Home Quienes Somos Cartas Opiniones Judaísmo Vida Comunitaria Israel y Medio Oriente Diálogo Mundo Judío Crónica Gente Profesionales

 
>>> Agrandar
 
 

VENDO LINDAS CASAS

  

 
 
CONTENIDOS EDICIÓN 254

Editorial
Año 4 - Nº 254

Desde el momento en que asumimos como ciudadanos el rol de la nacionalidad, nativos o inmigrantes de nuestro país aceptamos que vivimos en un territorio caracterizado por la inestabilidad. Terremotos, aludes, inviernos crueles, maremotos, incendios forestales y muchos otros eventos destructivos asolan un largo territorio proclive a las inclemencias de la naturaleza.

Con todo, el sentimiento predominante ante la catástrofe que golpea a familias y comunidades enteras, es la solidaridad. Factor resilente que embellece el quehacer cotidiano y fortalece la ética judía del desprendimiento.

La solidaridad es una de los valores humanos por excelencia, que se genera cuando un otro significativo requiere de nuestros buenos sentimientos para salir adelante. En estos términos, la solidaridad se define como la colaboración mutua entre las personas, como aquel sentimiento que mantiene a las personas unidas en todo momento, sobre todo cuando  vivencian experiencias difíciles.

Debido al verdadero significado de la solidaridad no es de extrañarse que escuchemos este término con mayor frecuencia cuando nos encontramos en épocas de desastres naturales. De este modo, gracias a la solidaridad es posible brindarle una mano a aquellos que resultan menos favorecidos en este tipo de situaciones.

Como vemos, la solidaridad es más que nada un acto social y espiritual. Social en la práctica, espiritual en la recompensa. Es una acción que le permite al ser humano mantener y mantenerse en su naturaleza de ser social. Debido a lo anterior es que resulta fundamental fomentar y desarrollar la solidaridad en todas sus aristas, ya que no sólo será necesario llevar a cabo las acciones que se requieren en momentos de crisis, y que será fundamental  aplicar cuando alguno de nuestros seres queridos, ya sean amigos o familiares, tengan algún problema en el que nuestra ayuda o compañía puedan ser un aporte para mejorar en algo la situación.

No es de extrañar entonces que la solidaridad se comporte como la base de muchos otros valores humanos o incluso, de nuestras relaciones sociales más valiosas, tal como es el caso de la amistad. En este sentido, la solidaridad nos permite sentirnos unidos a otras personas en una relación que involucra los sentimientos necesarios para mantener el funcionamiento social normal. En términos más generales, puede incluso permitirle a la persona sentir que pertenece a determinado lugar, en otras palabras, permite desarrollar sentimientos como los de pertenencia a cierta nación, permitiendo a los ciudadanos de un mismo lugar luchar juntos por una misma motivación o trabajar unidos para lograr una misma meta.

La solidaridad en la perspectiva judaica se entiende como la capacidad de entregarse a otros individuos pensando en estos como nuestros semejantes; es decir, poder compartir un hogar, alimentos, sentimientos, abrigo, etc. con otro ser vivo (pensando no sólo en los seres humanos desvalidos, también en los animales) sin tomar en cuenta su situación económica ni la nuestra, tomando en cuenta también que los bienes no son sólo lo material, sino que también  lo sentimental constituye una oportunidad para ayudar.

La verdadera solidaridad, aquella que está llamada a impulsar los vientos de cambio que favorezcan el desarrollo de los individuos y las naciones, está fundada principalmente en la igualdad universal que nos une a todos los seres humanos. Esta igualdad es una derivación directa e innegable de la  dignidad del ser humano, que pertenece a la realidad intrínseca de la persona, sin importar  raza, edad, sexo, credo, nacionalidad o partido.

La solidaridad trasciende a todas las fronteras: políticas, religiosas, territoriales, culturales, etc. para instalarse en  cualquier ser humano, y hacer sentir en nuestro interior la conciencia de ser una “familia” junto al resto de la humanidad.

En estos momentos en que nuestro país se ve azotado por la tragedia hacemos un llamado, para solidarizar con nuestro prójimo, abrir nuestros corazones  y acudir, en nuestra condición de chilenos, judíos y  seres humanos, con nuestra ayuda oportuna, generosa y desinteresada.

 

 


Deseo recibir las actualizaciones de Anajnu

Email:

http://www.facebook.com/anajnu
http://twitter.com/AnajnuChile

 
 
 
 
 

Las opiniones vertidas en este Portal son responsabilidad de quien las emite.
 Comparta esta editorial con sus contactos:
      
 
 
Ir a página principal