Cuando  Víctor Jara y Quilapayún cantaron en...hebreo

por Mijael Vera

La noticia golpeó fuerte en los escritorios de la redacción de Anajnu: había llegado a nuestras manos, por causa de un afán coleccionista, un disco de Víctor Jara cantando en conjunto con Quilapayún grabado en 1967 y editado comercialmente en 1968. Se trata de “Canciones Folklóricas de América”. No habría novedad, aparte la de escuchar la voz prístina de Víctor Jara en temas poco conocidos en conjunto con un Quilapayún incipiente y a la búsqueda del perfil sonoro que le conocimos posteriormente y que, en ambos casos, se convirtieron en íconos de la Nueva Canción Chilena.

La novedad auténticamente deliciosa era que la octava faja, denominada “Noche de Rosas”, ¡está cantada en hebreo!...

En efecto, se trata de la famosa canción “Erev Shel Shoshanim”, música de Yosef Hadar y letra de Moshe Dor.  El tema fue grabado por primera vez en 1957 por la cantante Yaffa Yarkoni y un año más tarde por el duo HaDuda'im. Su versión tuvo un estrepitoso éxito en Israel. Dudaim recorrió el mundo extensamente en la década de 1960, y “Erev shel Shoshanim" se transformó en una de sus canciones internacionales de referencia. Durante las décadas del 60 y 70 fue grabada por varios intérpretes de reconocimiento internacional, como Harry Belafonte, Nana Mouskouri, Daliah Lavi y Miriam Makeba.

Para el año 1967, en que Víctor Jara y Quilapayún graban este tema en una producción conjunta, la canción era un ícono de imagen corporativa de Israel, y su fama sólo se vio ligeramente eclipsada por la aparición de “Yerushalayim Shel Zahav” que vino a reforzar la emoción surgida tras la reconquista de la ciudad de Jerusalem en 1967.

Hebreo perfecto

En la versión de Víctor Jara con Quilapayún, para mayor sorpresa, nos encontramos con que no se trata de un divertimento lúdico. El hebreo pronunciado es perfecto y refleja una preocupación especial. No hay dudas en la interpretación, ni siquiera dificultades para pronunciar aquellas letras hebreas que no tienen correspondencia con los sonidos habituales en español. La sonoridad de la letra Shin (que sólo podría aproximarse a una pronunciación popular “a la chilena” de la palabra “shile”), aparece aquí en una pureza perfecta. Mismo ocurre con los sonidos guturales, como la variedad de “j”, tan complejos en la pronunciación semítica.

El producto es sencillo, como la misma canción obliga. Hay un reflejo de intimidad que se deriva de un conocimiento evidente del significado de las palabras. La rusticidad del acompañamiento musical, nada extraño en la producción de esa época que buscaba lo básico en oposición al despliegue orquestal que los intérpretes criticaban, refuerza con intensidad conmovedora la melodía intimista, apenas dejando entrever las posibilidades de despliegue sonoro que los intérpretes lucieron posteriormente en otras producciones, y aún en el mismo LP.

La autoafirmación estilística de QUILAPAYÚN sobrevino pronto y avanzaron desde luego por caminos creadores y enteramente originales. El idioma armónico es puro y clásico, y por allí no es difícil que sean folkloristas netos, si sus voces están tan cargadas de sinceridad” declaraba Rubén Nouzeilles, productor musical del sello EMI Odeón,  en esa época, en palabras que aparecen en la propia contracapa del disco.

Quilapayún y Víctor Jara

Los orígenes de Quilapayún se remontan a apenas dos años antes de la aparición de este disco, cuando en 1965  Julio Numhauser y Julio Carrasco invitan al hermano de este último, Eduardo, a integrar temporalmente un conjunto folklórico en ciernes. El trío, iniciado sin mayores pretensiones, comenzó a tomar forma, siendo bautizado con una palabra compuesta de origen mapuche, que le daría el sello a toda su carrera, "Quilapayún (quila=tres, payún=barbas).

Víctor Jara con los Quila en un Campeonato de Baby-Futbol

El estreno en sociedad del conjunto fue en la Peña de la Universidad de Chile en Valparaíso, allí dieron sus primeros pasos, guiados por Angel Parra, su primer director musical. Más tarde, a comienzos de 1966, y con la incorporación de Patricio Castillo, obtendrán su primer galardón, en el Primer Festival Nacional del Folklore "Chile Múltiple". Después de esta experiencia, se integrarían a las actividades de la itinerante peña "Chile Rie y Canta" de René Largo Farías, uno de cuyos frutos fue la grabación de un LP, en el cual Quilapayún participaría con la canción "El Pueblo" de Angel Parra. Este será, entonces, el primer registro oficial del conjunto.

En una de las peñas organizadas en Valparaíso se encuentran con Víctor Jara, sus caminos se cruzan y se mantendrán unidos por mucho tiempo más. A petición del conjunto, Víctor se hace cargo de la dirección artística, a través de la cual trabajará principalmente la disciplina, la puesta en escena y las temáticas de sus canciones. Es Víctor quien los presenta en Odeón, donde grabarán en lo sucesivo. Su primer trabajo editado en 1966 se llamará sencillamente Quilapayún, y en él incluirán composiciones de Angel Parra, Víctor y del conjunto.

En 1968, Quilapayún es partícipe de la gestación del nuevo sello de las Juventudes Comunistas y en él edita el LP "Por Vietnam", que se convierte rápidamente en un éxito de ventas por su temática contingente y por la consolidación estética y artística del conjunto. De este proyecto nace la famosa DICAP (Discoteca del Cantar Popular), que editaría cerca de 60 producciones hasta el 11 de septiembre de 1973 y que se convirtió en uno de los bastiones culturales de los artistas de la Nueva Canción Chilena.

Aún faltaban algún tiempo para que llegara al poder el Dr. Salvador Allende y que Quilapayún alcanzara su máxima madurez musical al grabar la “Cantata Santa María de Iquique” de Luis Advis.

Para el año 1967, Víctor Jara era ya un artista consolidado, tanto en la interpretación folclórica, la composición y sus actividades de actor y director teatral. Ese mismo año es invitado a Inglaterra, en su calidad de Director Teatral, por el Consejo Británico. Recibe el premio de "La Crítica" por su dirección en la obra "Entretenimiento a Mr. Sloane" y el Disco de Plata del Sello Emi-Odeón.

“Canciones Folklóricas de América”

Será, entonces, en 1967 que graban con Víctor "Canciones Folklóricas de America" y luego lo acompañarán en su disco solista de 1967, también bajo sello Odeón. Este año se retira Julio Numhauser por discrepancias en torno a la línea musical que debía seguir el conjunto y se integra el estudiante de Ingeniería Guillermo "Willy" Oddó quien, junto a Quezada, serán las voces características de Quilapayún por muchos años.

En cuanto al disco, posteriores producciones tanto de Víctor Jara como por parte de Quilapayún eclipsaron su difusión y contenidos, especialmente al calor de las contradicciones que se generaron a partir del gobierno de la Unidad Popular, la guerra de Vietnam,  y otras causas que exigían un compromiso más definido con el naciente estilo musical.

Las curiosidades del disco

En primer lugar, el disco, titulado “Canciones Folklóricas de América” contiene una faja inicial en inglés con la canción Husch-A-Bye   (Yarrow/Stockey). No sería de extrañar que apareciera una canción cantada en inglés, toda vez que se trata de “folklor de América”, aunque la palabra América se usara preferentemente para referirse a lo que se denominaba bajo un prisma político “América morena”. Sin embargo no es coherente, bajo ningún punto de vista, el que en un disco que lleva ese título aparezca una canción israelí cantada en un perfecto hebreo.

Un segundo elemento de importancia es que la capa del disco constituye un paradigma artístico por sí misma. Antonio Larrea, su hermano Vicente y Luis Albornoz fueron los artistas gráficos que diseñaron la portada del disco.  Era 1968 cuando los hermanos Larrea firmaron por primera vez un trabajo conjunto, ni más ni menos que este disco  "Canciones folclóricas de América". La tapa frondosa y colorida, con influencias del muralismo mexicano, fue un encargo de Carlos Quezada compañero de los Larrea en la Escuela de Arte y rompió con los moldes de los discos imperantes, que sólo llevaban una foto del artista y un texto sin pretensiones. Inauguraban así toda una corriente artística que convertiría en íconos gráfico y políticos muchas carátulas de discos de la época.

Otra curiosidad es el nombre. Erev Shel Shoshanim se puede traducir como "Tarde de lirios". Aunque la palabra hebrea shoshana ha sido sido identificada también como rosa, preferentemente se usa para identificar al lirio. En lo que no hay duda alguna es que el título "Noche de Rosas" no corresponde a una traducción correcta.

Los Seis Días

En efecto, el disco fue grabado en 1967 poco tiempo antes que se retirara Julio Numhauser uno de sus fundadores. De hecho, la voz tenor que se escucha entre las voces del conjunto es la de él.

También el disco es editado y comercializado en 1968, lo que constituye un dato significativo por cuanto entre el  5 y el 10 de junio de 1967 se había desarrollado el famoso conflicto bélico la Guerra de los Seis Días en que el Estado de Israel logró derrotar en una hazaña única a los ejércitos combinados de Egipto, Siria, Jordania e Iraq. La consecuencia inmediata fue la liberación de la ciudad de Jerusalem, la ocupación de los Altos del Golán y de toda la Península del Sinaí. Estos seis días de 1967 concitaron la atención mundial y resultaron claves en la geopolítica de la región: sus consecuencias han sido profundas, extensas y se han hecho notar hasta hoy día.

Uno de los efectos internacionales más importantes de la Guerra de los Seis Días fue el hecho de que el conflicto árabe-israelí quedó plenamente encajado en los esquemas de la Guerra Fría: la URSS, junto al bloque socialista, rompió relaciones diplomáticas con Tel Aviv e Israel se convirtió a los ojos de una buena parte de la opinión pública internacional en agresor y potencia ocupante y perdió su prestigio de pequeño país en lucha por su supervivencia.

Dio comienzo entonces al aislamiento internacional ilustrado por las muchas resoluciones contrarias a Israel en la ONU. Igualmente el Partido Comunista a nivel mundial, y especialmente el chileno, fiel seguidor de las prácticas estalinistas, condenaron las medidas de defensa de Israel favoreciendo una opinión dogmática que terminó idealizando y justificando las acciones terroristas, auspiciando el nacimiento de una nueva judeofobia, esta vez de cuño ideológico y centrado en el Estado judío, bajo el rótulo ambiguo de “antisionismo”...

En ese marco histórico, la grabación de esta canción por parte de connotados militantes del Partido Comunista de Chile constituye una curiosidad extraordinaria. Más aún cuando a la fecha el tema “Erev Shel Shoshanim” era un ícono musical de la nación judía que iba más allá de las simples palabras de amor que se lee en su letra.

Adicionalmente, en la contracapa del disco, la canción que ocupa la 8va. Faja aparece nombrada como “Noche de Rosas [Erev shel shoshanim] (Popular israelí)”… en esos momentos Víctor Jara ya era miembro del Comité Central de las Juventudes Comunistas de Chile…

¿Qué había sucedido, en realidad?

En rigor histórico, parece ser que los recopiladores de las obras de Víctor Jara y Quilapayún, tanto por separado como en conjunto, han olvidado, no el disco, pero sí esta canción. No aparece en estudio alguno, ni siquiera mencionada como una variante exótica en la interpretación de los célebres

 

 

 

 

 

 

 

 

Julio Numhauser, fundador de QUilapayún y autor de éxitos como "Cambia, todo cambia" en una fotografía de la época

artistas. Tampoco parece estar considerada en las reediciones en CD de estos discos “olvidados”.

Víctor Jara fue asesinado tras crueles torturas en el Estadio Chile el 16 de septiembre de 1973. No tenemos antecedentes de que haya grabado alguna otra canción en hebreo. En el Sitio Web de la Fundación Víctor Jara (http://www.fundacionvictorjara.cl) el disco ni siquiera es mencionado como existente…

Tal es así que recientemente (año 2001) Warner editó todo el catálogo que Víctor Jara realizó por el sello Arena y por Dicap, que correspondió luego al material de Alerce. Esta edición "Colección Víctor Jara", que consta de 8 discos, incluidos dos LPs en vivo (en México y Cuba) y que además contiene algunos temas inéditos como Arauco y Oficina Abandonada, es considerada como “absolutamente imprescindible” para cualquier admirador de Víctor Jara. Sin embargo, aunque rescata algunas canciones del LP, directamente “Noche de Rosas” es abiertamente ignorada, aunque se trate de una joya musical interpretada en una lengua exótica.

Mismo acontece con las recopilaciones del material de Quilapayún que ignoran esta importante producción.

Hoy sólo es posible escuchar esta canción en los escasos ejemplares originales en vinilo que sobreviven.

Todos los sitios dedicados a Quilapayún mencionan la existencia del disco, e inclusive se cita a la 8va. canción como “del folklor israelí”. Sin embargo, en el conocimiento del grueso de la obra de Quilapayún, que se ha extendido hasta nuestros días en una fructífera producción, el tema señalado no tiene presencia alguna.

Quedan, por tanto, muchas lagunas en la historia. ¿Quién les enseñó la canción? ¿Fue Julio Numhauser? ¿Se trató de un homenaje a Numhauser? ¿Porqué aparece esta canción en un disco enteramente dedicado al folklor latinoamericano?

Probablemente sólo el propio Numhauser podría aclarar estas interrogantes de origen. Aunque también hay otras personas que debieran clarificar el porqué esta canción en hebreo no ha sido difundida con la merecida intensidad.

 

Ficha Técnica:

Canciones folklóricas de América

Victor Jara + Quilapayún

1968, Chile

Duración       36:43

Productor      Víctor Jara

LP: Odeon SLDC-35004

Side 1:

   1. "Hush-a-bye" (Peter Yarrow - Paul Stockey)

   2. "Bailecito" (Popular de Bolivia)

   3. "Paloma del palomar" [o Remendé] (Anónimo español)

   4. "Duerme negrita" (Bola de Nieve)

   5. "El llanto de mi madre" (Popular - Edgar "Yayo" Jofré)

   6. "El carretero" (Daniel Viglietti)

   7. "Mare Mare" (Popular venezolana)

Side 2:

   8. "Noche de rosas" /Erev Shel Shoshanim/ (Popular israelí)

   9. "Tres bailecitos" (Ernesto Cavour)

  10. "Gira, gira, girasol" (Víctor Jara)

  11. "Peoncito del mandiocal" (Popular)

  12. "El turururururú" (de la Revolución Española)

  13. "El conejí" (Carlos Préndez Saldías - Víctor Jara)

 

 

 

 "Noche de Rosas" (Erev Shel Shoshanim")

Víctor Jara y Quilapayún

 

 en un video realizado por Leonardo González A. en exclusiva para Anajnu.

 

NOTA: A los pocos días después que Anajnu publicó el anterior artículo, recibimos la carta-respuesta de Eduardo Carrasco, Director de Quilapayún, que puede ser leída aquí

 

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