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LA SUPREMA CORTE DE JUSTICIA DE ISRAEL RECONOCE QUE TODOS SOMOS
JUDÍOS
La Suprema Corte de Justicia de Israel se ha pronunciado
recientemente (3 de junio de 2009) en favor de la igualdad entre las diversas corrientes
religiosas del judaísmo- ortodoxia, conservadorismo y reforma-,
descalificando cualquier actitud discriminatoria por parte de Estado
contra cualquiera de ellas.
El significativo fallo del Supremo Tribunal tuvo lugar a raiz de un
recurso extraordinario interpuesto por el movimiento reformista en
razón de la negativa del Ministerio de Absorción de subvencionar
actividades llevadas a cabo por dicha corriente religiosa para la
educación de personas interesadas en convertirse al judaísmo, cuando
ese mismo tipo de actividades que llevan a cabo sectores religiosos
ortodoxos tiene pleno apoyo económico del citado Ministerio.
La Corte Suprema estableció que el apoyo exclusivo del Estado al
Instituto de preparación para la conversión al judaísmo, de
orientación religiosa ortodoxa, viola el principio de igualdad ante
la ley y la obligación del Estado de permitir la existencia de
matices diversos de ideas acerca de la herencia religiosa judía, de
acuerdo a los principios fundamentales que deben orientar a un
Estado democrático.
La presidenta del Tribunal, la jueza Dorit Beinish, estableció
asimismo que la obligación del Estado hacia el principio de
pluralismo religioso no se reduce a una obligación pasiva solamente,
sino que dicha obligación tiene una faz activa que establece la
obligación del Estado de apoyar a todas las corrientes religiosas
dentro del judaísmo si acaso decidió el Estado apoyar económicamente
a una de esas corrientes.
El reciente fallo del Tribunal Supremo sienta un importante
precedente por el hecho de que hasta ahora las corrientes religiosas
liberales, reformista y conservadora, recibían subvenciones
estatales sólo para actividades que no tenian carácter propiamente
religioso sino ligadas al campo educacional o de ayuda social a
nuevos inmigrantes, siendo ésta la primera vez que se establece la
obligación del Estado de apoyar económicamente a una labor de
carácter religioso que llevaren a cabo esos movimientos no
ortodoxos, como en este caso lo es la preparación de personas
interesadas en convertirse a la fe judaica.
Los movimientos religiosos judíos liberales, que aglutinan a la
mayoría de las comunidades judías de la diáspora, comenzaron a
actuar en Israel hace varias décadas y su presencia se exterioriza
actualmente en una amplia red de congregaciones distribuidas en las
principales ciudades del país, varios kibutzim, dos importantes
centros académicos -el Hebrew Union College y el Instituto Schejter
de Estudios Judaicos- con sendos aparatos administrativos con sus
respectivos consejos rabínicos. A pesar que ambos movimientos
liberales constituyen aún numéricamente una modesta minoría en el
seno de la población general, poseen sin embargo un efecto
multiplicador en la vida intelectual, educativa y social del país.
Años atrás, los más destacados escritores y académicos, entre
quienes se contaban A.B.Yehoshúa, Amos Oz, Shulamit Aloni,, David
Grosman, Sami Mijael y otros, hicieron un llamamiento público a la
población a afiliarse a esos dos movimientos religiosos liberales
como una forma de exteriorizar la solidaridad con la lucha por el
pluralismo religioso en Israel, y al mismo tiempo el repudio a la
coerción religiosa impulsada por los sectores ortodoxos amparados en
posiciones de poder político. Esos grupos religiosos
fundamentalistas, conscientes del creciente fortalecimiento de los
movimientos liberales en Israel, suelen aumentar las presiones sobre
los aliados políticos de turno en los Gobiernos de coalición que se
van sucediendo, para impedir cualquier reconocimiento u apoyo
oficial hacia las corrientes reformista y conservadora. El
enfrentamiento de la ortodoxia contra las corrientes religiosas
liberales reconoce diferencias teológicas, rituales e ideológicas,
pero también se basa en intereses políticos y económicos centrados
en la defensa de miles de puestos públicos detentados por miembros
del establishment ortodoxo frente a la calificada ``competencia'' de
rabinos y educadores liberales, así como también por la firme
defensa de privilegios poseídos por esos grupos a resultas del
``monopolio del judaísmo'' que detentan los grupos ortodoxos en el
moderno Estado de Israel. Esa situación, precisamente, es la que
podría comenzar a cambiar a resultas del reciente fallo judicial del
Supremo Tribunal de Justicia, antes mencionado.
El establecimiento por parte de la Corte Suprema del precedente
jurisprudencial que consagra la existencia de una obligación
``activa'' por parte del Estado para asegurar la igualdad de las
diversas corrientes religiosas dentro del judaísmo, puede abrir la
puerta a otras demandas igualitarias.
En ese sentido, los movimientos religiosos liberales podrían
demandar el reconocimiento pleno de los rabinos reformistas y
conservadores para la celebración de matrimonios religiosos,
autorización de conversiones al judaísmo, integración de consejos
religiosos municipales, establecimiento de partidas presupuestarias
para cubrir sueldos de rabinos liberales y otras medidas tendientes
a igualar la situación entre las tres corrientes religiosas.
El monopolio de la religión judía que el Estado de Israel ha
concedido a la vertiente ortodoxa hace muchas veces,
paradójicamente, menos judía a la sociedad israelí actual,
provocando el alejamiento de las nuevas generaciones respecto a la
tradición judía. De ahí que el fortalecimiento del pluralismo
religioso sea el único camino posible para revitalizar la herencia
tradicional judía en Israel. En ese sentido cabe recordar que en el
Talmud está escrito que cuando un martillo golpea la piedra salen
muchas chispas, de ahí que toda la tradición religiosa judía sea
susceptible de interpretaciones diversas, siendo cada una de ellas
legítimas por igual. Cuando esas chispas pretenden ser apagadas por
la intolerancia y la discriminación hay en definitiva menos luz,
menos Torah, menos religión, menos judaísmo y por consiguiente menos
judíos.
Fuente AURORA ISRAEL |