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EL “YOYOISMO” por Elías Ventura En artículos anteriores, hemos analizado algunas particularidades que caracterizan a algunos dirigentes. Ya hemos hablado en forma especial de la “paranoia galopante” y de la “equizofrenia gritona”. Veamos ahora un nuevo desequilibrio que, sin ser tan grave como los anteriores, igualmente nos remueve las vísceras. Nos referimos al “yoyoísmo”. Para aquel que sufre [o goza] de esta antipática manía, el Cosmos entero-con los hoyos negros incluidos-, gira solo a su alrededor y nada mas que a su alrededor. Generalmente, lo que genera el yoyoísmo es una envidia tan intensa, que al afectado le sobreviene una apnea en cada ocasión que ve a alguien triunfar en cualquier cosa. Entonces, para sanarse de esa apnea, lo único que se le ocurre hacer es mentir como malo de la cabeza. La envidia y la mentira van tomadas de la mano. Por ej. , si otros directores en la institución de la cual el es presidente [o past president] se “anotan un poroto”, de inmediato el se las rebuscará para atribuirse los méritos por ese éxito, aunque él no haya movido un solo dedo en su realización. Cuando un yoyoista habla, deja de manifiesto al instante que no fue buen alumno en clases de Gramática. De los pronombres personales, solo se aprendió el primero en singular: YO
¡Me retracto! También
aprendió a decir tú y Uds. para poder echarle la culpa a otros por
sus desaciertos. Un tipo de yoyoista clásico es el de aquel-o aquella- que, en el concurso de una tertulia, se queda dormido cada vez que no es el –o ella- la persona que está con el uso de la palabra. Tengo en mi memoria algunas frases célebres que les he escuchado a algunos yoyoistas. Me dan una mezcla de pena y risa: “Después de haber dado una clase magistral en el último seminario, los asistentes me ovacionaron de pié por varios minutos”.[la realidad : ni siquiera le dieron la palabra] “El último libro que escribí fue un gran best seller” [la realidad, se vendieron 10 en su familia] “Bajo mi presidencia hubo mas logros que entre todos los períodos anteriores”.[consta en acta que en su período no se hizo nada] “Pese a mis denodados esfuerzos por mantener a la juventud con nosotros, el poco criterio de los demás directores los hizo alejarse de la institución” [la realidad: no solo los jóvenes se fueron; hasta el concesionario huyó con ellos por su culpa] “El tiempo me da siempre la razón” [NO MENTIRÁS] Hay que tener mucho cuidado con los yoyoistas cuando insisten en ser ellos los presentadores en alguna charla importante. Les contaré que hace un par de años atrás, en que el Gran Rabino Iver Loroéh iba a dictarnos su charla, se nos coló un yoyoista y se hizo cargo de la presentación. Su perorata fue tan extensa, tediosa y autocomplaciente, que la mitad de la gente ya se había ido cuando el expositor comenzó su charla. Finalmente digamos que cuando algún yoyoista dirige una manada de ovejitas sumisas, no llega la sangre al río: el sadismo y el masoquismo encajan perfectamente. Pero cuando un yoyoista quiere imponerse sobre personas pensantes y sin ningún grado de masoquismo,ahí si que empieza a arder Troya. ¡Y como! Porque cuando a un yoyoista se le contradice o se le replica, éste se enfurece y recurre a todos los medios lícitos o ilícitos para acallar la disidencia .Miente en grande, y hasta es capaz de adulterar documentos para salirse con la suya.
MORALEJA: Impedir con todas nuestras fuerzas el
que un yoyoista acceda a un cargo de poder. ¿Cómo reconocerlo
rápidamente? Si en sus primeras palabras dice: “Cuando yo fui
presidente… |