon Valley del mundo

por Katia Moskvitch
Cuando este
verano, una abuelita con el cabello gris subió al
escenario con un teléfono celular en el Festival
Internacional de Start up, de Montreal, el joven
empresario israelí Guy Rosen sabía que se había ganado
un premio muy especial.
Su compañía, Onavo, que está radicada en Tel Aviv,
ofrece una aplicación que reduce la información que
tienen los teléfonos celulares para ayudar a los
usuarios a ahorrar dinero. Es algo que atrae a cualquier
persona de cualquier edad. Onavo ofrece una app gratuita
que reduce la información de un celular para ahorrar
dinero a los usuarios
Contenido relacionado. En la capital mundial de la
informática, una escuela le dice no a las computadoras.
Silicon Valley: la bonanza en el "valle de oro" Eso
convirtió a Onavo en el ganador del Premio de las
Abuelas para la mejor compañía Start up (empresas
innovadoras que acaban de arrancar). Los jueces del
galardón estuvieron conformados por señoras de la
tercera edad, con un espíritu un tanto incrédulo.
En su oficina en Tel Aviv, Rosen recuerda el momento:
"Ellas se subieron al escenario y dijeron: 'Amamos a
Onavo y entendemos lo que hace'… Es una aplicación fácil
de comprender. Ahorra dinero, eso es todo. Por eso nos
aman".
Onavo busca comprimir los paquetes de datos de los
teléfonos celulares y, así, consigue reducir el consumo.
Guy Rosen es uno de los varios jóvenes, que con gran
entusiasmo emprendedor, salió del ejército y decidió
formar su propia empresa de tecnología. Israel, un
pequeño país que ha estado envuelto en conflictos por
décadas, ha logrado transformar su economía: ha ampliado
sus tierras de cultivo y se han convertido en una
maravilla tecnológica. La fórmula del éxito. Israel
tiene actualmente casi 4.000 empresas Start up, una
cantidad que supera a la de que cualquier otro país, con
excepción de Estados Unidos, de acuerdo con el Centro de
Investigación Israel Ventura Capital.
Entre las exportaciones de Israel, se cuentan servicios
tecnológicos. En 2010, el flujo de capital de riesgo
ascendió a US$884 millones. El resultado: las
exportaciones israelíes están valoradas en US$18.400
millones al año. Esa suma representa más de 45% de las
exportaciones israelíes, de acuerdo con el Buró Central
de Estadísticas.
Israel es un líder mundial en lo que respecta al
porcentaje de su economía que destina al gasto en
investigación y en desarrollo. Al comparar el tamaño de
su población con el número de nuevas empresas y de
ingenieros, Israel se ubica primero. Así mismo, es el
primero en lo que se refiere a la inversión per capita
en capitales de riesgo. Nada mal para un país con
alrededor de 8 millones de habitantes, muchos menos que
en Moscú o en Nueva York. El emprendedor Yossi Vardi
señaló que existe toda una mezcla de factores a los que
se les puede atribuir la transformación de Israel en un
milagro de los Start up.
Vardi invirtió en más de 80 compañías de tecnología de
punta. Una de ellas fue la responsable del servicio de
mensajería en internet ICQ. Vendió muchas de esas
herramientas a gigantes tecnológicos como AOL,
Microsoft, Yahoo y Cisco. "Si ves cómo este país fue
creado, te das cuenta que fue un Start up a gran
escala", señaló Vardi, quien ha sido llamado el padrino
de la industria de la alta tecnología.
"Un grupo de gente loca vino aquí para intentar cumplir
un sueño de 2.000 años". En sólo pocas décadas, los
Start ups israelíes han desarrollado tecnologías
innovadoras en áreas como la computación, las
tecnologías limpias y las ciencias de la vida, por
mencionar sólo algunas áreas.
"Mira la agricultura, la industria de la defensa, las
universidades aquí", indicó Vardi. "La alta tecnología
es una historia popular en estos momentos, internet le
dio mucha visibilidad, pero la historia de la cultura y
del espíritu es una parte de los genes culturales del
pueblo israelí".
Rol del gobierno. Hay mucho más en la escena de las
Start up que ciertos aspectos de la cultura israelí: la
ausencia de jerarquía, las constantes fuerzas
individualistas, el asumir riesgos. Waze, una aplicación
para una comunidad en internet que se basa en el GPS,
tiene seguidores en Estados Unidos. El Ejecutivo ha
jugado un papel clave en el rápido ascenso de la nación
de las Start ups.
"El gobierno impulsó el sector", explicó Koby Simona del
Centro de Investigación Israel Venture Capital. Una
forma fue a través de la creación del programa Yozma en
1993, un llamado "fondo de fondos" que se estableció
para invertir en fondos de capitales de riesgo locales
que dirigirían el dinero a nuevas empresas
tecnológicas".
Pronto numerosas Start ups empezaron a salpicar el
paisaje industrial de Israel y los fondos de capital de
riesgo se multiplicaron por todo el país. Se trató de
una industria floreciente que atrajo inversionistas
extranjeros. Las fuerzas de defensa de Israel también
impulsaron el espíritu empresarial.
El servicio militar es obligatorio, pero además de las
unidades militares regulares, el ejército también ha
diseñado unidades de alta tecnología, en las que a los
interesados en informática y en computación se les piden
ideas innovadoras en disciplinas como seguridad
informática, comunicaciones y guerra electrónica.
"El ejército le pide a los jóvenes en ciertas unidades a
que desarrollen sus habilidades tecnológicas y proyectos
tecnológicos, en los que necesitarán improvisar para
llegar a soluciones rápidas", dijo el profesor Niron
Hashai de la Escuela de Administración de Negocios de la
Universidad Hebrea.
Varios alumnos militares usan la experiencia que
recientemente han adquirido para comenzar sus propias
Start ups tecnológicas.
También hay que tomar en cuenta la inmigración judía, un
motor de la economía del país desde su fundación. La más
grande e importante ola migratoria provino de Rusia,
señala Hashai. "Muchos eran muy inteligentes y con
conocimientos tecnológicos", señaló el docente. "Quizás
no eran empresarios, pero cuando ellos se reunieron con
ciudadanos nacidos en Israel, muchas cosas interesantes
pasaron".
La década perdida. El primer boom de las Start up de la
década de los noventa sólo duró unos pocos años. Onavo
ofrece una app gratuita que reduce la información de un
celular para ahorrar dinero a los usuarios. Pero,
cuando la burbuja del global dot.com estalló en 2000, la
fortuna de los capitales de riesgo israelíes empezó a
declinar.
Hoy en día, miembros de la industria hablan de la década
perdida. Todavía, los capitales de riesgo siguieron
fluyendo dentro del país y ahora los inversionistas
están cosechando las recompensas. Durante los pasados
dos o tres años, la nueva generación de Start ups de Tel
Aviv comenzó a emerger y se preparó para demostrar que
la industria de la última tecnología israelí volvía a la
carrera.
Take Takadu, una compañía fundada en 2008 que ofrece
sistemas de vigilancia inteligentes para infraestructura
relacionadas con el servicio de agua, detecta -a larga
distancia y en tiempo real- fugas de tuberías en todo el
mundo.
Uno de los clientes de Takadu es la británica Thames
Water. Cuando una tubería en Londres explota, hay
grandes probabilidades de que primero se de cuenta una
computadora en Tel Aviv.
Otro ejemplo es Boxee. Los cinco fundadores israelíes
decidieron, desde el primer momento, instalar sus
oficinas principales en Delaware, en Estados Unidos,
pero ubicar la unidad de investigación y desarrollo en
Tel Aviv.
Boxee intenta proporcionar el vínculo faltante entre el
contenido de la televisión e internet.
Una vez el pequeño cubo negro de Boxee se enchufa al
televisor, se puede conectar vía inalámbrica a la red de
tu hogar.
Con un control remoto, puedes hacer búsquedas y ver
contenido online en la pantalla del televisor, no sólo
películas, videos en YouTube o televisión por internet,
pero también los videos que tus amigos han colocado en
Facebook, Twitter y otras redes sociales.
Poco después de su lanzamiento en 2008, la pequeña caja
de Boxee podría encontrarse en más de dos millones de
hogares en Estados Unidos, Canadá y la Unión Europea,
indicó Tom Sella, uno de los fundadores de la empresa.
Boulevard Silicon. El resplandeciente sol del Medio
Oriente empieza a ocultarse y, de esa forma, a teñir los
techos de Tel Aviv con sombras rojas, pero una parte de
ciudad continuará activa por muchas horas.
Muchas empresas extranjeras han asentado sus unidades de
desarrollo e investigación en Tel Aviv.
Se trata del Boulevard Rothschild, también conocido como
el Boulevard Silicon, centro de las oficinas de Start
ups como Face.com y Soluto.
A algunas de ellas no les importa seguir los pasos de
ICQ, 5Min, LabPixies y otras iniciativas que han atraído
la atención de los gigantes tecnológicos.
Por ejemplo, Gifts Project fue creado por un grupo de
entusiastas jóvenes que comparten una oficina pequeña,
cuyo balcón da al Boulevard Rothschild. La empresa fue
adquirida por la principal tienda de compras online:
eBay.
Otros quieren hacerlo por su cuenta. Uno de ellos es
Soluto, una empresa que tiene como objetivo fabricar
computadoras que sean "más amigables" con los usuarios y
que pueda brindarles apoyo técnico a usuarios en todo el
mundo, de forma gratuita.
Cualquiera sea su estrategia, todo parece indicar que
están listos para causar un impacto.
"Estos empresarios están pensando en grande, están
usando las últimas tecnologías de internet, están
buscando construir un negocio global. No estarán
satisfechos con construir algo pequeño. Realmente están
intentando construir algo grande", señaló Saul Klein, un
inversionista radicado en Tel Aviv que trabaja para la
empresa británica Index Ventures.
"Creo que la nueva escena tecnológica israelí se está
rebelando contra los últimos 10 años, en los que por
muchos años Israel no dio la talla".
"Este es el Boulevard Rothschild y creo que este es
lugar que no hay que perder de vista".
Fuente:
Semanario hebreo
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