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“¿REALMENTE TODOS CONTENTOS?” por Eduardo Hadjes Navarro Finalmente, la Unión Europea (UE) resolvió sobre la propuesta sueca de dividir Jerusalén y respaldar la creación del Estado palestino en forma unilateral. De acuerdo a las noticias preliminares, tanto los israelíes como los palestinos, demostraron un relativo optimismo, frente al acuerdo logrado por los 27 países que componen la UE, pero ambos exigen negociaciones que lleven a un acuerdo definitivo. Destaco que esto ya tiene un ángulo positivo ya que ambas partes están de acuerdo en algo: optimismo y negociaciones. Aun cuando recién la semana pasada, me referí al tema, un pequeño recordatorio o informe, por si alguien no me leyó: Suecia, que tiene en estos momentos la presidencia de la UE, proponía la división de Jerusalén, pasando a ser la parte Este, la futura capital del Estado Palestino, el cual debería ser establecido unilateralmente, sin esperar un acuerdo con Israel. Según el criterio sueco, esto acercaría de inmediato las posibilidades de un acuerdo definitivo, entre las partes.
Felizmente, esta
aberración se filtró a la prensa israelí, lo que le permitió a su gobierno,
tomar acciones Reunidos en Bruselas, los miembros de la UE acordaron que Jerusalén sea “la futura capital de dos estados”. Insisten los suecos que Jerusalén Este deberá ser la Capital de un futuro Estado Palestino, pero, acorde a lo determinado por este organismo europeo, el estatuto definitivo, surgirá de una solución negociada entre las partes y que ponga fin al conflicto en forma definitiva. Veo un error evidente, en esta declaración, ya que dice “futura capital” olvidando o pretendiendo desconocer que Israel ya tiene, desde 1967, la ciudad de Jerusalén, por capital. El que hasta ahora la comunidad de las naciones no haya querido reconocer esta realidad ineludible, para nada altera la vida y el devenir de Israel, el cual, actuando como nación soberana e independiente, ha establecido su sede de gobierno, su parlamento y su quehacer legal diario, en esta ciudad, actuando internamente, con este criterio y consecuencia. El gran logro de Israel, que si nos llama a tener esperanza en una posible reanudación de las conversaciones de paz, es que el auspicio de Europa, de una influencia mundial indiscutida, descarta exigir la partición de Jerusalén y condiciona cualquier acuerdo, al resultado de las conversaciones directas entre las partes. Entre las cosas que deben llenar de júbilo a los palestinos, está la afirmación que la UE no reconoce la “anexión” de Jerusalén, por parte de Israel y que no aceptará la modificación de las fronteras que existían el año 1967, previo a la guerra que los países árabes provocaron y que les significó la pérdida definitiva de todas las tierras que conformaban la Palestina previa a la retirada inglesa, al término del mandato, el año 1948. Lo que no les debe agradar es la indicación definitoria, de acuerdo a mi criterio, que “rechaza modificaciones a las fronteras salvo que sean aceptadas por ambas partes” Veremos a continuación, algunas reacciones referidas a este acuerdo de la UE. Avigdor Lieberman, Ministro de Relaciones Exteriores israelí, declaró “Teniendo en cuenta la primera y extrema versión presentada por la presidencia sueca, sólo podemos congratularnos porque haya prevalecido finalmente la voz de los Estados responsables y equilibrados” agregando además que la declaración europea “ignora el principal obstáculo por lograr la paz entre Israel y los palestinos: la negativa de los palestinos a regresar a la mesa de negociaciones” Es muy oportuna esta declaración de Lieberman ya que resulta ilógico culpar a Israel por no retomar las conversaciones de paz, si son los palestinos los que no aceptan volver a sentarse a conversar, si previamente no se cumplen sus exigencias, las cuales, de ser previamente acatadas por Israel, haría absolutamente innecesarias estas conversaciones, ya que no quedaría nada más que dar a los palestinos, salvo la demanda de irse los israelíes de su tierra, dejando el país a la merced y apetito de los dirigentes palestinos. Algo que simplemente, no merece ningún análisis que pueda ser considerado de alguna seriedad y objetividad. Por su parte, el Alcalde de Jerusalén, Nir Barkat, recordó que “ninguna ciudad en la historia del mundo funcionó correctamente tras haber sido dividida” Quien dude de la veracidad de esta afirmación, que se de el trabajo de buscar un ejemplo en contra. Si lo obtiene, le estaré muy agradecido que me lo informe. Como es lógico de comprender, los palestinos no quedaron muy contentos con el volver a la realidad y la lógica, en la declaración final de la UE. Queda claro que ellos habrían preferido la utopía propuesta por Suecia, sin importar que ella fuera absolutamente irreal e impracticable. Lamentablemente, para el pueblo palestino, sus dirigentes se han especializado en proponer acuerdos impracticables ya que ello les da lugar a seguir medrando de sus cargos, sin efectuar nada que les resulte positivo a sus ciudadanos, ya que así tendrán siempre la posibilidad de culpar a Israel, por lo que ellos hacen y obtienen. El día que se acuerde la paz, deberán enfrentar otra realidad, la cual si bien es indiscutible que puede y debe ser favorable para el pueblo palestino, será el fin del poder y del dominio de inescrupulosos, ajenos absolutamente al bienestar y progreso de su pueblo. Esto, que aparentemente puede parecer muy duro, es de una verdad que resultará imposible de desmentir, si sólo recurrimos a acontecimientos y actuar realista, verdadero y permanente. No tengo noticias de Mahmoud Abbas, pero su consejero político, Nimr Hamad, declaró “Es un paso positivo, aunque esperábamos algo más fuerte y más claro”, criticando además la presión ejercida por Israel a los distintos gobiernos europeos, a objeto de obtener la modificación del texto original. Este último punto, es posible que sea culpa de Israel. Con anterioridad a asumir Benjamín Netanyahu, se veía frecuentemente que los palestinos ejercían toda su influencia, amparados por los países árabes y su petróleo, para inclinar a los distintos gobiernos en manera cerrada, a lo que a ellos les servía y favorecía. En la actualidad y como resulta lógico, Israel también se considera con el derecho suficiente como para hacer prevalecer sus puntos de vista y, en esta oportunidad, hemos visto el fruto de tal actitud, que por lo demás, es aceptada y considerada como legítima para todas las naciones del mundo, ya que sólo se podrá conocer la opinión de las partes, si ambos o todos los involucrados, tienen el mismo derecho a hacer valer sus intereses y su verdad. Por su parte, el Primer Ministro palestino, Salam Fallad dijo “Los responsables israelíes deben comprender que ya es hora de que respeten las leyes y las resoluciones internacionales, que garantizan el derecho a la autonomía de los palestinos” Totalmente de acuerdo con Fallad, pero, ¿no creen ustedes que también debería comprender esto el Ministro palestino? ¿Cómo se va a llegar a acuerdo en algo, si una de las partes se niega a conversar? ¿Por qué los gobernantes palestinos no cumplen el permanente llamado de la Comunidad internacional a detener el terrorismo, reconocer la existencia de Israel y aceptar conversar de paz, total y absoluta y no meros acuerdos que le sean favorables sólo a ellos? Parece que Suecia no se resigna a aplicar la racionalidad entre las relaciones israelo-palestinas: insiste en que no se reconocerá ningún cambio en las fronteras si no son las previas a 1967, se opondrá a cualquier asentamiento israelí, no sólo en Cisjordania, sino que también en Jerusalén, condena el muro de separación que ha impedido el que terroristas palestinos siguieran efectuando atentados mortales en contra de civiles israelíes, (¿estaría dispuesto Carl Bild ha responder personalmente por las víctimas civiles israelíes, si por ventura, se eliminara el muro y volvieran los atentados terroristas?), rechaza la demolición de viviendas palestinas, las cuales efectúa el ejército de Israel cuando desde ellas se originan cruentos atentados en contra de ciudadanos israelíes y el “tratamiento discriminatorio” a los palestinos de Jerusalén. La orden de Netanyahu de congelar por 10 meses la construcción de nuevas viviendas en los asentamientos de Cisjordania, apenas si es considerado como un paso aceptable y el bloqueo a Gaza es “inaceptable y políticamente contra producente”. No me cabe duda que resultaría muy políticamente apropiado, suspender este bloqueo, permitiendo que, de esa manera, los terroristas de Hamás, puedan efectuar sus atentados contra mujeres, niños, hospitales y escuelas israelíes, sin impedimento alguno. Luego de ello, hasta sería dable esperar que el señor Bild pudiera decir “que lamentable” y luego, se fuera a celebrar esta victoria del terrorismo, no efectuado en contra de uno de los suyos. No perdamos las esperanzas que algún día, en lo posible, no muy lejano, se pueda lograr realmente la paz y que ambos pueblos hermanos, los israelíes y los palestinos, puedan vivir en paz, trabajando por florecer y mejorar su condiciones de vida, desterrando de sus mentes, el odio, la enemistad, la venganza improductiva y todo tipo de pensamientos negativos, cambiándolos por los nobles principios que debieron surgir entre ambos pueblos, retasado desde el 14 de Mayo de 1948, en que los países árabes, en vez de ayudar a sus hermanos palestinos, optaron por la destrucción de Israel a Dios gracias, propósito no logrado. Israel, ya tendrá claro que por ningún motivo, Suecia podrá ser un interlocutor válido. Para finalizar este comentario, quiero agradecer una vez más al Comité Central Israelita de Uruguay por enviarme permanentemente su correo “Prensa C.C.I.U” que me mantiene informado del último acontecer israelí y que en esta oportunidad, ha sido la única fuente informativa que me permitió redactar este comentario.
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