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La inédita Tefilá por Chile
por Mijael Vera El solo hecho de haber aparecido comentado el evento, el mismo domingo, en la sección "Economía y Negocios" de El Mercurio, ameritaba no perderse la invitación recibida por ningún motivo. La noticia aparecía redactada en un elegante estilo destacando las donaciones hechas por connotados empresarios de la colectividad, los altos valores de la gigantesca propuesta arquitectónica, y la oportunidad de "una oración por Chile", planteada como un "TeDeum" similar al católico y el evangélico. En efecto, tal como lo anunciaba la invitación escrita que circuló con estricta rigurosidad entre una selecta lista de invitados, se aprovecharía la oportunidad para inaugurar la nueva Sinagoga ("Gran Sinagoga" señaló el diario La Tercera) de la Comunidad Judía de Santiago más conocida como el "Mercaz". Por cierto, el lugar se encontraba enteramente engalanado para la ocasión, diversas instituciones judías presentes, y una gran cantidad de invitados católicos y evangélicos. En cuanto al público en general, se hizo presente en un número prudente, probablemente por causa de la estricta invitación.
Con todo, el ceremonial se inició apenas arribado
el Presidente de la República y su señora esposa, además de
ministros y autoridades de Estado. El protagonismo estuvo focalizado en
los siete rabinos masortíes además del rabino invitado de la
corriente Transdenominacional. Entre ellos Con un formato pleno de gestos solemnes, reverencias y genuflexiones, los rabinos oraron por diversos aspectos de la vida nacional. El discurso central a cargo del rabino anfitrión, anunciado como Rabino-Jefe, y quien habló desde su sitial, enfocó diversos aspectos de la vida nacional e internacional poniendo acento en un discurso liberal, tolerante y progresista. Su llamado principal a reflexionar sobre el futuro de nuestro país, poniendo especial hincapié en la unidad de todos los chilenos, y entendiendo la importancia de construir un país en el que prime la justicia y la igualdad, quedó patente en diversas oportunidades. El término de todo tipo de discriminación, y el énfasis en que la responsabilidad empresarial exceda el marco de lo obligatorio y se instale en el corazón de cada uno de los que trabajan por la grandeza del país, marcaron puntos sobresalientes de sus palabras. Temáticas como la separación de religión y Estado, una educación inclusiva, humanista y valórica, también fueron subrayados en el mensaje pastoral. Un párrafo dedicado a los medios de comunicación y su responsabilidad en generar información veraz y oportuna, diversa y pluralista fue muy bien recibido por los medios de prensa judíos presentes. Posterior a una lectura interreligiosa del Libro de Salmos, las intervenciones fueron concluidas por el presidente de la Comunidad Judía de Chile, Sr. Gabriel Zaliasnik, entidad encargada de la organización del evento, quien dio lectura a la Oración por Chile. A continuación los sacerdotes católicos y pastores evangélicos se unieron a los rabinos para, brazos en alto, proceder a la bendición de los cohanim, en hebreo y español. Terminada la ceremonia, el Presidente de la República dio por inaugurada la Placa testimonial en el ingreso del Templo. El evento, perfectamente organizado y con una sincronía ejemplar, resultó auténticamente inédito en muchos aspectos, instalándose entre los ceremoniales con que la República festeja su Bicentenario, y prometiendo quedar fijo en la agenda anual del Estado.
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