Llegó la hora del Desfile de los Tomates

por Ben Dror Yemini
Existen
países que exportan drogas: Afganistán
con la protección de los Talibán, Líbano
con el amparo de Hezbollah. Un kilo de
heroína significa unos 50 mil dólares al
exportador. Israel, a diferencia de
ello, exporta un producto agrícola:
semillas de tomate, de un tipo, en
especial, mejorado. Un kilo cuesta mucho
más que oro: 350 mil dólares. Ya no hay
que decir: “Vale como el oro en polvo"
sino que se debe decir: "Vale como los
tomates". No existe, en el mundo, otro
país que obtenga esos precios. No se
necesitan traficantes ni se precisa
fraccionarlo, en pequeñas porciones,
para aumentar los beneficios. Es
necesaria una cabeza que “nos” invente
patentes (nos ubicamos en el tercer
lugar mundial en el registro de patentes
por persona). Cuando un virus mortal
dañó los campos fértiles en China (la
mayor productora de tomates del mundo,
32 toneladas al año), fue la pequeña
Israel la que creó un antídoto para el
virus, que reconstruyó la producción de
la enorme nación.
Israel es mucho más de lo que nos
dibujan los informes de los medios. Por
tanto conviene, por un momento, dejar
los problemas corrientes, la crisis con
Obama, la corrupción del gobierno, los
subsidios para la infancia y la
construcción en los asentamientos. Esas
son las cosas que nos ocupan todos los
días del año. Hoy nos es posible
alejarnos, un momento, de los problemas
corrientes para concentrarnos en la
impresionante creación que tiene lugar
aquí y su nombre es Estado de Israel.
¿Impresionante creación? Sí. No es un
error de escritura. La Israel real está
alejada “años luz” de su imagen. Es un
país efervescente, desarrollado, gozoso,
festivo y en especial, que crea y
desarrolla. Si nos detenemos a pensar
cómo Israel exporta semillas de tomate,
cuyo valor alcanza como 16 de oro, se
debe recordar que, el gasto, en concepto
de investigación y desarrollo se ubica
en el orden del 4,6% de su PBI. Se trata
del primero, en el mundo, incluso
después de los recortes, Israel continúa
siendo líder. El número de
investigadores, en relación a la
población, es de 6 por cada 1000
(segundo lugar mundial); el porcentaje
de investigadores en el sector de
negocios es del 2,1% (primer lugar
mundial) y número de artículos
científicos en relación al tamaño de la
población es de 800 por cada millón
(tercer lugar mundial).
El Consejo de Investigación Europeo
(ERC) es la autoridad que distribuye los
más prestigiosos subsidios destinados a
científicos investigadores. Hasta el
presente, 66 israelíes los obtuvieron
(menos de 600 científicos, en total,
accedieron a los subsidios). En relación
a su tamaño, Israel es el país líder en
el área. Así, por ejemplo, en el 2009, 6
israelíes obtuvieron los estipendios
(frente a 16 de Gran Bretaña y 12 de
Francia); es decir, per cápita, Israel
es líder. En el 2008 una israelí obtuvo
el primer lugar en la calificación de
científicos que presentaron propuestas.
Fue la Doctora Julia Kempe de la
Facultad de Ciencias de la Computación
de la Universidad de Tel Aviv quien
obtuvo el primer lugar, en la
calificación de los científicos, por sus
propuestas presentadas. Un logro
meritorio. En Israel hay una Dirección
que se ocupa del tema (ISERD), que
funciona bajo la supervisión del
Ministerio de Ciencia.
Según los datos del Instituto de
Información Científica, ISI, que revisa
el nivel de los artículos científicos en
una lista de áreas, por su calidad (la
medida de evaluación es el número de
citas), Israel se encuentra en el
séptimo lugar del mundo (Junto a
Alemania). Cabe suponer que, en la
medición de publicaciones de calidad per
capita, Israel ocupará el primer lugar
mundial.
Israel es una de los ocho países de la
Tierra que cuentan con la capacidad de
enviar naves al espacio. En Israel se
desarrolló un método avanzado, capaz de
detectar el cáncer en etapas tempranas.
En Israel se desplegaron algunos
programas que lideran el mundo, como la
transferencia de voz en Internet (VOIP),
el popular programa mundial de
funcionamiento de XP, programas de
defensa de virus y mucho más. El Disco
ON - KEY, es un producto obligatorio en
el área de la computación y fue
desarrollado, por primera vez, en
Israel. ICQ fue desplegado en Israel,
como también el método de transferencia
de mensajes a través del teléfono
celular, SMS.
Si retornamos a la agricultura, la
producción de leche de la vaca israelí
es la más alta del mundo, 12 mil litros
de leche al año. Tras ella, Estados
Unidos en el segundo lugar con 9500
litros y Europa del Oeste en el tercer
lugar con 7500 litros por vaca, al año.
Su calidad es de la más alta del mundo.
Es importante, y no solo para Israel. La
mayor parte de los logros de Israel se
encuentran, justamente, en el área en la
que ayuda a toda la humanidad. Así, por
ejemplo, el método de riego por goteo
ahorra cantidades enormes de agua al
mundo, que tiene cada vez menos liquido
vital a su disposición. El modo de
desalinización del agua es el más
ahorrativo de los métodos existentes e
Israel es líder mundial en el área. Así
también, el desarrollo de nutrientes
para el crecimiento del maíz, trigo,
garbanzos y papas, que producen cosechas
más grandes incluso en regiones sin
agua. Por ejemplo, Israel logró aumentar
la producción de garbanzo en regiones
áridas y llevarlas de 70 Kg. por dunam a
200 Kg. Es un enorme aporte para
enfrentar el hambre en el mundo.
Hace dos años, en una nota anterior por
el “Día de la Independencia”, propuse
crear una nueva medición: aporte a la
humanidad, per capita. Israel no es
líder en ingreso por habitante ni en los
logros de los alumnos en el sistema
educativo. Pero, parece, que hay
necesidad de una comprobación que evalúe
el aporte de cada país a la humanidad;
una argumento que evalúe el aporte de
cada estado a los hallazgos científicos
que aportan a la generalidad, al
desarrollo de los medicamentos, a una
agricultura eficiente, al ahorro en
agua, la calidad de vida, energía verde
y más. Una acumulación de datos no
sistemática, como se lleva a cabo ahora,
puede dar cuenta que Israel tiene una
seria probabilidad de ocupar un lugar
importante y hasta, es muy posible, que
el primer lugar.
En un sitio Israel ocupa el primer
puesto desde hace no pocos años.
Estudios globales, como por ejemplo la
BBC, revela que la opinión pública
mundial ve en Israel el "País más
peligroso para la paz del mundo". Cada
tanto intercambiamos lugares con Irán o
Corea del Norte; pero, en esta
evaluación, siempre estamos en la cima.
Esa increíble contradicción, entre el
Israel verdadero y su imagen en el mundo
es más que preocupante. Es exactamente
la brecha entre el judío de los años
´30, como "Peligroso para la Humanidad"
y el judío verdadero. No es que Israel
deba estar exento de críticas. Israel
también brinda al mundo justificación
para esos ataques. Así y todo, estamos
en una situación de enorme brecha entre
el “Israel real”, efervescente,
investigador, desarrollado, que aporta a
la humanidad y ese Israel que se
transparenta a través de las
publicaciones periodísticas y
académicas.
Israel no requiere un desfile militar.
Ni tanques ni misiles de largo alcance.
Israel necesita de un desfile de
semillas de tomate y otros nutrientes,
impresionantes patentes, desarrollo de
medicamentos, alta tecnología y más. No
es que eso resolverá algunos de los
problemas difíciles que enfrenta. No es
que eso disuadirá a los Goldstone ni que
impedirá a un periodismo rabioso sino
que, la negativa, se convirtió - para
nosotros- en lo principal. Somos un país
que “come” a sus habitantes. Estamos
enamorados de la paliza externa y de la
propia. Por lo tanto, somos merecedores
de una foto algo más lógica. Tenemos de
qué enorgullecernos.
Llegó la hora del desfile de tomates.
Fuente: Maariv
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