Para los judíos de la Diáspora el canto comunitario es
una forma de reafirmación de la identidad judía: cantar
en la sinagoga, cantar en los campamentos juveniles,
cantar en las celebraciones familiares, hacerlo en los
espectáculos artísticos, en las demostraciones políticas
o actos escolares, incluirlo en el currículo de la
escuela judía.
Las canciones de Naomí Shemer forman parte de este
fenómeno. Éstas se transforman en banderas musicales:
adhesión al Estado, participación en un sentimiento
místico-religioso apoyado en la valoración de la Tierra
de Israel como madre nutriente, simplificación de los
motivos “sionistas” en una percepción difusa de lo
campestre y la promesa de crecimiento.
En todas las instituciones judías de la Diáspora hay
lugar para una canción de Naomí Shemer. Escuelas,
templos, campamentos, festivales. Mientras Hatikvá está
ligada a la historia y a una tradición menos optimista,
la Jerusalem de Oro de Shemer apela al orgullo de la
victoria, a la idealización hecha realidad. Ya no es la
Jerusalem que nos reunirá el año próximo: es la
concreción del sueño colectivo, y al cantarla somos
parte de la victoria del '67.
Esto podría indicar que el judío de la Diáspora aspira
de alguna manera a liberarse él también de la imagen de
“judío diaspórico”. Este deseo se ve reforzado en el
apoyo al Estado de Israel no sólo políticamente sino
también desde lo cultural. Aparecen motivos que tienen
que ver no sólo con la idea del país judío cuya
construcción costó tanto esfuerzo, sino que aparecen
también imágenes de la geografía del país.
Estas imágenes, naturales para quien conoce el paisaje
de Eretz Israel, (para el que vive allí su
representación en las expresiones culturales tiene el
valor de la representación de cualquier lugar natal, por
ejemplo) llegan idealizadas a la diáspora transformando
a esos mismos lugares en místicos. La añoranza milenaria
del pueblo por la tierra prometida cobra forma, color,
textura. Ya no es sólo la Jerusalem de Oro, que de por
sí está cargada de elementos judíos-religiosos, es
también el Kinneret, el Río Jordán, las alturas del
Golán, el Kibutz… Estos aparecen en canciones populares
de Shemer en la diáspora como Jorshat HaEukaliptus (El
bosque de eucalipto), Mul Harei Golan (Frente a los
Montes del Golán), Kineret (es interesante que en muchas
ocasiones, tal vez por la temática, la adjudicación de
estas canciones a la autora de Jerusalem de Oro no es
inmediata).
Otra canción interesante en cuanto a su integración en
la vida judía de la diáspora es Al Kol Ele (Por todas
esas cosas). Mientras que en Israel esta canción fue
adoptada como himno del movimiento de los colonos cuando
fue evacuado el asentamiento de Iamit, después del
acuerdo de paz con Egipto (sobre todo por el pasaje del
estribillo que dice “No arranques lo plantado, por
favor” (Al na ta’akor natu’a), en las comunidades
dispersas esta canción adoptó otra connotación. En este
caso el motivo se relaciona más con el tema de la
promesa de una tierra de miel y de las dicotomías ("al
ha dvash ve al haóketz…", "la miel y la espina…").
De todas maneras, y sin quitarle el uso político que
pueda darse a la canción, a la distancia esa asociación
con los movimientos más de derecha parece lícita y
natural: el Israel evocado desde la Diáspora no implica
decisiones personales, no exige una evaluación de
situaciones políticas ardientes. Desde lejos, las
canciones de Naomí Shemer proponen una solidaridad no
comprometedora con el Israel poético, soñador,
ilimitadamente judío. No hace falta asociarse con Israel
sirviendo en el ejército o trabajando en la tierra,
basta con canturrear y soñar. La “solidaridad” que en
Israel sería fácilmente confundida con el apoyo a los
movimientos de asentamiento, en la Diáspora tiene que
ver con el apoyo incondicional y general al estado
judío. En la interpretación “diaspórica” no se presentan
divisiones políticas.
El último ejemplo que presentaré aquí nos muestra
nuevamente la distancia entre los significados que se
construyen en Israel y en la Diáspora. Lu Iehí (Que así
sea), canción compuesta por Shemer en el año 1973, está
indiscutiblemente ligada a la Guerra de Iom Kipur. Esta
guerra ha sido tal vez la más traumática para el joven
estado, pero no ha sido percibida únicamente como tal en
las comunidades de la diáspora. Por lo tanto, la
significación allí toma dos direcciones fundamentales:
por un lado, habla del destino del pueblo judío en su
país: ojalá no hubiera más guerras (ninguna, no sólo la
de Iom Kipur) y si pedimos esto, que así sea. Por el
otro lado, ese pedido está dirigido a alguien, y la
pregunta es ¿a quién? Y la respuesta es seguramente a
Dios. Todo esto sin hacer hincapié en lo traumático de
esta guerra particular, sino en la naturaleza de las
guerras en general. Otra vez, el sionismo, la guerra,
todo esto cruzado con elementos místicos: dios, destino.
Nuevamente, no hace falta “subir” a Israel para ser
parte de su destino, con cantar una canción dulce y
pegadiza estamos en la Tierra Santa, sin importar
demasiado cuál es allí su interpretación.
Jerusalem de Oro
Muchos de los versos hacen referencia a temas judíos
tradicionales. Por ejemplo, "Jerusalem de oro" está
referido en el Talmud; "de todas tus canciones soy
violín", que se repite en el estribillo, es una cita de
un poema del poeta judeoespañol Yehuda Haleví.
La canción fue escrita en vísperas de la Guerra de los
Seis Días, cuando la parte oriental de Jerusalem,
incluyendo la Ciudad Vieja, se encontraba bajo control
jordano desde la guerra árabe-israelí de 1948.
Jerusalem era un tema semi-tabú desde la división de la
ciudad, y casi ningún artista se había atrevido a
abordarlo musicalmente, lo cual había llamado la
atención de los organizadores del Festival Anual de la
Canción en Israel, que solicitaron a algunos cantantes
conocidos, entre ellos Naomi Shamer, alguna canción con
Jerusalem como tema para la celebración de Iom Haatzmaut,
el día de la independencia. Solo tres semanas después,
las tropas del Tzahal recuperaban Jerusalem Este y
accedían al Muro de los Lamentos, inaccesible para los
judíos desde 1948.
Se cuenta que la canción fue el grito de batalla de los
soldados israelíes durante esa guerra y que cantaron
Jerusalem de Oro, sobrecogidos por la emoción, al entrar
en la Ciudad Vieja. Esto la convirtió en un verdadero
himno para los israelíes hasta el punto de que, en 1968,
fue propuesta en el Parlamento por el diputado Uri
Avnery como himno nacional oficial del Estado de Israel,
con el fin de que sustituyese la Hatikvah. Si bien la
iniciativa no llegó a votarse, desde entonces la canción
es el símbolo de la victoria en aquella guerra y
considerada como un segundo himno extraoficial de
Israel.
La letra de "Ierushalaim shel zahav"
Fonética
Avir harim zalul kayayin
Ve-rei'ah oranim
Nissa be-ru'ah ha'arbayim
Im kol pa'amonim
U-ve-tardemat ilan va-even
Shevuyah ba-halomah
Ha-ir asher badad yoshevet
U-ve-libbah homah
Estribillo:
Yerushalayim shel zahav
Ve-shel nehoshet ve-shel or
Ha-lo le-khol shirayikh
Ani kinnor.
Eikhah yavshu borot ha-mayim
Kikkar ha-shuk reikah
Ve-ein poked et Har ha-Bayit
Ba-ir ha-attikah
U-va-me'arot asher ba-selah
Meyallelot ruhot
Ve-ein yored el Yam ha-Melah
Be-derekh Yeriho
Estribillo
Akh be-vo'i ha-yom la-shir lakh
Ve-lakh likshor ketarim
Katonti mi-ze'ir bana'ikh
U-me-aharon ha-meshorerim
Ki shemekh zorev et ha-sefatayim
Ke-neshikat saraf
Im eshkakhekh Yerushalayim
Asher kullah zahav
Estribillo
Hazarnu el borot ha-mayim
La-shuk ve-la-kikkar
Shofar kore be-Har ha-Bayit
Ba-ir ha-attikah
U-va-me'arot asher ba-selah
Alfey she-mashot zorhot
Nashuv nered el Yam ha-Melah
Be-derekh Yeriho
Estribillo
Traducción al español
Aire de montaña cristalino como el vino
y aroma de pino
vuelan con el viento de la tarde
con sonidos de campanas
Y cuando se duerme el árbol en la piedra
presa de tu sueño
la ciudad que solitaria esta
y en su corazón una muralla
Estribillo:
Jerusalem de oro
y de bronce y de luz
Oh, de todas tus canciones
soy violín
Donde hubo pozos de agua
la plaza del mercado vacía está
y nadie visita el Monte del Templo
en la Ciudad Vieja
Y en las cuevas de piedra
lloran vientos
y nadie viaja al Mar Muerto
por el camino de Jericó
Estribillo