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¿La
historia de los terapeutas o una historia judía más?

por Reneé
Levine Melammed
En el siglo
I de nuestra era, Filón de Alejandría escribió "Sobre la
vida contemplativa", describiendo a un grupo de
individuos llamados terapeutas que dedicaron sus vidas a
servir al ser divino y a las curaciones. Durante años,
mi clase y yo leímos fragmentos de esta obra que
describe un fenómeno asombroso: una comunidad monástica
judía que residía en las orillas de un lago a las
afueras de Alejandría. Sus miembros eran partidarios de
la escuela alegórica de los textos sagrados, estando
dedicados plenamente al estudio y a la oración, y por lo
tanto eran muy educados. Aún más sorprendente era
conocer que dicha comunidad estaba compuesta por hombres
y mujeres - "las almas purgadas" -, castos por decisión
propia, y cuyo todo anhelo era la sabiduría.
Las mujeres se describen como "vírgenes maduras",
mientras que los hombres parecen haber dejado la vida
familiar tras ellos. Mientras que los hombres y las
mujeres se mantenían separados durante la actividad
diaria, la adoración durante el Shabbat y las
festividades era comunal.
Como escribió Filón: "Las mujeres suelen formar parte de
la audiencia con el mismo ardor y con el mismo sentido
de vocación... la modestia apropiada para el sexo
femenino se mantiene... la fiesta también es compartida
por las mujeres... después de la cena se mantiene la
vigilia sagrada... ambos conforman dos coros... llenos
de éxtasis, tanto hombres como mujeres forman un coro
único que canta himnos de acción de gracias a Dios, su
salvador, los hombres dirigidos por el profeta Moisés y
las mujeres por la profetisa Miriam".
La impresión que uno recibe es la de un grupo de élite
de judíos ricos y educados que optan por vivir una vida
de ascetismo igualitario. En lugar de la vida
matrimonial, se trata de un matrimonio espiritual del
alma con la divinidad. Los grupos vivían aislados
durante seis días de la semana, mientras componían
salmos, oraban, ayunaban, llevaban una vestimenta
sencilla y básica y leían los textos sagrados. La
descripción de Filón del día 50 (los más probablemente
Shavuot) hace referencia a unas vestiduras blancas que
portaban mientras permanecían sentados en sus duros
bancos, con un muro que separaba a los hombres de las
mujeres. Todos escuchaban las lecturas que eran seguidas
de su participación en una performance vocal de lo
descrito anteriormente. Lo que representa un fenómeno
sorprendente.
El año pasado, mi querido amigo y colega Ross S. Kraemer
publicó "Unreliable Witnesses" (Oxford University Press,
2010), en el que ponía en duda la exactitud de este
relato. ¿Cuán confiables son Filón y sus relatos?
Mientras Kraemer no es el primer estudioso que pone en
duda la veracidad del relato de los terapeutas de Filón,
su análisis de las numerosas interpretaciones que
permite hacen que uno se pregunta: ¿Era esto posible?
¿Podría una comunidad como esa haber existido realmente?
¿Se trataba de un producto de la imaginación de Filón?
¿Alguien, hombre o mujer, habría incurrido realmente en
esas prácticas? ¿Cuál es la probabilidad de que mujeres
de este tipo, "vírgenes maduras", educadas ascéticamente
y sin hijos, hubieran existido realmente en el siglo
primero de nuestra era? ¿Fantaseaba Filón? ¿Era este
relato un mero argumento retórico? Pero, ¿no es lo
suficientemente detallado para ser solamente una
fantasía?
Kraemer nos dirige hacia la interesante posibilidad de
que tal vez Filón la creara a partir de su percepción
del profeta Moisés como el filósofo ideal, y procediera
posteriormente a diseñar la imagen de una comunidad
asentada sobre la base de la vida de Moisés. ¿Pudo
basarse en su interpretación bíblica del capítulo XV del
Éxodo, que contiene las canciones interpretadas junto al
Mar Rojo por un coro de israelitas dirigidos por Moisés
y con el canto de Miriam, tras haberse liberado del
dominio de los egipcios?
¿Cómo puedo leer y entender ahora ese maravilloso texto?
Ya no sé si esa comunidad llegó a existir, y siempre
hago hincapié en que tenemos que aprender de los textos
de divulgación. Sin embargo, el estudio de la vida judía
en la antigüedad tardía, y en particular de la vida de
las mujeres, no es tarea fácil. A veces las preguntas
nos indican el camino hacia la iluminación. ¿Podría
haber existido una comunidad como esta? ¿Hubo mujeres
judías que optaron por el celibato? ¿Cuáles fueron las
prácticas con las que estaban realmente comprometidos
los judíos del primer siglo? Filón, al igual que Platón,
a quien tanto admiraba, nos sugiere una sociedad
utópica, pero en este caso, ¿una judía? ¿Es esta su
historia, o es simplemente una historia más?
Fuente:
Safed-Tzfat
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